Rutger Hauer, el veterano actor holandés camina por estos días por la pantalla de Cinemateca Uruguaya representando al pintor de su misma nacionalidad Pieter Brueghel, llamado “el Viejo”, uno de los artistas más importantes del siglo XVI en Occidente. Hauer es el protagonista de El molino y la cruz, coproducción sueco-polaca dirigida por Lech Majewski.
Charlton Heston actuó como Miguel Ángel en La agonía y el éxtasis, de 1965, dirigida por sir Carol Reed.
Los ejemplos se multiplican. El griego Donatas Banionis se puso en los zapatos de Francisco de Goya y Lucientes en la película Goya, de 1971. Pero el pintor de la corte española también tuvo un par de retratos más.
El austríaco Klaus Maria Brandaeur fue el protagonista de Rembrandt, filmada en 1999. El rey tartamudo que en 2009 sería Colin Firth en El discurso del rey en 2003, hizo del pintor holandés Jan Vermeer en La chica del arete de perla, junto a Scarlett Johansson.
Las mujeres también tienen su participación en esta especie de subgénero dentro de las biopics. Salma Hayek fue Frida Kalho en Frida, mientras que Alfred Molina hizo de Diego Rivera. Joan Allen fue la gran pintora Georgia O’Keeffe.
Adrien Brody parodió a Dalí en Medianoche en París, John Malkovich fue Gustav Klimt y Derek Jacobi fue Francis Bacon.
De todos modos, en esta larga lista Andrei Rublev de 1966, del ruso Andrei Tarkosvski, sigue siendo considerada como la mejor película sobre un pinto