Afirma que la etiqueta “hijo de” nunca le pesó, sino que le abrió muchas puertas y resultó una ventaja en su carrera. Carlos Gutiérrez (h) comenzó a trabajar en la homónima empresa de electrodomésticos de su padre desde joven.
Allí forjó más de 20 años de carrera trabajando en atención al cliente, ventas y gerencia. Contador de profesión, su pasión autodidacta por la informática lo llevó a incursionar y desarrollar el área de comercio electrónico de la empresa.
Paralelamente, junto a su actual socio Andrés Roveta, fundó la firma Zureo, dedicada al desarrollo de software de administración y contabilidad. En 2011 decidió que era hora de un cambio y abandonó formalmente la empresa familiar para emprender independientemente y dedicarse tiempo completo a Zureo.
¿Por qué decidió irse de la empresa Carlos Gutiérrez?
Mi padre significa mucho para mí. Uno tiene ese espejo y se ve en ese reflejo. Mi padre tuvo su emprendimiento personal con éxito y quizá yo veo natural buscar algo similar. De todas formas sigo estando vinculado a la empresa familiar y a veces voy por temas contables o de software.
¿A qué se dedica Zureo?
Hacemos software de administración y contabilidad para empresas y estudios contables o contadores independientes. La idea es simplificarle la experiencia de trabajo a los comerciantes y compradores. Es de lo que sé porque he sido comerciante toda la vida.
¿En qué momento está hoy la empresa?
El crecimiento que esperamos realmente es muy bueno porque hemos logrado incorporar una cantidad de productos novedosos y la conformidad de los clientes es muy buena. Sin duda que todavía somos una empresa muy pequeña y tenemos mucho por crecer y aprender. Por más que nos guste y sepamos hacer software, no es lo mismo que hacer negocios de software. Hemos ido aprendiendo nuevas herramientas y las estamos aplicando. El resultado se verá en el futuro. Tenemos mucha esperanza de que realmente se vean los resultados.
¿Hay enseñanzas de su padre que tenga presente o aplique en el día a día de su trabajo?
Se mezclan las cosas que uno aprendió en la empresa con lo que aprendió en la casa. Muchos de los conceptos que aprendí en Carlos Gutiérrez los aplicamos en Zureo: lo que es nuestra política de precios, por ejemplo, es muy agresiva o muy considerada del bolsillo de los clientes. Hay que mantener cierta forma de ser de las empresas que hace que la gente confíe y sepa a qué atenerse y por eso Carlos Gutiérrez tiene éxito. También heredamos en otros aspectos lo que es la consideración de la gente, a nivel del cliente y ambiente laboral. Uno se ha criado en eso: se aprende lo que va viviendo. Trabajé más de 20 años en la empresa en el día a día, así que por lo tanto mucho de lo que soy viene de allá
¿Cómo resumiría la experiencia hasta ahora?
Fue todo un cambio. Después de una rutina de años esos cambios hacen cambiar un poco la cabeza y hay que adaptarse. Pero estoy muy entusiasmado. El primer año estas ahí,complicado, ahora estoy enchufado y con muchas ganas. El tiempo decidirá si tomé la decisión correcta o no. El ánimo personalmente lo tengo y lo comparto con el resto del equipo. Se están logrando cosas buenas últimamente.
Si usted hubiera tenido un hijo varón, ¿seguía la tradición con el nombre?
No he perdido las esperanzas. Ojalá que se dé de tener otro Carlos Gutiérrez (se ríe). Estoy muy contento y orgulloso de las hijas y la familia que tengo.