15 de mayo de 2014 13:13 hs

La Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay logró poner en práctica, con éxito, su propuesta de rememorar los orígenes y proyectar el futuro de la raza en el país. La Gira Hereford 2014 se realizó el jueves 8 y viernes 9 por las cabañas Santa Clara, Loma Azúl, La Coronilla (en San Pedro de Timote) y Las Rosas, todas en el departamento de Florida.

El encuentro convocó a unas 200 personas en la primera jornada, a las que se sumaron 100 más en el segundo día, y se observaron genéticas tradicionales con la incorporación de nuevas sangres nacionales e internacionales, con el objetivo de mejorar diferentes aspectos productivos, además de interesantes sistemas de selección y manejo.

La primera visita fue a Santa Clara –de Gabriela y Verónica Abella–, ubicada en la zona de Talita, en estancia Villafranca, donde se cría una de las líneas de sangres Hereford y Polled Hereford más tradicionales de Uruguay.

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El eslogan de la cabaña “la tradición continúa” refleja el espíritu del trabajo que mantiene el mismo rigor de selección de madres y de padres que tenía la cabaña en sus orígenes en la década de 1950. Allí se apunta a producir un ganado netamente comercial, con padres que impriman las mejores características de la raza, con buenos datos objetivos y madres capaces de parir y criar un ternero cada año, explica el texto que ofreció la cabaña a los visitantes.

El rodeo de cría se basa en 340 madres, vacas adultas y vaquillonas y tanto la cría como la recría se hacen sobre pasturas a campo natural. La cabaña realiza dos entores anuales, en primavera y otoño, y se hace inseminación artificial en las vaquillonas seleccionadas de primer servicio, así como las vacas sin terneros al pie.

Las hembras de destete se recrían en las mejores pasturas naturales del establecimiento y los machos en los verdeos de invierno, que en general son de avena. Para el invierno la cabaña planifica chacras de avena y/o trigo donde van los toros y vaquillonas seleccionadas para el remate anual.

Después del remate de reproductores, que se realiza en la primera semana de octubre, se ordenan y distribuyen las vacas preñadas a parir en las chacras para ir tatuando y entorando a las madres nuevamente.

Entre los objetivos de la cabaña están producir animales largos, con buenos costillares, buena pigmentación y tamaño moderado. Con esta finalidad la firma incorpora padres estadounidenses y canadienses, toros planteleros de la cabaña y otros toros nacionales que se compran en remates.

Se siembra sorgo forrajero para alimentar en verano a los toritos que se venderán en el siguiente remate. Además se hace silo de grano húmedo y fardos de pradera para suplementar en invierno al ganado con cría al pie, vacas preñadas y las categorías que lo necesiten.

El ciclo se cierra con la invernada de vacas de descarte y ganado que se compra con ese mismo fin, además del entore de unas 100 vacas para la comercialización de sus terneros y terneras.

A continuación los visitantes se trasladaron hasta la cabaña Loma Azul, de Federico Rubio, una estancia con un espléndido casco donde todos posaron para la clásica foto que caracteriza a cada gira (ver foto principal). Después de un almuerzo Enrique Bonino mostró todas las categorías de machos y hembras subdivididas en lotes según los padres de los animales, detallando las características de cada uno en un trabajo que llamó mucho la atención por la prolijidad y el detalle.

Los planteles de Loma Azul utilizan 500 hectáreas del establecimiento donde además se recrían 250 terneros comprados que después se venden pesando entre 380 y 400 kilos antes de los 23 meses.

Allí se entoran 300 vientres, de los cuales 220 son Hereford de pedigrí. Los servicios se realizan del 15 de noviembre al 31 de enero y los destetes según la fecha indicada por INIA, comenzando a principios de abril.

Las terneras se recrían en campos de lotus rincón y entran al verdeo en la primavera de su segundo año, buscando una buena condición corporal que permita un buen ciclo para inseminar. Luego los vientres se alimentan a pasto de campo natural fertilizado.

Después del destete y hasta su venta como toros de 2 años en el remate que se realiza los 10 de octubre, los terneros se alimentan en praderas, verdeos, sorgo forrajero en verano y verdeos con suplementación mínima de ración a partir de junio hasta el remate.

El segundo día los visitantes amanecieron en la estancia San Pedro de Timote, donde en unas impresionantes mangas de piedras esperaba el ganado de cabaña La Coronilla, de la familia Sanguinetti Gallinal.

La cabaña inició en 1959 con vientres astados de El Refugio –de Felipe Sanguinetti–, San Pedro de Timote –de Alberto Gallinal– y El Cardo –de Elorza–, planteles que en ese momento ya tenían una larga historia en el mejoramiento.

Después la firma incorporó piezas de cría de La Gramilla –de Thompson– y se empezó a orientar la cría hacia el Polled Hereford.

Cuando se comenzó a inseminar se usaron toros estadounidenses con la sangre de Víctor, que le dieron al plantel buenos atributos maternales.

Entre los toros utilizados la cabaña destaca a Wrangler 19D, cuyos nietos también sobresalen. El grueso de la producción se vende en el remate anual que se realiza a fines de octubre en San Pedro de Timote.

Para la alimentación del ganado se produce grano húmedo de maíz y sorgo, y el año pasado se incursionó en la forestación de una parte del predio.

El acento de la selección de la cabaña está en la pigmentación de los ojos como forma de minimizar las enfermedades oculares, color guindo en el pelo, masa muscular abundante, fácil peleche y buena circunferencia escrotal.

La firma cuenta con un plantel de unos 300 vientres de pedigrí y vende alrededor de 100 toros cada año. Además ganó dos veces la prueba de comportamiento de la Central Kiyú.

El cierre de la actividad fue en Estancia Las Rosas, donde el sistema vacuno de los ganados comerciales se realiza con ciclo incompleto y venta de novillos recriados de 1 a 2 años y de forma puntual se termina algún grupo de novillos para faena. Las vacas falladas y que no terminaron de criar un ternero se venden gordas.

El entore se realiza desde el 1º de diciembre hasta el 28 de febrero y se inseminan las vaquillonas de primer servicio con dos años de edad. El destete se hace a los cinco o seis meses y dependiendo del año se hace destete precoz a los terneros hijos de vacas de primera cría junto con los hijos de las vacas cola de parición.

La recría inicia con el destete a los seis meses, con encierre semanal para enseñar a los terneros a comer ración. Después los machos pasan a pasturas mejoradas y las hembras a campo natural. El objetivo, que aun no se alcanzó, es que todos los machos de recría se pastoreen siempre en praderas o verdeos.

Entre mayo y agosto las hembras de recría son racionadas en autoconsumo a una dotación de cinco terneras por hectárea y en primavera pasan a una pradera de último año, después siguen criándose a campo natural y en el segundo invierno se suplementan con cuatro kilos por animal de sorgo de grano húmedo y sales proteinadas a una carga de 2,5 a 3,5 vaquillonas por hectárea.

El objetivo de Las Rosas es buscar fenotipos adaptados a los sistemas pastoriles uruguayos, moderación sin descuidar la vocación exportadora y sin olvidar los biotipos típicos de la raza. Se hace mucho hincapié en los aplomos, desplazamiento, pigmento, ubres y una marcada búsqueda de balance en los datos objetivos.

La selección se basa en criterios de valoración fenotípica, desempeño y datos objetivos. Se apunta a una genética enfocada a la producción con una raza tradicional en un país que está cambiando, se explicó.

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