Taiko es el nombre del instrumento tradicional de percusión japonés. Este se caracterizan por tener un sonido potente y un ritmo enérgico, razón por la cual se utilizaba para marcar el ritmo de los soldados nipones durante las batallas a lo largo del siglo VI d.C.
Con el fin de mantener viva la tradición (como también sucede con muchos otros aspectos de la cultura nipona), los japoneses aún tocan el taiko durante ceremonias y festivales tradicionales del país, pero también en el extranjero. Este es el caso del grupo Masala, que se presentó este lunes en un evento privado en la casa de la nueva embajadora de Japón en Uruguay, Keiko Tanaka, y ayer en el Cantegril Country Club en una presentación abierta al público.
Taiko Masala llegó por primera vez a Uruguay en el marco de su gira por Sudamérica, luego de haber pasado por Honduras y por Guatemala. “Uruguay me causó una muy buena impresión, las playas son muy lindas, todo es muy prolijo, y la gente es muy fashion”, dijo el fundador del grupo, Hiro Kurashima, a El Observador.
El grupo tuvo su origen en Nueva York en el año 2001 y desde entonces buscan dar a conocer la cultura japonesa desde la música. “Para mí el taiko es la vida. Gracias a él pude conocer a mucha gente, como la de Uruguay”, explicó.
Al igual que varios de sus compañeros de grupo, Kurashima nació y se crió en Japón y luego se mudó a Nueva York. Si bien el taiko es una parte muy importante de su vida, comenzó a practicarlo a los 34 años.
El nombre Masala deriva del condimento hindú formado por varias especias. Kurashima eligió ese nombre ya que sus integrantes vienen de muchas culturas diferentes, pero juntos hacen “una sola música”.
Quienes acompañan a Kurashima en la gira son solo una parte del grupo: Akira Barhua y Nobuko Miyazaki.
Instrumento histórico
Según señaló Kurashima, el taiko es una parte muy importante tanto de la cultura como de la historia nipona: “Es una herramienta con un significado mítico. Está presente desde la primera página de la historia de Japón. Para mí es un medio para mantener una conversación con el dios en el que creemos los japoneses”.
Masala comenzó su presentación en la residencia de la embajadora de Japón alrededor de las 19 horas frente a un público reducido, dentro del cual se encontraban miembros de la Asociación Japonesa en el Uruguay, los integrantes del grupo Montevideo Taiko (una célula local del grupo Buenos Aires Taiko, que desde hace algunos años envía profesores para enseñar a tocar el instrumento a los uruguayos) y el músico uruguayo Hugo Fattoruso.
El trío nipón interpretó primero una pieza tradicional de Japón llamada Chichibuyatai bayashi, que data de la época de la construcción del castillo de Osaka, alrededor del año 1583 d.C. También interpretaron G Train, un tema de la autoría de Kurashima, que hace referencia a la línea G del subte de Nueva York.
Finalizado el espectáculo, los miembros de Masala cedieron sus lugares detrás de sus respectivos taikos a los asistentes del evento, para enseñarles cómo interpretar una pieza tradicional de Japón. Nadie quedó fuera, incluso Fattoruso se sumó al taller que, debido a la energía y el ritmo con los que se debe golpear el tambor, hizo que más de uno quedara sudando.
Uno de la casa
Fattoruso es ya visitante frecuente en Japón. “La primera vez que fui fue como pianista de Djavan, en el año 1985”, dijo el músico a El Observador. “Ahí conocí a Yahiro Tomohiro, con el que nos volvimos a encontrar en el 1986, cuando regresamos”, continuó.
El músico volvió al país nipón quince veces gracias a Tomohiro, con quien grabó el disco Dos Orientales en 2007. En palabras de Fattoruso: “Japón es la sociedad en la cual quiero vivir”.