Robots con manos de cirujano

¿Dejaría que una máquina tome un filoso bisturí y realice una complicada cirugía? La inteligencia artificial hace evolucionar a la medicina y promete operaciones más eficaces y recuperaciones más rápidas

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13 de mayo de 2018 a las 05:00

¿Quién hubiese pensado que llegaría el día en que una terminal de control y cuatro brazos de acero se transformaran en los ojos y manos los cirujanos? Da Vinci es uno de los robots "médicos" comerciales diseñados para ayudar en la cirugía. ¿Podrían estos instrumentos sustituir algún día las manos expertas del ser humano?

Una investigación llevada a cabo por la consultora WinterGreen Research concluyó que el mercado robótico alcanzará los 20 mil millones en 2021. La demanda de intervenciones menos invasivas y la asequibilidad de la tecnología fueron consideradas las causas del reemplazo de la cirugía abierta por la robótica. Y hoy la presencia de la tecnología en las salas de operaciones parece ser cada vez más común.

En Brasil, por ejemplo, se han empezado a utilizar iPhone para abaratar y hacer más eficientes algunas cirugías "mínimamente invasivas". "Nuestro objetivo inicial era reducir el costo del sistema neuroendoscópico", dijo en un comunicado Mauricio Mandel, médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo. Y agregó: "Al final, nos encontramos con un nuevo método más intuitivo y fluido de realizar estos procedimientos".

¿Cuál es la presencia de robots médicos en Uruguay? Aquí la tecnología preponderante es la cirugía laparoscópica que consiste en la introducción de una cámara en la cavidad pélvica-abdominal. Mediante pequeñas incisiones y el uso de caños diminutos se logra "dejar pasar la pinza varias veces sin tener que hacer un agujero cada vez que entran", explicó a Cromo Marcelo Viola Malet, profesor agregado de Cirugía Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República.

En términos más autónomos, el Hospital Británico es el único que dispone de Da Vinci, el robot quirúrgico compuesto por una consola ergonómica desde la que el cirujano opera sentado. Ideal para cirugías de alta precisión, este instrumento innovador tiene un costo de US$ 1 millón al que hay que sumarle, por operación, US$ 3.200. Para Viola Malet, Da Vinci es inaccesible para nuestro país.

Este robot tiene pinzas con una movilidad de 360 grados. La muñeca del humano tiene movimientos de rotación mucho más limitados. Permite que el período de recuperación sea mucho más corto para el paciente, pues las incisiones son mucho más reducidas, lo que disminuye el dolor postoperatorio. Otra ventaja de este instrumento es la eliminación del temblor humano, tan común en operaciones largas.

operación google glass

No es solo operar

El aprendizaje de estos robots consiste en cargarle información al sistema, por lo tanto es mucho más rápido que el de los estudiantes de medicina. "Hoy en día para formar un cirujano altamente especializado no tenes menos de 20 o 25 años de carrera", confirmó Viola.

Más allá de sus ventajas con respecto al humano, ¿podría Da Vinci expulsar a los cirujanos de las salas quirúrgicas? Cuando se está frente a cualquier tipo de operación, el sentido empático del médico es piedra angular para generar la confianza y tranquilidad que necesita el paciente y su familia. Este factor es totalmente anulado cuando se está tratando con robots, lo que lleva a poner el tema de la sustitución de los cirujanos por elementos tecnológicos entre signos de pregunta.

"No sé si va a terminar específicamente con la profesión de los cirujanos", comentó Viola. Y agregó: "La cirugía no es solamente operar; tiene un arte alrededor que comprende la relación con el paciente, la relación con la familia, el definir qué tipo de cirugía se hace, en qué momento". No hay que perder de vista el hecho de que las operaciones también tienen un riesgo de muerte. ¿Cómo reaccionaría si un robot "terminara" con la vida de un familiar suyo? Por más exitosa y práctica que sea su técnica, el robot, en palabras de Viola, "no tiene la parte emotiva".

Hay otro factor que parece muy difícil de enseñar a las tecnologías inteligentes y es la falta de previsibilidad de lo que puede pasar en una cirugía."El cirujano sabe variar la operación en el momento", comentó Viola. Esta labor requiere un tipo de conocimiento y recursos adaptables a la situación que, en principio, no tienen los robots. Sin embargo, según Viola, en el futuro será posible "cargar las variantes del software" a las máquinas con pinzas de médico.

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