Después de tres años de gestión de Ignacio Ruglio, los socios de Peñarol volverán el sábado a las urnas para elegir al próximo presidente y al gobierno que guiará al club en el período 2023-2026.
El aspecto deportivo: ¿qué dijo Ruglio previo a las elecciones de 2020 y qué ocurrió?
En un programa de Punto Penal de Canal 10, previo a las elecciones de 2020 cuando se enfrentaba a Juan Pedro Damiani por la presidencia, Ruglio tuvo estas expresiones para convencer a los socios que era la mejor opción:
"No estamos consiguiendo logros deportivos ya ni siquiera a nivel internacional. Abran los ojos: nos va a volver a pasar lo mismo en la Libertadores y en la Sudamericana, también en los campeonatos (locales). Los fines de semana nos escriben a los que estamos ahí y nos dicen ‘no queremos ver más a Peñarol así’ y viene una agencia de publicidad, les arma una pantalla para que la gente compre una cosa que ya nos hicieron en los últimos 15 años (hablando en referencia a Damiani, con quien peleaba la presidencia en ese momento)”.
“Les vamos a pedir que nos presten el voto. Nos preparamos para eso, nos preparamos para dirigir. Convencimos a (Pablo) Bengoechea y a (Gabriel) Cedrés que vinieran. Bengoechea tiene en su cabeza a grandes glorias del club, y dijo que espera que llegue el Tony (Pacheco). Conocimos el club de adentro, vimos los errores que se cometían, aprendimos de quienes estuvieron de las cosas buenas y malas, armamos un equipo claro para llegar a dirigirlo".
"Dennos la oportunidad, préstennos el voto, volvamos a la época gloriosa, a aquella vieja canción que se cantaba a la salida de los vestuarios en la década de los '60: 'Peñarol es formidable, Peñarol es colosal'. Volvamos a ese Peñarol. Por favor, no nos condenen tres años más a la misma gente (Damiani) que tiene un speech armado, que todos saben que eso no es verdad, que va a echar a cuatro técnicos por año, que va a despedir a Tony, a Bengoechea, a los Gregorio Pérez como lo hizo durante todos estos años. Que va a seguir desuniendo al club como lo hizo durante estos tres años en los que ni siquiera estuvo en el club y se ponía semanalmente a hablar y cambiemos por favor nuestra realidad”.
Diego Battiste
¿Qué fue lo que ocurrió en tres años? Debutaron, entre contrataciones y ascensos, más de 60 jugadores y ganó cuatro títulos de 13 posibles a nivel local: Torneo Clausura y el Campeonato Uruguayo 2021, la Supercopa Uruguaya 2022 y el Apertura 2023. Fue semifinalista en la Sudamericana 2021 y escribió sus peores páginas de la historia internacional cuando terminó en lugar 63 entre 64 clubes que jugaron las copas Conmebol este año.
El vínculo político con la AUF y los demás clubes
El relacionamiento de Peñarol con la AUF, que fue liderado exclusivamente por Ruglio (una y otra vez manifestó que son potestad del presidente todas las decisiones sobre el tema político), fue un punto crítico en la gestión del actual presidente, y se dio varios porrazos.
En un texto que me envió por Whatsapp el 16 de marzo de 2021, unos días antes de cumplir 100 días como presidente, Ruglio compartió un punteo de sus objetivos que había entregado a sus compañeros de consejo directivo y que sería la hoja de ruta. Sobre el aspecto político señalaba: “Trabajamos a diario en una nueva estrategia política AUF para Peñarol. Tomamos como decisión tener una política propia respecto a los asuntos AUF, Conmebol y FIFA que no implique una agenda conjunta con el CNDF (Nacional) y que sea mucho más orientada al relacionamiento con todos los clubes menores de Uruguay de las diferentes categorías. Volver a hacernos fuertes en cada club de nuestro país en un relacionamiento directo liderado por el presidente. Desde esa base, que llevará un tiempo construir, volver a tomar protagonismo en los órganos de decisión del fútbol local y continental”.
Inés Guimaraens
En ese momento Peñarol había sido anfitrión de todos los clubes en el Campeón del Siglo y pretendía dar muestras en el sentido que quería el presidente. Fue entonces cuando se puso en sus hombros la organización de la Liga de Fútbol Profesional, que impulsaba Tenfield y para la que la AUF establecía algunas condiciones y reparos. Paralelamente comenzó a impulsar el concepto de Peñarol “contra todos”, hasta quedar aislado.
Desde ese momento, Nacional se mantuvo del lado de la AUF y Peñarol comenzó una encarnizada lucha con el gobierno de Ignacio Alonso.
En poco más de tres meses de 2021, agosto, setiembre y noviembre, Peñarol sufrió durísimas derrotas políticas por malas lecturas (asesorado por sus delegados e ignorando las sugerencias de su representante en el Comité Ejecutivo, Gastón Tealdi), que fueron lapidarias y que dos años después lo terminaron dejando fuera de todo y en el otro extremo de lo que proponía (y pretendía).
En este artículo del 18 de agosto de 2021 quedaba planteada la realidad política, los errores de Peñarol y el cambio que se procesaba y que Ruglio no advertía, y que estaba expuesto a quedar por debajo de la Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) si no ajustaba su gestión política.
¿Cuál fue el resultado? En 2023 Peñarol no tiene representante en el Comité Ejecutivo. No tiene representantes en los tribunales de la AUF porque los retiró (en uso de licencia) a todos.
Foto: Leonardo Carreño.
Ignacio Ruglio y Pablo Ferrari
En el terreno político: Peñarol es menos que Nacional, incluso menos que las SAD (que políticamente se movieron bien y se quedaron con el lugar de los aurinegros), y con los clubes aliados que tiene es incapaz de lograr nada en la AUF.
Tanto se equivocó el presidente de Peñarol en este asunto, que lo que promete en su plan para seguir al frente del club es dar un paso al costado en su política institucional con la AUF para que otros dirigentes puedan reconstruir todo lo que destrozó. ¿Era necesario llegar a tanto para empezar a reconstruir? ¿Por qué no lo hizo antes?
En el terreno político-institucional
También en aquel Whatsapp de marzo de 2021, Ruglio explicó su plan en el orden político dentro de la institución: “Buscar la mayor estabilidad política posible sabiendo que nunca la calma es permanente en un club que administra pasión. Para esto invitamos a los cuatro grupos que tienen representación política en el consejo directivo. Se invitó a la gente de Damiani, Varela y Evaristo a participar de forma activa en todos los puestos de decisión de Peñarol y en todas las comisiones que creamos para el contralor del club”.
Así ocurrió durante 2021. Luego, se fue desmoronando la gestión compartida y en este 2023 terminó junto a sus otros tres consejeros enfrentados al resto del cuerpo directriz y reconociendo el mal manejo del Estatuto para imponer condiciones cuando no tenía los votos, para sostener a Pablo Bengoechea en su puesto en contra de la voluntad de la mayoría (eso que tanto le criticó a Damiani). El tema terminó en la Asamblea General que le dio la razón a la oposición. De allí en más, perdió 4-7 las votaciones importantes, excepto la elección de Darío Rodríguez.
¿Cuál es el balance? Lo mismo que Ruglio cuestionó a los anteriores presidentes lo terminó protagonizando en este período, y cometiendo los mismos errores.
Las obras en la Ciudad Deportiva
Con el dinero que le generaron las administraciones anteriores que dejaron al club futbolistas para transferir en cifras millonarias (hoy Peñarol no tiene un jugador de US$ 10.000.000 y además Ruglio cortó el proceso exitoso que tenían las juveniles, que había llevado a récord de ventas), comenzó a construir la Ciudad Deportiva.
Este plan es uno de los pilares sobre los que el club trabaja desde hace años y será clave para el futuro.
Foto: Leonardo Carreño.
Entonces, al pasar raya, ¿qué ocurrió en estos tres años en su primera presidencia? Ruglio sostuvo para sus fieles el relato que quiso (con un poder de convencimiento que solo él tiene), aunque no se ajustara a la realidad, y se peleó con todos, incluso con sus compañeros del consejo directivo que finalmente le soltaron la mano y lo dejaron 4-7.
Hizo bajar un peldaño más al histórico Peñarol. Fracasó en el fútbol (lo reconoció públicamente como su gran debe) y dejó de generar futbolistas para vender en cifras millonarias. Perdió todo poder político porque se equivocó en la estrategia, es menos que las SAD y mucho menos que Nacional, y se peleó con la AUF a niveles que no se veían desde un siglo antes, cuando se produjo el cisma (pero esta vez no pudo crear su propia Federación porque ya no podría competir en la órbita de FIFA).
Cierra una presidencia en la que, si se para frente al discurso de la campaña electoral de 2020, deberá reconocer que empequeñeció aún más a Peñarol, en un club que sigue sosteniendo su grandeza por su gente, por su historia -cada vez más lejana- y porque es el club con más hinchas y el más popular.