2 de febrero de 2015 18:01 hs

La cara del actor Sergi López fue conocida por el gran público por su papel en la película El laberinto del fauno, en el rol de Vidal, un capitán de la guardia civil franquista y padrastro maligno de la niña Ofelia, protagonista de la película.

La película española del director mexicano Guillermo del Toro fue un éxito total: fue una bomba de taquilla y obtuvo tres premios Óscar, entre decenas de reconocimientos.

Este filme es de 2006, pero antes de eso López ya tenía una larga carrera tanto en cine como en teatro.

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Este catalán convencido y militante había comenzado su peripecia por los escenarios a finales de la década de 1980, con Brahms o la komedia de los errores.

El país donde López recaló en los 1990 fue Francia, donde lo descubrió el director Manuel Poirier, con quien filmó varias cintas.

En ese país filmó de manera sostenida durante toda la década y se destacó en Harry, el que está aquí para ayudar, dirigida por Dominik Moll.

Se distinguió en películas de directores de renombre como Stephen Frears (en Negocios entrañables), Francois Ozon (en Ricky y Potiche) y Alain Corneau (Las palabras azules), así como su coterránea Isabel Coixet (Mapa de los sonidos de Tokio).

Entre sus últimas películas se destacan las tres que realizó en 2014: El niño, un filme sobre narcotráfico que transcurre en Gibraltar; Geronimo, un drama entre jóvenes pandilleros en los suburbios de una ciudad francesa; y Le beau monde, una historia de amor adolescente.

Payaso solitario

La obra que López presenta a partir de hoy en Montevideo se llama Non solum, y la compuso en 2005 junto a Jorge Picó.

Un punto de partida parece sencillo: tomar al público de la mano y llevarlo por territorios muy diferentes, hacerlo reír y jugar con las situaciones. A partir de aquí es un auténtico baile de personajes, porque si bien Sergi López es un hombre solo, exprime al máximo su versatilidad como actor.

“Desde el principio, la obra es una contradicción, porque el título significa ‘no solo’ pero el único tío en el escenario soy yo”, contó López en una entrevista que le realizó el año pasado el equipo de prensa del madrileño Teatro del Barrio.

El actor define la obra como una “comedia existencial”, donde pretende que el público pase un buen rato y donde el humor no es ajeno a las situaciones que López crea en escena. Sin embargo tampoco desea un tipo de teatro de la evasión, en que los espectadores olviden los problemas de sus vidas y del mundo en que viven.

Más que un monólogo es un diálogo entre los múltiples personajes que se desdoblan en el trabajo de actuación de López, un auténtico payaso.

Los personajes tienen vida propia. A uno de ellos le da por reírse de nada. Otro canta una canción. Otro nos cuenta su primera vez con una extraterrestre. El resto se enoja al darse cuenta que de todos son uno mismo. Viajan juntos con una mujer dormida dentro de una cajita. De este entretejido la obra se arma como una estructura irracional pero por momentos demisiado reconocible como para un ciudadano del mundo contemporáneo.

“Todos estos personajes tienen varias particularidades: tienen la misma cara que yo, el mismo acento que yo, la misma barriga, los mismos pies. Entonces se empiezan a mirar y a preguntar: ‘¿qué pasa aquí?’, ‘¿qué sentido tiene todo esto?’”, declaró el actor a la agencia argentina de noticias Telam.

“Para nosotros el teatro es un conjunto de adultos que se encierran en una sala a oscuras e intentan reflexionar colectivamente”, definió López el estilo de teatro que le es más atractivo.

Non solum se estrenó en catalán en noviembre 2005 en el Festival Temporada Alta de Girona. Luego tuvo su versión francesa en enero 2007 en el Théâtre du Gymnase Marsella. La versión castellana se estrenó en noviembre de 2009 en Avilés.

Los shows de López en la Sala Zavala Muniz empiezan a las 21.30 y el precio de las entradas es de $ 700.

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