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Sesgos cognitivos que todo inversor debe evitar

El inversor tiende a invertir su dinero donde “siente que conoce”, en lugar de buscar argumentos objetivos que justifiquen la inversión

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04 de diciembre de 2019 a las 05:02

Por Michel Bomsztein, MBA.

Correo: mb@bomszteinpartners.com

Twitter: @mbomsztein

La mente humana es capaz de lograr cosas increíbles, pero también escandalosos errores.  Una de las variables mas difícil de controlar – o tal vez la más difícil- a la hora de invertir son los llamados sesgos cognitivos. Pongámoslo así: los humanos tenemos una especial tendencia a cometer errores mentales que afectan nuestras decisiones.

Los sesgos pueden llevarnos a extrapolar información de fuentes erróneas, buscando aquella información que confirme nuestras creencias. ¿Y esto por qué sucede?

El cerebro procesa la información de manera que puede llevarnos a tomar decisiones irracionales. En aras de la eficiencia neuronal, busca atajos en el procesamiento de la información. Por otra parte la mente tiene capacidad limitada de procesamiento. Recuerde que no somos computadoras, no somos Homus Economicus, somos Homus Sapiens. Existen distorsiones temporales en los recuerdos (tendemos a magnificar hechos recientes y a minimizar hechos pasados), emociones que por definición no son eliminables (pero si domesticables) y la influencia del entorno.

Por el simple hecho de ser humanos estamos expuestos a ellos.

En el artículo de hoy hablaremos de uno llamado Familiarity bias que seguramente en algún momento podrá verse identificado. En próximos artículos iremos revisando otros. Acá vamos:

El inversor tiende a invertir su dinero donde “siente que conoce”, en lugar de buscar argumentos objetivos que justifiquen la inversión. Veamos como atacar ese sesgo:

Una buena empresa es diferente de una buena inversión. No tienen porque coincidir. Se abren ventanas de tiempo que es mejor estar fuera del mercado que dentro. Uno puede conocer una empresa o industria, es solo el punto de partida, y sepamos que de entrada estamos expuestos a que nuestro cerebro nos lleve a invertir en ella sin mucho análisis si “cree al ser conocida” que la acción seguirá subiendo. ¿por que? Debido a nuestra naturaleza mental a evitar la incertidumbre. Es un estado en el cual nuestro cerebro no se haya cómodo. Ante lo desconocido inmediatamente prende todas las luces de alerta. Es el mismo instinto de supervivencia que nos ha permitido llegar hasta aquí luego de miles de años. Pero una cosa es que nos ayude a evitar que nos coman los caníbales, y otra muy distinta que nos ayude a evaluar una inversión. Recuerde que está en el negocio de ganar dinero, no abrazarse a una bandera y mucho menos a una Acción o Bono.

Pongamos un ejemplo: cuantas veces hemos escuchado frases como  “Hay que invertir en Inmuebles”.  “Ya no fabrican más terrenos con vista al mar”, “los inmuebles suben siempre”, “la tierra es un resguardo de valor”. ¡Una lógica impresionante!. Sin embargo se trata de una racionalización de una idea que ya se tenía a priori: tengo que invertir en inmuebles. Es la búsqueda de un argumento que sostenga mi creencia. ¿Esto que quiere decir? Quiere decir que para que una inversión sea buena no es suficiente con que no se fabriquen mas terrenos con vista al mar. Las oscilaciones económicas siempre se hacen sentir y en todos los bienes y servicios. Los ciclos económicos no se han derogado...y si bien en el caso del ejemplo suelen ser inversiones de largo plazo, es bueno preguntarse cuantos años son largo plazo.

Aquel que conoce algo de acciones le dirá: ¡No!! Nada de inmuebles. Tenés que invertir en acciones. Suben siempre. Mirá esta gráfica...y si, claro es así. Si tomamos una gráfica del Dow Jones Industrial desde 1896 hasta el día de hoy veremos un crecimiento espeluznante. Sin embargo tenga presente que un índice es un promedio...y en el promedio se ahogan los enanos. La misma gráfica puede mostrarle caídas estrepitosas dependiendo de la escala temporal que utilice. En todos estos años y con el diario del lunes podemos ver claramente que hubo períodos de años que hubiese sido deseable no estar invertido. Por otra parte es posible que vivamos menos de 120 años, o que si llegamos tal vez no nos interese demasiado el tema. Hay gente que ha logrado recuperarse con el tiempo, pero a la mayoría el tiempo los ha sobrevivido. Acá tenemos un claro sesgo hacia las acciones.

Mas ejemplos: Hablemos del Oro. Aquel que “conoce” el mercado del oro estará seguramente expuesto a un Familiarity bias respecto a invertir en oro.  ¿Como enfrentar el sesgo? Buscar datos objetivos de fuentes confiables de la evolución del precio del oro, evaluar si las variables que incidieron históricamente en su movimiento siguen siendo válidas, si las correlaciones se mantienen, idealmente ponerse en abogado del diablo y buscar aquellos casos que contradigan nuestras convicciones. ¡No hay nada como las pruebas contra fácticas!. Conozco gente que ganó y perdió mucho dinero con el oro. Ambos compraron con la convicción de que se trataba de un refugio de valor y que “conocían”, se sentían cómodos e invirtieron. Paso a contarle: Aquel que hubiese invertido en oro en su pico de los años 80´s cuando marcó 847 dólares la onza y luego se desmoronó a poco mas de USD 200, tuvo que esperar 25 años hasta que en términos nominales recuperara el valor de la inversión. En términos reales, es decir ajustado por inflación al día de hoy continúa perdiendo. Recién empataría cuando la onza esté en el entorno de los 3.300 dólares.

Tengo mas ejemplos, podemos hablar de la burbuja de las tecnológicas punto com en los 2000s o de los Tulipanes en 1600s pero no quiero aburrirlo.

Usted se preguntará: ¿Entonces? ¿Son todas pálidas? ¿Son todas malas las inversiones? La respuesta es no. El concepto es el siguiente: todos los activos, financieros o de la economía real, con cotización en bolsa o sin ella, tienen fluctuaciones de precios mas o menos importantes. Siempre. El mundo está plagado de empresas líderes que en su época fueron a la quiebra. No existe aquel activo que gane siempre. Basta con ponerle un plazo al largo plazo y lo constatará.

El Familiarity bias, nos fuerza a invertir en lo sentimos que conocemos. Y está bien, es un buen punto de partida. Sin embargo el solo hecho de que lo conozca, no lo transforma en una buena inversión.

Todos tenemos nuestros sesgos, este es uno de ellos. El punto pasa por reconocerlo y contrastarlo con datos objetivos. El cervecero le dirá “invierto en acciones de cervecerías porque la gente nunca dejará de tomar cerveza”. Mi primer pregunta sería: ¿están ganando plata?, ¿ganan cada vez mas o cada vez menos? ¿hay monopolios? ¿temas regulatorios? Al final, cerveza mediante le diría, invirtamos en aquello que tengamos datos objetivos de que puede llegar a ser una buena inversión. Mas allá de nuestra familiaridad con el tema.

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