Y, finalmente, Jorge Larrañaga, le dijo que sí a Luis Lacalle Pou y completó la fórmula presidencial de los blancos para las elecciones de octubre próximo. Lo hizo no sin antes dar señales equívocas hacia su entorno y después de consultas con wilsonistas de pura cepa del interior del país, es decir, con aquellos que más podían resistir un acuerdo tan estrecho con el Herrerismo y sus aliados. Y esos wilsonistas le dijeron que sí, que se animara a hacerlo, informaron a El Observador allegados al líder de Futuro Nacional.
Ayer, Lacalle Pou fue hasta la casa de Larrañaga en Punta Carretas para realizarle la propuesta y le fue aceptada. “En esta semana les vamos a dar noticias”, dijo el candidato blanco al final de la conversación sin adelantar cuál había sido el resultado de la charla, pero ya sabiendo que se estaba yendo con las manos llenas.
Al fin, Larrañaga terminó con las especulaciones. “Muchas veces me pregunto: ¿quién soy yo para decirle a mi partido que no en una instancia de inmediatez de lucha electoral? Por lo tanto yo voy a decirles en forma pública que mi trinchera política va a ser la de acompañar a Luis como candidato a la vicepresidencia de la República por el Partido Nacional, porque tenemos la convicción de que el país necesita una esperanza, una alternativa, y esa alternativa para gobernar se llama Partido Nacional”, dijo el exintendente de Paysandú.
“No me puedo olvidar de mis responsabilidades, de la responsabilidad que tengo frente a mi sector, frente a mi partido, la responsabilidad frente a 186.000 votos que me acompañaron en la elección interna. Y también mi responsabilidad para con la unidad del Partido Nacional”, agregó.
Luego, Lacalle Pou mostró su satisfacción ante el anuncio. “Esto es mucho más que lo que había soñado”, aseguró.
Fuentes cercanas a Larrañaga dijeron que en los próximos días, el ahora postulante a la vicepresidencia se mantendrá en silencio. Esa nueva pausa, coincidirá con unas vacaciones cortas en el extranjero que se tomará Lacalle Pou.
En las próximas horas, Larrañaga mantendrá algunos contactos informales con sus dirigentes para empezar a delinear la estrategia de campaña, en tanto que ambos sectores del partido se abocarán a la redacción del programa único del partido.
Los líderes acordaron que estarán al frente de la negociación programática la diputada Ana Lía Piñeyrúa por el sector de Larrañaga y el especialista en educación, Pablo da Silveira, por el de Lacalle Pou.
Apuro
El acuerdo sellado ayer, mostró un apuro que Larrañaga no había exhibido ante sus dirigentes en las reuniones que mantuvo esta semana, a quienes les pidió tiempo para tomar la decisión de si aceptaría la candidatura a la vicepresidencia.
Larrañaga había recibido el pedido de sus intendentes y de sus legisladores para que se integrara al binomio con Lacalle Pou. Por último, fue el líder de Todos el que decidió hacerle la propuesta formalmente y le dio el último empujón a la conformación del pacto entre los principales dirigentes blancos.
Antes de fin de mes, la Convención Nacionalista se reunirá para proclamar formalmente la fórmula.
El hermetismo sobre el contenido de la reunión de ayer y la del sábado pasado entre Larrañaga y Lacalle Pou se debe a que se trató de charlas “muy humanas y de una gran intensidad”.
No hubo negociación política ni negociación sobre cargos. Lo que hubo fue una conversación desde lo humano y de cómo harán para aunar las agendas de gobierno, según supo El Observador.
Lacalle había dicho a sus allegados que quería sellar la fórmula presidencial antes de que comenzara el mundial de fútbol en Brasil.
A la hora 14.10 de ayer en la rambla de Punta Carretas, Larrañaga aceptó ser su compañero.
A las 15 horas comenzó la ceremonia mundialista en el estadio Arena Corinthians de San Pablo.