Miles de desplazados hambrientos imploraban ayuda este sábado cerca de Goma, epicentro de combates en el este de la República Democrática del Congo (RDC), mientras aguardaban volver a su "domicilio", el campo de refugiados de Kibumba, ahora en zona rebelde.
Desde entonces, estas familias sobreviven como pueden, puesto que las ONG y los organismos humanitarios de la ONU no han podido entregarles ningún tipo de ayuda.
A su lado, un joven que cojea por culpa de una herida mal curada en el pie, se queja de hambre. "Sólo tenemos agua. Desde hace una semana, no encontramos nada para comer", explica John, de 21 años, también del campo de Kibumba.
"Huimos del campo el lunes hacia las 10:00. Esa mañana empezaron a lanzar bombas sobre el campo", recuerda.
El flujo masivo de estos desplazados de Kibumba a principios de semana ha supuesto que la población de Kibati tenga que ayudarles y proporcionarles un poco de comida, pese a la difícil situación en la que también se encuentran.
Un adolescente se queja de que "nos han robado una cabra y material para la casa, como cazuelas y barreños".
Una vez que hayan sobrepasado el puesto de los cascos azules de la MONUC (Misión de la ONU en la República Democrática del Congo) en Kibati, estas familias cruzarán, a pocos kilómetros, una línea imaginaria que las separa de la zona rebelde, donde varios insurrectos están tranquilamente sentados a la sombra.
(AFP)