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Sobre educación, adolescencia y juventud

En cuanto a la educación media hay algunos factores y principios que son básicos

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11 de noviembre de 2018 a las 05:00

En el “Libro Abierto: Propuestas para apoyar el acuerdo educativo” (www.eduy21.org), Eduy21 hace hincapié en que los desafíos que el país enfrenta en educación son del sistema educativo en su conjunto. Que sería un error encarar y “aislar” el cambio en la educación media bajo el argumento que es donde se registran los mayores problemas y abstrayéndose, en gran medida, de los condicionamientos desde la educación primaria y sus implicancias. No obstante, lo cual, es en la educación media con tasas de egreso del 30% y el 60% respectivamente en la educación media básica (ciclo básico) y media superior (bachillerato, Mirador Educativo, Ineed, 2017), donde se coloca preferentemente la discusión sobre la viabilidad del Uruguay como una sociedad de oportunidades que aspire a un desarrollo justo, inclusivo y sostenible. 

La propuesta que Eduy21 esboza para la educación media se inscribe en una visión sistémica de cambio educativo. Se articula en torno a cinco ejes: edad-desarrollo, unicidad-diversidad, protagonismo-elección, orientación-personalización e inclusión-oportunidad. Veamos sucintamente cada uno de estos ejes.

En primer lugar, el eje edad-desarrollo se refiere a que son las expectativas y las necesidades de apuntalar el desarrollo de los adolescentes y jóvenes como tales las que dan sentido y orientan a los niveles educativos. En el libro abierto, se afirma que el sistema educativo cumple un rol crítico en contribuir a ampliar, fortalecer y hacer más rápidas las conexiones entre las neuronas en los adolescentes—denominada materia blanca-, lo cual es fundamental para un desarrollo integrado y equilibrado de las competencias emocionales, sociales y cognitivas. 
En efecto, Eduy21 plantea que lo que tradicionalmente se entiende por educación media forme parte de una educación que se extienda de los 3 a los 18 años bajo una concepción unitaria de las necesidades de aprendizajes de los alumnos, así como de sus ritmos y progresiones. El ciclo básico formaría parte de una educación básica de 3 a 14 años, mientras que la educación secundaria y técnico-profesional de una educación media superior de 15 a 18 años. 

En primer lugar, el eje edad-desarrollo se refiere a que son las expectativas y las necesidades de apuntalar el desarrollo de los adolescentes y jóvenes como tales las que dan sentido y orientan a los niveles educativos.

En segundo lugar, el eje unicidad-diversidad da cuenta de la necesidad de integrar conocimientos y competencias que son igualmente necesarios para una formación comprehensiva de la persona y del ciudadano. Por un lado, unicidad implicaría que todas las ofertas compartan un tronco común de aprendizajes que son entendidos como los cimientos de un desempeño proactivo y solvente en la sociedad. Estos serían: lenguajes y comunicación; Steam (por sus siglas en inglés Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática); ciencias humanas y sociales; valores y ciudadanía; salud, recreación y deportes.

Por otro lado, diversidad supondría que a este tronco común de aprendizajes, se suman créditos opcionales que permiten reflejar el interés del estudiante en diferentes especializaciones u ofertas ya estructuradas en los actuales bachilleratos diversificados, la formación profesional superior y los bachilleratos tecnológicos sin que ello implique especialización. Asimismo, los centros tendrían libertad para combinar diferentes ofertas de asignaturas opcionales, fuera del tronco común. 

Hay que partir de la base que no ha de ser solamente el centro educativo el que ofrezca el 100% de lo que aprenden adolescentes y jóvenes. El aprendizaje y el desarrollo de competencias que realizan los mismos fuera del centro educativo también lo es. Por ejemplo, los bachilleratos duales (medio tiempo respectivamente en el centro educativo y en empresa con formación) son indicativos de un sistema educativo genuinamente inclusivo que integra y establece sinergias entre la educación formal y no formal. Eduy21 propone que los bachilleratos duales sean intensamente promovidos tanto desde la oferta pública como privada. 

Hay que partir de la base que no ha de ser solamente el centro educativo el que ofrezca el 100% de lo que aprenden adolescentes y jóvenes.

En tercer lugar, el eje protagonismo-elección supone que el estudiante tendrá la responsabilidad y la posibilidad de combinar diferentes asignaturas dentro de un menú amplio. Los alumnos, orientados por un tutor, podrán ir tomando cursos de manera de organizarse su propio currículum alineado con los conocimientos y las competencias que formen parte del perfil de egreso de la educación media superior común a todos los alumnos. Podrá tener una orientación general en ciencias naturales y un énfasis en matemática, programación, inteligencia artificial, ecología, ciencias médicas u otros. Podrá tener orientación general en ciencias humanas y un énfasis en filosofía y ética, derecho, artes plásticas, artes escénicas u otros. Para ello los alumnos deberán cubrir determinados créditos específicos, además de los conocimientos y de las competencias incluidas en el perfil de egreso, pero los mismos tendrán grados de flexibilidad para tomar decisiones y hacerse responsables por las mismas. 

En cuarto lugar, el eje orientación-personalización implica tutorías personalizadas de apoyo a los aprendizajes. Es necesario descubrir las potencialidades, los gustos y las vocaciones para poder ayudar a cada alumno a elegir y a realizar lo que quiere. Los educadores son un punto central de referencia en la selva de información con que los estudiantes tienen que lidiar para orientar su camino de formación en competencias fundamentales para la vida, la ciudadanía, el trabajo y el emprendedurismo (Henny, 2016).
En quinto y último lugar, el eje inclusión – oportunidad supone que toda persona tiene derecho a formarse a lo largo y ancho de la toda la vida. Para las personas mayores de 21 años que están desvinculadas del sistema educativo y que han aprobado el ciclo de educación básica (1° a 9° o 3° de ciclo básico en liceos y escuelas técnicas) se habilitará un examen comprensivo anual de carácter oficial para acreditar conocimientos y competencias en la educación media superior. El examen lo habilitará a cursar niveles terciarios. El flagelo de la expulsión de una porción significativa de los adolescentes y de los jóvenes del sistema educativo puede y debe revertirse. Entre otras cosas, se requiere de amplitud de mirada para no posicionarnos desde lo que prescribimos y controlamos en el sistema educativo, sino confiando y facilitando el protagonismo de estudiantes, educadores y centros educativos para que la propuesta educativa conecte efectivamente con las vidas personales y colectivas. 

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