Agro > TRIBUNA

Solos

Columna de opinión en El Observador Agropecuario a cargo de Carlos María Uriarte

Tiempo de lectura: -'

20 de abril de 2018 a las 05:00

Por Carlos María Uriarte, especial para El Observador

Mientras la desazón cunde en las chacras, ante los magros resultados de la campaña agrícola, increíblemente el gobierno aún no ha dado ninguna respuesta a los planteos del sector de la agricultura de secano, ni tan siquiera una señal de solidaridad.

Los ha dejado solos, abandonados a su merced.

La expectativa, cuasi realidad hoy día, es que el sector sojero enfrentará una disminución en su producción respecto al resultado promedio nacional esperado, de no menos de 600 mil toneladas, que a los valores actuales serían más de US$ 240 millones. Pero con respecto al año anterior (que fue un año excepcional), el impacto negativo sobre los ingresos del sector sería mayor a US$ 600 millones.

Cabe destacar que la importante recuperación del precio de la soja no alcanza para subsanar los efectos de la seca, máxime si tenemos en cuenta que muchos ya comprometieron gran parte del precio. Pero sí genera buenas expectativas para la próxima zafra.

La situación actual desvela a muchos, al saber que no podrán cumplir con sus compromisos.

Estamos frente a un inminente e importante problema financiero, que va a repercutir no solo en los directamente involucrados, sino en una vasta parte de la economía nacional. Estamos frente a un inminente e importante problema financiero, que va a repercutir no solo en los directamente involucrados, sino en una vasta parte de la economía nacional.

Parecería ser que los únicos que no lo ven, son quienes podrían tomar algún tipo de medidas.

Noventa días han pasado y el gobierno no ha dado ningua respuesta a los reclamos de la agricultura de secano, responsable en los últimos años de más de US$ 1.000 millones de ingresos genuinos por año, para el país.

Para la agricultura de secano, ya es tarde para que se atiendan sus reclamos, referidos al precio del gasoil y las tarifas de UTE. El daño ya está hecho, y con palabras no se pagan las cuentas.

Es claro que las prioridades de este gobierno, pero sobre todo de quienes condicionan sus decisiones, no son el atender los reclamos del sector productivo y trabajador. Por la forma en que se contesta a los reclamos, parecería ser que es más importante asegurar la fidelidad de su electorado con miras a las próximas elecciones.

No sería raro esperar que mientras desde el gobierno se aduce falta de margen de maniobra para atender las demandas planteadas, se esté almacenando recursos para poder seguir manteniendo la dádiva con la que el partido de gobierno ha acostumbrado a demasiados uruguayos, a cambio de su voto.

¿Dónde quedaron las palabras de crear mesas de trabajo para prevenir la enfermedad y así evitar costosas cursa? ¿O eran solo palabras dirigidas a un público que obviamente no es quien padece la enfermedad? ¿Dónde quedaron las palabras de crear mesas de trabajo para prevenir la enfermedad y así evitar costosas cursa? ¿O eran solo palabras dirigidas a un público que obviamente no es quien padece la enfermedad?

Es cierto que no podemos hacer llover, ni podemos influenciar los precios internacionales, pero así como protegemos y apoyamos a los votantes, deberíamos proteger a un aparato productivo que, aunque tenga pocos votos, es muy importante para la vida de todos los uruguayos.

El mismo empeño que se pone para financiar un déficit fiscal a través de la colocación de US$ 3.000 millones en bonos uruguayos a 37 años deberíamos ponerlo para crear mecanismos que ayuden a que los productores sigan siendo tales. Pero a diferencia de lo primero, no para hipotecar el futuro de nuestros nietos, sino para fortalecerlo.

No regalando, ni perdonando nada, sino dándole oxígeno para que con trabajo puedan honrar sus obligaciones.

Deberíamos impedir a toda costa que se desarme el aparato productivo, y que esos uruguayos trabajadores desistan en su noble empeño.

Deberíamos ser capaces de crear herramientas financieras, que nos permitan pasar este mal momento, y alcanzar a una buena cosecha, que seguro volverá.

El corrimiento de los vencimientos impositivos y crediticios, debería ser la primera medida a considerar. Otra medida posible sería la instrumentación de seguros que disminuyan los riesgos climáticos.

Tal como se crearon fondos lecheros y arroceros, ¿por qué no crear un fondo sojero? ¿No sería éste un uso más noble y patriota de nuestro grado inversor, en lugar de seguir financiando el gastar más de lo que se tiene? Tal como se crearon fondos lecheros y arroceros, ¿por qué no crear un fondo sojero? ¿No sería éste un uso más noble y patriota de nuestro grado inversor, en lugar de seguir financiando el gastar más de lo que se tiene?

Nunca es tarde para corregir errores, si se tiene la voluntad y la determinación para lograrlo.

Hagámosle sentir que no están solos, y que valoramos su esfuerzo.
REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...