12 de noviembre de 2017 5:00 hs
Marvel suele generar temor entre los cineastas independientes. Edgar Wright no pudo con las restricciones artísticas y prefirió alejarse de la producción de Ant-man: el hombre hormiga. La directora Ava DuVernay tampoco quiso involucrarse en el proyecto de Black Panther. Directores como David Fincher han declarado más de una vez en contra de la empresa que maneja un formato de franquicia en el que cada director debe amoldarse a sus formatos. Por eso, Thor: Ragnarok sorprende. Es una película de Marvel, sí. Pero también es una película que tiene el nombre de su autor –sí, de su autor– por todos lados.

Ese nombre, que logró darle aire fresco a la empantanada trilogía del dios del trueno, es Taika Waititi, uno de las incorporaciones recientes del cine independiente. Con cuatro películas previas, Waititi pasó de ser uno de los secretos mejor guardados de Nueva Zelanda a una de las caras renovadoras de la industria. Si ese país le debe mucho a Peter Jackson y El Señor de los Anillos, pronto deberá abrir una cuenta con este director, que ya ha puesto el cine de su país en el mapa de diversos festivales.

Fue en uno de ellos, en Sundance en 2016, donde Waititi selló su nombre en los espectadores, críticos y productores. Fue con Hunt for the Wilderpeople, una película rodada en Nueva Zelanda y con el protagónico del autóctono Sam Neill. En ella, Ricky Baker es un huérfano complicado que queda sin hogar y debe ir a vivir con una familia de adopción en el medio del bosque. Lo que comienza como un extraño drama, vira hacia una hilarante comedia de persecuciones, gags, personajes estrafalarios y una puesta en escena que maravilló a quienes no conocían el trabajo del director. Hunt for the Wilderpeople fue, sin dudas, una de las mejores películas del año pasado.
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Pero antes de esta película, el ojo de este director de 42 años que se pasea por alfombras rojas vestido con trajes estrafalarios y que eleva el concepto hipster a un nuevo nivel (un repaso a sus redes sociales lo deja en evidencia), ya estaba entrenado.

Previo a Hunt, Waititi estrenó Lo que hacemos en las sombras, un falso documental sobre cuatro vampiros que viven juntos en la misma casa. Adentrarse en esta casa es estar dispuesto a reír durante la hora y veinte que dura el filme. El humor sutil y referencial está impregnado en cada momento y, como pasaría a ser marca registrada, sus personajes son hilarantes al extremo. Esa película, además, está protagonizada por el propio Waititi, que interpreta a un vampiro victoriano de maneras muy finas que no puede olvidar a una mujer que conoció hace décadas.

Taika Waititi
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Su actuación, sin embargo, no fue un hecho aislado. Waititi aparece en todas sus películas. A veces como parte importante de la trama, como en Lo que hacemos, y otras con pequeñas apariciones o cameos. Su última participación fue en Thor: Ragnarok. Allí, a través de la tecnología de captura de movimiento, Waititi se convierte en un gigante de piedra azul que acompaña al héroe en distintas escenas de la película.

A su manera

"Tomé este trabajo, en primer lugar, porque siempre voy a poder volver a mis películas pequeñas, a mis pasiones. Y tenía mucha curiosidad de ver si podía mantener mis pasiones dentro de una película de estudio", comentó Waititi hace poco en una entrevista con la revista GQ. Thor: Ragnarok está acumulando millones en taquilla y también buenas críticas. Es el espectáculo que se anticipaba, pero detrás de los golpes, la mitología propia y la continuidad con el universo Marvel, está Waititi. Está en sus chistes sutiles, en el color de los momentos, en sus personajes marginados, parias que no encuentran su lugar. Esa visión, siempre perenne, le valió una prematura candidatura al Oscar en 2004 por su corto Two Cars, One Night.

En Waititi son claves los personajes, las personalidades. Su filmografía se apoya mucho en ellos para relatar historias cargadas de comedia edificante y corazón. Esto se traduce en que, al final, uno siempre termina de ver una película del autor con una sonrisa en el rostro. Sucede en el mega espectáculo de Thor: Ragnarok, o en la pequeña historia que Waititi contó en Boy (2010), su segunda película que le valió las primeras miradas curiosas de los cinéfilos. También en Lo que hacemos en las sombras y especialmente en Hunt for the Wilderpeople.

Decir que Taika Waititi es un nombre a tener en cuenta es pecar de básico. Puede parecer exagerado, pero Waititi además de un nombre, es un estilo. Apenas ha firmado cinco películas, pero la manera en la que su personalidad atraviesa sus producciones es casi inobjetable. Waititi es lo mejor que le pasó a Marvel en 2017, lo mejor que le pasó a Thor, y de lo mejor que le pasó al cine independiente en los últimos años. Y todo esto sin perder el estilo.

Sus películas

Eagle vs Shark (2007)

Una comedia romántica que tiene a dos personajes extraños como protagonistas.


Boy (2010)

La película más involucrada con los orígenes maoríes de Waititi. Ganó el gran premio del jurado en Sundance.


Lo que hacemos en las sombras (2014)

Se puede encontrar en Netflix con el nombre de Casa Vampiro.


Hunt for the Wilderpeople (2016)

La realización que le propinó el empujón final como realizador. destacado.


Thor: Ragnarok (2017)

La última de Marvel se puede ver actualmente en cines locales.


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