El comportamiento en la vida cotidiana > Comportamiento / Roberto Cava de Feo

También en la vida cotidiana

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06 de abril de 2018 a las 05:00

Recibo con frecuencia anuncios de emprendimientos extranjeros. Después de Pascua pude leer uno que me llamó mucho la atención. En primer lugar, afirma que, en un país de Europa, una buena proporción de jóvenes de veinte a 34 años, viven con sus padres. Para ellos hay un curso que les ofrecerá oportunidades.

Me parece que nuestros hijos o nuestros nietos, no tienen necesidad de ese curso. Todos y a veces con la ayuda de internet, saben cómo redactar un currículum, es decir la relación de datos que califican a una persona en el momento de buscar un trabajo. Sin embargo y en la actualidad, las empresas tienen otras exigencias.

La presentación del currículum es importante pero no es suficiente en la mayoría de los casos. Las entrevistas personales son importantes. Después de mi paso por las aulas españolas me han quedado en la memoria los refranes, esos dichos agudos y sentencias de uso común. Poseen el encanto de resumir hasta la página de un tratado. No olvido uno que expresa "el vestido y el semblante son poderosos recomendantes". Cuando lo escuché por primera vez no lo comprendí. Pasó el tiempo y tuve ocasión de entrevistar a personas, tomar exámenes universitarios y a tratar a diario a mujeres y hombres. Comprendo ahora el significado que tienen el vestido y el semblante, unos poderosos recomendantes.

Hoy, cuando son tan frecuentes las entrevistas laborales, conviene recordar que la sobriedad colaborará para brindar una imagen cabal de las personas. Los colores estridentes, las fragancias muy fuertes, el cabello descuidado no son precisamente buenos recomendantes. Eso rige para todos algunos lo aplican sólo a la mujer.

No olvido que, en una clase, me comentaron que habían aprendido que las mujeres debían presentarse "a cada lavada" en las entrevistas. Sonreí y sin dejar mal al autor de aquella intervención, volví a recordar que la mujer, poseedora de mucho sentido común, debe presentarse de acuerdo a las circunstancias. Por eso, no irá a las diez de la mañana como si fueran las diez de la noche. Allí están el maquillaje y la ropa.

Los hombres no quedamos excluidos. A nosotros también nos corresponde ser sobrios y elegantes. Los perfumes son precisamente los mejores recomendantes. "Huele bien el que a nada huele", dice también un antiguo refrán. El saco y la camisa a tono u otras prendas muestran, sin engaño, la personalidad de quien las usa. Existe un "elegante sport". También está el "casual". Bueno es recordar que no existe el "informal" porque al aceptar una forma optamos por un "elegante sport·" o por "el casual". Nuestro semblante tiene que dar siempre la imagen de un hombre de la edad que realmente tiene. No hay cosa más ridícula que un hombre de cincuenta que desea parecerse a uno de veinte.

A veces, las empresas deseosas de conocer bien a quienes se presentan a un puesto de trabajo convierten una de las entrevistas en un almuerzo. Viene bien otro dicho popular: "en la mesa y en el juego se conoce al caballero y a la dama también". A veces aquello que comenzó como cordial invitación puede transformarse en arma mortal para los candidatos a un puesto de trabajo. Pero todo tiene solución. Hay varios videos en youtube que pueden ayudar a recordar el comportamiento en la mesa.

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