El Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) ratificó por unanimidad la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de destituir al funcionario del Servicio Exterior Gustavo Schiavo, excónsul general en Valencia, por su “ineptitud para el ejercicio del cargo” y desestimó de esta forma la demanda que hiciera el funcionario con la pretensión de anular la resolución ministerial del 30 de mayo de 2016.
De esta forma se puso punto final a una historia que incluye múltiples irregularidades por parte del mencionado funcionario: la tramitación y expedición de decenas de visas de forma haciendo un "abuso" de un mecanismo extraordinario, el ingreso y despido del consulado en forma irregular de una funcionaria que había sido su pareja, el uso inapropiado de partidas de vivienda que le permitieron obtener un provecho económico, y maniobras con la partida de gastos de oficina, en las que se aprobaron presupuestos y se documentaron gastos por obras no realizadas por el mismo valor de la factura y ya pagadas por un tercero ajeno al consulado.
El fallo del TCA también puso fin a un largo periplo administrativo-judicial que comenzó con un sumario ministerial, en el que se estableció que Schiavo –quien cargaba con dos suspensiones por quince días sin goce de sueldo– fue el autor responsable de “reiteradas y diversas irregularidades administrativas que aisladamente merecen la calificación de falta grave algunas y muy graves otras”. Luego la Fiscalía de Gobierno recomendó la destitución del actor en octubre de 2015 y en el mismo sentido se pronunció Servicio Civil meses después. En abril de 2016, el Senado concedió la venia de destitución solicitada por el canciller Rodolfo Nin Novoa, mientras que en noviembre de 2015 la justicia penal había procesado sin prisión a Schiavo por “reiterados delitos de fraude” y le impuso el arresto nocturno por 120 días y la realización de tareas comunitarias. Sin embargo, esa sentencia fue revocada en abril de 2017 en el Tribunal de Apelaciones en lo Penal.
Con esa revocación en la mano, Schiavo fue al TCA para procurar volver al ministerio y con el argumento de que el sumario “no probó ninguna de las faltas que se le imputaron, con la excepción de la omisión de informar y solicitar en forma previa su cambio de residencia oficial” (ver más abajo). De hecho, el funcionario señaló que el resto de las acusaciones eran una “red de especulaciones”, “una torre de papel”, una “fabulación sin el menor respaldo probatorio” y que se construyó “una catarata de irregularidades” basado en el testimonio de su expareja. Para Schiavo en el sumario “se vulneraron los principios de objetividad, imparcialidad, debido proceso, igualdad y presunción de inocencia”. Pero para el TCA no hay ningún margen duda sobre la actuación irreprochable de la cancillería.
Camilo dos Santos
El inicio: la denuncia
A Schiavo se le comenzó a caer la torre de naipes el 16 de julio de 2014 cuando su expareja y exfuncionaria del consulado en Valencia, Aloha Sosa tocó la puerta de la embajada uruguaya en Madrid para notificar al embajador Francisco Bustillo mediante una nota sobre la situación que se estaba viviendo en el consulado.
Dijo que había sido contratada como funcionaria administrativa en octubre de 2012 pero que “al día de la fecha” había recibido la comunicación formal del cónsul sobre su despido, que calificó como “injusto y arbitrario” y motivado por “no consentir o encubrir" determinadas "maniobras”.
Sosa detalló tres situaciones que calificó como "irregulares": “uso totalmente abusivo de la partida de oficina” que llevó a “saldos deficitarios bastante elevados en los últimos dos años”; que el involucrado recibía una partida de ayuda de alquiler por siete mil euros trimestrales por una vivienda en la que no habitaba y que se había mudado sin notificar al ministerio; y que Schiavo le había emitido visas a ciudadanos chinos que “jamás” había residido en la ciudad o que ni siquiera habían pisado España. “Un empresario chino viajó expresamente desde China a la ciudad de Valencia para solicitar dicho visados al Sr. Schiavo dado que ya se conocían desde que éste cumplió funciones en el país oriental”, decía la denuncia.
Además dijo que fue “amenazada" por el cónsul.
Ante esta denuncia el ministerio comenzó una investigación administrativa y finalmente un sumario.
Irregularidades
Ingreso y despido
La investigación exhibió que Sosa había sido contratada de forma directa por Schiavo y que tenía como “fin último facilitarle un empleo en la a una persona con la cual mantenía una relación personal”, según el informe de cancillería al que accedió El Observador. De hecho Schiavo hizo un llamado público para contratar un auxiliar administrativo al que se presentaron 367 personas y hubo diez preseleccionadas, pero quedó Sosa quien admitió que no se había presentado a dicha convocatoria y quien no tenía secundaria terminada. Schiavo justificó en el proceso que Sosa era a su “juicio el mejor currículum para las tareas contables que se necesitaban por el atraso que se venía arrastrando” en el consulado desde su llegada, lo cual se probó que que era una mentira.
También mintió al ministerio cuando informó el 15 de julio de 2014 que un día antes había destituido a Sosa cuando, en realidad, lo hizo el 9 de julio según pudo comprobar la cancillería por un mensaje de Whatsapp de Schiavo remitido a todos los demás funcionarios del consulado. Pero aún más grave fue el hecho de que no respetó el procedimiento de despido que estipula la normativa al establecer que el funcionario competente debe informar al ministerio sobre las razones de la destitución y esperar la respuesta en un plazo de diez días. En este caso particular, el exdiplomático también mintió a la cancillería sobre los motivos del despido.
Camilo dos Santos
Las visas
El 20 de enero de 2014 Schiavo emitió 11 visas –sin consulta previa a la Dirección Nacional de Migraciones– a ciudadanos chinos no residentes, diez de ellos no registraban el correspondiente ingreso al espacio Schengen. “El sumariado, incumpliendo la normativa específica que regula el trámite y emisión de visas expidió las mismas sin que los interesados las tramitaran en forma personal, y sin llevar a cabo la entrevista establecida de rigor entre el cónsul y el solicitante”, afirmó el informe que catalogó la tramitación y expedición de visas como “absolutamente irregular”.
Pero no era la primera vez que este funcionario emitía visas a ciudadanos chinos apartándose de la normativa. Mientras desempeñó funciones en la embajada de Corea emitió 76 visas en su condición de encargado de negocios y todas ellas fueron otorgadas a ciudadanos chinos no residentes por un mecanismo excepcional: sin consultar a la Dirección Nacional de Migraciones. De esas 76 visas emitidas entre octubre de 2010 y abril de 2012, hay 62 que fueron emitidas dentro de los períodos en los cuales la entonces embajadora Alba Florio estaba haciendo uso de su licencia (46 días). Esos números se contrastan con el hecho de que durante el 2009 no se expidieron visas a ciudadanos chinos no residentes en esa embajada. Durante el 2013, cuando Schiavo ya no estaba en esa embajada, se emitió una visa para un ciudadano chino no residente en Corea.
Otra violación a la normativa de emisión de visas incurrió Schiavo al autorizar a una oficial de cancillería a expedir tres visados –sin consulta previa a la Dirección Nacional de Migraciones- a ciudadanos marroquíes que venían al Uruguay. La normativa no lo autorizaba a delegar dicha potestad, salvo que hubiera un informe previo positivo del cónsul y la autorización de la Dirección de Asuntos Consulares, algo que no existió.
El informe concluyó que Schiavo hizo un “uso y abuso del procedimiento de excepción para emitir visas sin consulta previa a la DNM” y que no demostró “su necesidad de aplicación en forma sistémica y constante”.
Camilo dos Santos
Pero la cuestión no terminó ahí. El informe de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la cancillería que fue entregado a Nin Novoa al inicio de su gestión señaló responsabilidad institucional en este tema. “No puedo dejar de señalar el escaso control que ha realizado la Dirección General para Asuntos Consulares, y las oficinas competentes que dependen de la misma, respecto de todos estos hechos, vinculados a la expedición de visas, que ha efectuado el sumariado durante su gestión al frente del Consulado en Valencia y en la misión en Seúl”.
En otro segmento se dice: “Resulta claro que han existido omisiones de parte de quienes deben efectuar el control de que las visas sean emitidas conforme a las normativas vigentes y respetando el cumplimiento de los requisitos y formalidades que de ellas emanan”.
En el caso de Valencia, por ejemplo, la Dirección General de Asuntos Consulares “debió haber informado inmediatamente a las jerarquías que se había detectado la utilización de un procedimiento a todas luces irregular, y sin embargo no lo hizo”.
Ayuda de alquiler
Schiavo mintió a la cancillería y cometió mútliples irregularidades respecto al lugar donde vivía para seguir manteniendo el mismo valor de ayuda de alquiler. Rescindió un contrato todavía vigente y con deuda y se mudó a otro sitio sin la autorización correspondiente. Más importante aún, cuando el sumariante de cancillería lo interrogó el 6 de agosto de 2014 en España, Schiavo declaró otro domicilio diferente al cual realmente vivía y cuyo contrato –fechado cien días antes- había sido remitido el día anterior a la llegada del sumariante. Se había enterado que la misión viajaría a Valencia para examinarlo y entonces hizo un falso contrato de arrendamiento en un apartamento en el que no vivía para justificar la manutención de la ayuda de alquiler. Pero el integrante de jurídica volvió un mes después, el 3 de setiembre, junto al embajador Bustillo y un secretario de la embajada y constataron que ahí no vivía Schiavo y labraron un acta.