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Técnicos del SUL resaltan el aporte del ovino en complementación con el vacuno

Quienes toman decisiones adecuadas en función de sus realidades logran ingresos por encima de la media

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06 de julio de 2018 a las 05:00

El rubro ovino ofrece una muy buena rentabilidad con sus explotaciones de carne y lana, pero también debe tenerse en cuenta que es un rubro complementario de la producción vacuna, destacó a El Observador el técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Marcelo Grattarola.

El integrante de los servicios de transferencia del SUL fue disertante en algunas de las jornadas Hablemos de Ovinos, que se realizaron en diferentes zonas del país.

Grattarola –junto a Adolfo Casaretto y José Ignacio Aguerre– trasmitió que en general este rubro y en sus distintos sistemas de producción presenta "un buen desempeño".

Detalló que en sistemas laneros que en el norte manejan lanas de menos de 23 micras, de razas Ideal, Merino y Merilín, y tasas de señalada sobre campo natural en el eje de 75%, el rubro ofrece una muy buena rentabilidad de unos US$ 300 por Unidad Ganadera Ovina (unos 6,5 ovinos) y con una estructura de majada reteniendo capones.

Precisó que se ve en algunos establecimientos que venden corderos al destete, cuando tienen un potencial importante de venta futura de lana en los próximos años.

Es claro que la retención de borregos de un año o capones de dos a tres años es un excelente negocio que permite un ingreso relativo alto, mayor que las ventas al destete y a su vez eso baja los riesgos porque hay menos ovejas y, por lo tanto, menos corderos para recriar, afirmó el técnico.

En los planes más orientados al doble propósito, con lanas de 24 a 28 micras, el cordero pesado a los precios actuales está en US$ 3,30 el kilo en cuarta balanza, por lo que el terminar el cordero genera un impacto importante por oveja encarnerada y por hectárea.

Además, hay un tercer sistema de producción, intensiva, que llevan a cabo algunos productores en el sur del país, en áreas de suelos profundos, donde hay agricultura y se calculó para 100 hectáreas con 1,2 Unidades Ganaderas por hectárea –que es lo que está investigando el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA)– que permite ingresos similares a un tambo de alta producción.

El enfoque de este conjunto de técnicos del SUL respeta los sistemas de producción que se promueven en las respectivas zonas y el mensaje que sobresale es la productividad: el predio es más competitivo en la medida que produce más kilos dentro de costos que sean razonables.

La oveja realiza un aporte valioso, en los distintos sistemas, siempre que las decisiones y los manejos sean los adecuados.

Grattarola entendió que la "oveja" es rentable en cualquiera de los dos sistemas, incluyendo las modalidades intensivas donde se mide el margen bruto, que son los kilos que se producen, multiplicado por el precio menos los gastos directos (sanidad, esquila, carneros y alguna suplementación necesaria para ovejas melliceras), más los gastos fijos.

En ese marco, los márgenes brutos en Merino andan entre US$ 280 y US$ 320 por unidad ganadera y en el caso de las lanas de 26 a 28 micras rondan los US$ 230 a US$ 250 por unidad ganadera, que en el caso del productor que tiene media unidad ganadera en ovinos hay que multiplicar por 0,5.

En campo muy superficiales, con esquemas que tienen esta raza y donde se llevan las carpetas verdes del Instituto Plan Agropecuario (IPA), con establecimientos que son muy prolijos en gestión, que logran 80% de señalada, entre 3,8 y 4,1 kilos como producción total de lana por animal esquilado y una mortandad de adultos que ronda el 6% a 8%, hay predios que generan ingresos arriba de los US$ 60 por hectárea.

Están en un buen momento en función de los actuales precios de la lana, siendo la lana fina una producción muy estable, sostuvo.

Hay también, en otras zonas, esquemas más carniceros, donde igualmente son redituables al actual nivel de precios, pese a que se podría esperar mejores precios del cordero pesado en la cuarta balanza.

Grattarola resaltó un aspecto: el rubro ovino es un complemento de la producción vacuna que es la carga mayor de los campos y permite diversificar los ingresos. O sea, que además de carne vacuna, entra carne ovina y lana y ante eventos de sequía, como sucedió recientemente, eso permite bajar los riesgos.
Está comprobado que a una cabeza o a una cabeza y media ovina por hectárea el rubro no compite con el vacuno, es un buen complemento y diversifica los ingresos.

Es claro que la producción ovina es rentable, afirmó, pero cada productor en su sistema y según tiene planteada la producción debe tomar decisiones en cuanto a la dimensión de cada rubro en el predio, opinó el técnico.

Sostuvo que el mensaje es que el productor produzca mejor con los ovinos que tiene. Si se toma el promedio nacional de señalada de 65% y 3,6 kilos de lana por animal, se puede ver que en productores más de avanzada están produciendo entre un 30% y un 50% de ingresos por encima de esa media nacional, afirmó.

Buen nivel de valores para la carne ovina


Marcelo Grattarola explicó que los encuentros Hablemos de Ovinos fueron evaluados positivamente por el aporte de información de mercados que se hizo a través de las presentaciones efectuadas por María de la Paz Bottaro –analista del SUL–, quién expuso sobre la demanda en materia de lanas, señalando la existencia de buenos precios para lanas finas, y sobre la carne ovina, segmento en el que manejó que hay un buen nivel de valores y está latente la expectativa de ingresos a nuevos mercados, de la mano de precios mejores.



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