Los enfrentamientos en la franja de Gaza disminuyeron ayer domingo luego de que el movimiento palestino Hamas anunció que apoyaría una tregua humanitaria de 24 horas y que el presidente estadounidense Barack Obama convocara a un cese del fuego, pero las señales de un acuerdo más amplio para poner fin al conflicto con Israel todavía están lejos.
Hamas señaló que respaldaba un llamado de las Naciones Unidas (ONU) para establecer un freno en los enfrentamientos de cara a la festividad musulmana de Eid al-Fitr, que se espera comience dentro de unos días.
Sin embargo, los disparos y lanzamientos de cohetes continuaban después de que Hamas aceptara deponer sus armas de manera transitoria. Ante estos episodios, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, cuestionó la validez de la tregua.
Obama, en conversaciones con Netanyahu, remarcó ayer la necesidad de un cese el fuego inmediato, incondicional y humanitario en Gaza, según un comunicado de la Casa Blanca.
Instando a poner fin en forma permanente a las hostilidades en base a un acuerdo de 2012, Obama agregó que “básicamente cualquier solución duradera al conflicto isralí-palestino debe asegurar el desarme de grupos terroristas y la desmilitarización de Gaza”.
Pero desde el otro lado del conflicto se reportaron armas de artillería israelíes disparando hacia la franja de Gaza, aunque el propósito del ataque no estaba claro inicialmente.
“Hamas ni siquiera acepta su propio cese al fuego, continúa disparando (proyectiles) mientras hablamos”, dijo Netanyahu a la cadena de televisión CNN. Asimismo, recordó que Israel “tomaría cualquier acción que considere necesaria para proteger a su pueblo”.
De todas maneras, los residentes de Gaza y un testigo de Reuters dijeron que los bombardeos israelíes y los ataques con proyectiles de Hamas se estaban reduciendo poco a poco durante la tarde, lo que sugiere que podría estar gestándose una tregua de facto luego de que los esfuerzos internacionales por negociar un cese el fuego permanente parecieran no dar frutos.
El Ejército de Israel advirtió que necesita más tiempo para destruir la red de túneles subterráneos que cruzan la frontera con Gaza y que según afirma es uno de sus principales blancos.
Israel y los islamistas de Hamas, que controlan Gaza, habían acordado el sábado un cese de hostilidades de 12 horas para permitir que los palestinos se abastecieran de comida y retiraran los cuerpos de sus familiares de entre los escombros.
El gabinete de Netanyahu votó a favor de extender la tregua hasta la pasada medianoche a pedido de la ONU, pero suspendió la orden cuando Hamas empezó a lanzar cohetes hacia el Estado judío durante la mañana.
Médicos palestinos dijeron que al menos 10 personas habían muerto en la ola posterior de ataques que barrieron Gaza, incluyendo una mujer cristiana cuya vivienda fue destruida durante un bombardeo de Israel.
Irreconciliables
Unos 1.031 palestinos, la mayoría civiles entre los que hay muchos niños, murieron en los 20 días de conflicto. Israel dice que 43 de sus soldados han perdido la vida, junto con tres civiles por fuego de mortero y cohetes al otro lado de la frontera del enclave mediterráneo.
Israel inició su ofensiva en Gaza el 8 de julio, buscando detener los ataques con proyectiles de Hamas y sus aliados.
Luego de que los bombardeos aéreos y desde el mar no consiguieran detener a los grupos militantes, Israel desplegó a sus fuerzas en terreno en la franja de Gaza 10 días después, con el propósito de neutralizar los almacenes de cohetes de Hamas y destruir la vasta red de túneles clandestinos.
Los esfuerzos diplomáticos liderados por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, para poner fin al conflicto de 20 días no mostraban señales de progresos.
Israel y Hamas han establecido posiciones que parecen ser irreconciliables.
Hamas desea que se termine el bloqueo económico sobre Gaza antes de acordar un alto a sus ataques, mientras que Israel señaló que podría hacer concesiones con ese objetivo en mente, pero solo si los grupos militantes del territorio palestino dejan sus armas.