En el Hogar Puertas, del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa), donde permanecen internados 60 menores, las condiciones de reclusión son "inhumanas", informó el relator especial de las Naciones Unidas sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Juan Méndez, que inspeccionó varios centros y cárceles esta semana.
En Puertas hay dos sectores. En el sector de atrás hay 12 celdas, de 2,5 metros de largo por 1,5 de ancho, preparadas para recluir a un menor, pero en las que conviven tres, explicó Méndez. En esos 3,75 metros cuadrados de celda, los internos comen, defecan y duermen. Dos de ellos lo hacen en cuchetas y el restante en un colchón que tira en el suelo.
"Eso agudiza las condiciones de hacinamiento y de falta de higiene porque, si son tres personas, hay poco espacio para separar la comida de las necesidades fisiológicas", dijo Méndez a El Observador. "Son celdas con una ventana tapeada, muy sucias, muy cerradas, con muy poca ventilación y muy poca luz", agregó.
En el documento que resume las conclusiones preliminares de la inspección, el relator de ONU advierte que en estos centros para adolescentes "existen condiciones de reclusión inaceptables, incluyendo hacinamiento crítico, encierro prolongado y total ausencia de trabajo técnico y falta de actividades educativas".
En Puertas, los adolescentes tienen una hora y media de patio por día y se duchan entre una y dos veces por semana. Pero lejos de ser la excepción, ese centro presenta rasgos comunes con otros del sistema de reclusión adolescente.
"Los centros del Sirpa están desbordados", concluyó Méndez en conferencia de prensa.
"Principalmente, es preocupante que en la amplia mayoría de los centros visitados (recorrió siete) no exista un plan de tratamiento integral dotado de técnicos suficientes y personal capacitado que asegure un tratamiento intensivo de los adolescentes de manera de visualizar su reintegro en la sociedad", señaló.
Tampoco existen "carpetas individuales de los adolescentes que registren tanto su plan de trabajo educativo como su evolución psicosocial, laboral, educativa, familiar y cultural".
A su vez, denunció que el consumo de psicofármacos en este hogar y en otros está "extendido". "Todos decían que cualquiera que quería un psicofármaco lo tenía", dijo. "Lo consideran normal y necesario para dormir", añadió. El experto advierte que esto "es peligroso a mediano plazo".
En estas condiciones, las posibilidades de rehabilitación son "muy limitadas", aseguró.
De todas maneras, Méndez destacó la creación del Sirpa, "con vocación de transformarse en un instituto autónomo y que ha sido bien dotado de recursos presupuestales".
También celebró la reducción de las fugas: mientras que en 2009 se fugaron 1.187 menores, en 2012 fueron 35.
La disminución en las fugas, sumado al constante ingreso de menores al sistema de reclusión (en noviembre ingresaron dos por cada día en promedio), incrementan el hacinamiento.
Méndez advirtió que el Sirpa deberá ahora empezar a trabajar en la rehabilitación de los internos.
El Sirpa atiende a cerca de 900 adolescentes. De ellos, 473 están internados en diferentes centros por orden judicial. El resto cumple medidas socioeducativas en su casa.
No a la baja de la imputabilidad
El relator especial de la ONU destacó en las conclusiones preliminares y en la conferencia de prensa su "preocupación por la futura realización de un plebiscito que implicaría la posible baja de la edad de imputabilidad penal", que se votará en octubre de 2014.
"Debo exhortar al sistema político y a la ciudadanía en general a tener en cuenta que tal decisión conllevaría a exacerbar los problemas del sistema penitenciario, como ser el hacinamiento, el aumento de penas y falta de uso de medidas alternativas, y la falta de rehabilitación y reintegración social", afirmó.
Méndez concluyó que "las medidas adoptadas no deben llevar a un decaimiento de los sistemas de prevención de los tratos crueles e inhumanos".