20 de octubre de 2019 5:02 hs

Por Facundo Gianero

La campaña rumbo a las elecciones del 27 de octubre recorre su recta final y los partidos políticos están obligados a meter quinta para apuntalar su performance electoral. Sin importar cuál sea el apoyo electoral que tengan, todos dedican tiempo a la actividad política dejando de lado a la familia. Las esposas de Gonzalo Abella (Unidad Popular), César Vega (PERI) y Gustavo Salle (PVA) hablaron con El Observador de la personalidad de sus maridos, señalaron sus virtudes y defectos y dijeron los ven en la actividad política.

Los maestros

Gonzalo Abella e Isabel Izquierdo conviven en una vieja casa con fondo en el barrio de Tres Cruces en la que ella cultiva su huerta. Formaron una familia ensamblada con hijos por separado y ninguno en común. “Gonzalo crió a mis hijos porque el papá vive en el exterior, es el segundo padre”, aseguró.

“Ustedes se tienen que conocer porque tienen las mismas inquietudes”, le comentó a Izquierdo la maestra del jardín de su hija, y prima del líder de Unidad Popular. “Nos conocimos y era cierto”, aseguró. También agregó que cuando lo acompaña a eventos en los que habla o presenta alguno de los 20 libros que tienen publicados recuerda aquellos tiempos. “Me enamoro de nuevo porque siempre me sorprende”, dijo. 

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Para Izquierdo, quien también es docente, la “vida política” es un paréntesis y lo que a ambos les gusta es visitar las escuelas y liceos rurales. De hecho, contó que tienen planes de instalarse en el campo pero que de momento las actividades de Abella no se los permiten: “Siempre dice que después del 1º de noviembre va a cambiar”, dijo ella con humor.

De su marido, Izquierdo enumeró varias virtudes. Destacó su generosidad y también su puntualidad. “Él preanuncia y casi nunca le erra”, “en todo lo que se involucra lo hace en serio” y “es una esponja leyendo noticias”, dijo. Una virtud que también es un defecto, según ella, es que “no tiene límites para el trabajo”. La distracción parece ser el peor defecto de Abella: “Se puede poner un zapato diferente a otro”. Agregó que no se acostumbra al celular y que “sólo gasta en lapiceras Pilot”.

Izquierdo confirmó que “en general” Abella le da la razón cuando ella lo critica. Afirmó que tanto ella como su marido son “muy abiertos a escuchar la valoración de los demás” y que si la crítica es por ser “idealistas” ella no solo lo discute sino que cree que “es importante serlo”.

A Izquierdo siempre le interesó la política, cree que los legisladores “son funcionarios" que responden a la ciudadanía y por eso se les debe exigir. Criticó al Frente Amplio, partido al que perteneció en su juventud y del cual se desencantó. “El frenteamplista no se da cuenta de que lo engañaron y lo traicionaron”, dijo.

La docente afirmó que “las políticas que se vienen implementando apuntan al individualismo” y ejemplificó con el Plan Ceibal “que encierra al niño en su computadora”. En su rol de maestra se opone a la organización Eduy21: “Es nefasto, es la privatización de la educación”, denunció. Sobre la candidatura de Abella, dijo que se dio de forma progresiva y comentó que el candidato empezó a reunirse con personas con el fin de formar un grupo distinto al Frente Amplio, “una izquierda verdadera”. 

Consultada acerca de si vale la pena el esfuerzo teniendo en cuenta la adhesión registrada por Unidad Popular en las encuestas de opinión pública, comentó que lo hacen por la gente joven. “Necesitamos un relevo joven con iniciativa y que no se muevan de algunos principios”, concluyó.

Los medioambientalistas

La chacra en la que vive César Vega con su esposa Silvia y su suegra está en Punta Espinillo, al oeste de Montevideo. Silvia Porteiro trabajó durante muchos años en una empresa que prefirió no nombrar, y recientemente se jubiló. Fue compañera de liceo de la candidata a la vicepresidencia por el Frente Amplio, Graciela Villar, y aseguró conocer a Gustavo Salle, quien le “cae mal”.

César Vega

Porteiro vivió la dictadura militar con 13 años, “no tuve Historia porque la palabra ‘revolución’ estaba prohibida”, contó. Sus padres eran colorados pero su hermana se había afiliado al Partido Comunista. “Me dieron a leer el manifiesto (comunista) cuando tenía 15 años y ahí empecé a entender”, aseguró. 

A Vega lo conoció hace 13 años en Gualeguaychú militando “contra la forestación y el monocultivo”. El inicio de la relación es para ella el “momento más lindo que vivieron” y reconoce que como toda pareja tuvieron momentos complicados debido al carácter fuerte que tienen ambos. Sobre su marido dijo que “es muy valiente, corajudo, sincero y honesto”. El enojo fácil y la falta de paciencia son los defectos que señaló. Ambos militaron en el Frente Amplio y se fueron desencantados: “Lo conocí por dentro y descubrí que era un desastre”, afirmó. 

Recuerda que mientras ella arreglaba el jardín de la chacra, Vega recibía gente que lo alentaba a postularse como candidato presidencial. La pareja ya había abandonado el Frente Amplio y no quería militar en los partidos tradicionales: “a Botnia la dejó Battle y la familia Lacalle tiene monocultivo de árboles”, explicó. “La única que quedaba era hacer algo nuevo”, y ahí fue que surgió el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI).

Porteiro toma en cuenta las críticas contra su esposo dependiendo de quién sea y qué digan. “Yo lo critico bastante”, comentó entre risas. El debate que su marido tuvo con Gustavo Salle en Desayunos Informales le pareció “horrible”, se lo dijo y “él se enojó”, confesó.

La campaña electoral no la vive con nervios pero sí “con saturación”. Ella se considera pesimista pero él “no se da por vencido”, aseguró. “Si hay que pasar por todo esto, que valga la pena”, remató.

La odontóloga y el abogado

En el límite entre Punta Gorda y Carrasco se ubica la casa en la que viven Gustavo Salle y Alba Pereira. La familia la completan dos hijos y tres nietos. Ella es una odontóloga jubilada y nunca le había interesado la política hasta que su marido decidió postularse como candidato a la Presidencia: “Trato de darle información que se le puede haber escapado”, admitió. “No me gusta tener actividad política” pero “lo acompaño y estoy para ayudarlo”, aseguró.

Se conocieron a los 20 años mientras veraneaban con sus familias en Parque del Plata. Sus casas estaban enfrentadas. “Ahí empezó todo” y al recibirse decidieron casarse.

Diego Battiste

Para Pereira, los mejores momentos compartidos fueron los nacimientos de sus hijos y los peores las muertes de familiares y mascotas. Actualmente se dedican a la crianza de un nieto que llegó en un momento inesperado: “Es un adolescente que lo estamos sacando adelante”, contó ella.

Dijo que su marido “no tiene filtro" pero "es muy leal a sus principios”. “Le han venido casos sumamente lucrativos y los ha rechazado por no estar acorde a sus parámetros”, reconoció. Ella no considera que su marido tenga ambiciones económicas, “abrir cabezas es su gran ambición”. “Podría haber hecho mucho dinero y no lo hizo”, concluyó. Según Pereira la falta de filtro de Salle puede considerarse un defecto porque “la gente puede tener la imagen de que se lleva el mundo por delante pero no es así”, aseguró.

Si bien ella no quería que él iniciara actividad política, “le tiene fe”. Aún así, le preocupa que su marido haya dejado la actividad profesional de lado. “No somos gente de grandes recursos”, afirmó. Respecto a la posibilidad de que obtenga una banca en el Parlamento, dijo que si llega “es un beneficio para él” y si no llega será mejor para ella porque "la familia vivirá más tranquila”, aseguró.

Al igual que la esposa de Vega, Pereira opinó que el debate que protagonizaron ambos en canal 12 "fue negativo para ambos". “Sé que el Partido Verde Animalista es escindido del PERI y Vega tiene recelo” y por ello "lo atacó", dijo. 

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