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Triste, solitario y final: la renuncia de Raúl Sendic

Un vicepresidente acosado por sospechas y certezas surtidas

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26 de julio de 2017 a las 05:00

Todo comenzó con el famoso título de licenciado en genética humana, que nunca tuvo. Y de allí en más no hizo otra cosa que desbarrancarse, y no porque alguien le hubiese hecho una zancadilla. El vicepresidente Raúl Sendic dijo ser lo que no era y quizás eso, así, aislado, y en el ámbito de la política local (sí, ya sé que en Finlandia y en Suecia y en Alemania es distinto, pero esto es Uruguay) no era tan grave.

De hecho la Justicia lo exoneró de responsabilidad penal ya que nunca hizo uso de ese título inexistente más que en el papel. Pero Sendic quizás pensó que así como dos números negativos dan un positivo, dos mentiras iban a parir una verdad, pero no. Y entonces fue y vino con que el título sí, el título no, que viene de Cuba, que no viene, y al final, reconoció el error. Pero al final.

Públicamente lo apoyó, pero ¿imaginan cómo le pegó esto al presidente Tabaré Vázquez, quien hace de la cuestión académica y el respeto a la ciencia algo parecido a una religión?

Para entonces ya habían empezado a llover a nivel político, y luego ante la Justicia, una serie de denuncias de la gestión de Sendic al frente de ANCAP.

Un negociado turbio con una empresa holandesa que se vio beneficiada con el precio del petróleo (¿habrá sido la única beneficiada?); un negocio con la cal que no pasó por llamado a precios; una extraña triangulación para saldar una deuda con Pdvsa que abre la sospecha sobre tráfico de influencias; la construcción de un remolcador que debe haber sido el más costoso de la historia para que la petrolera siguiera contratando el servicio de terceros; una supuesta evasión de impuestos por parte de la mayor empresa del país; la construcción de una planta de bioetanol que, según empresarios que fueron perjudicados, costó el doble que lo que debería.

En todos estos casos se sospechan ilegalidades, pero además hay otros asuntos en los que no parece haberlas aunque sí revelan al menos falta de prudencia en el uso del dinero de todos, como una fiesta organizada por ANCAP que costó US$ 370 mil. Hace poco, al final, Sendic reconoció que pudo haberse excedido en el gasto. Pero al final.

Falta de prudencia en el uso del dinero de todos. Pues bien, cuando esa era una de las cosas que estaba en cuestión, el semanario Búsqueda reveló de qué forma Sendic usó las tarjetas de créditos corporativas de ANCAP. Todo tiene el aspecto de que usó la tarjeta para bienes personales. Aún no se sabe. Pero, Sendic, una vez más, así como con lo del título, salió a negar que esto sea así.

Hace un mes que la Junta de Transparencia (Jutep) pidió a ANCAP el detalle de esos gastos, información que también irá al Tribunal de Conducta Política (TCP) del Frente Amplio. La Jutep es un organismo muy ensalzado por la izquierda en su papel de señalar no solo ilegalidades sino también aspectos éticos. Lo mismo el TCP, ante el cuál Sendic se presentó, en una incomprensible movida política que puede echar más nafta a la hoguera.

El escenario es el de una tormenta perfecta. Quizás por eso en ámbitos políticos del oficialismo empezó a manejarse como una hipótesis plausible la renuncia de Sendic a la vicepresidencia.

Si tal posibilidad había sido rechazada de plano cuando se supo lo del título, lo de la Justicia, la Jutep y el TCP, a algunos les parece mucho.

Si la Justicia lo convierte en el primer vicepresidente procesado en la historia del país, es porque Sendic ya habrá dejado de lado los fueros que lo protegen y con ello uno de los tornillos, el principal, que lo ata al sillón de presidente de la Asamblea General.

Si la Jutep, pero sobre todo el TCP, emite un fallo contrario y el Plenario Nacional del Frente Amplio, ante los ojos y oídos de todo el país debe pronunciarse sobre si desafilia a un dirigente que para miles es culpable antes de que sea demostrado, las sombras se cernirán aún más oscuras sobre el vicepresidente.

¿A cuántos pasos estaríamos entonces de una renuncia?

En el imaginario popular, hay jueces y fiscales en connivencia con los políticos, que trafican información, y se protegen, y se advierten que se viene la noche. Hay mucho de imaginación. Pero también unas gotas de realidad que nadie nunca admitirá. Por los entresijos del poder, en estos días se filtran murmullos que no auguran un futuro venturoso para el vicepresidente.

En esta semana el fiscal de Corte, Jorge Díaz, publicó un sugestivo mensaje en su cuenta de Twitter: "Actuar éticamente es una condición necesaria en el ejercicio de la función pública. Quienes no lo hacen deberían ser alejados de la misma".

Si la Justicia procesa a Sendic, el Frente Amplio se verá liberado de mayores acciones. De lo contrario, si el cuestionamiento queda en el terreno ético, la cuestión será si el Frente Amplio se decide a atravesar toda la campaña electoral cargando la mochila de Sendic. Es cierto que un hombre como el expresidente Julio Sanguinetti, que de esto sabe, ha dicho que en Uruguay no hay muertos políticos sino "apenas heridos de consideración"; pero en el caso de Sendic, si regresa al Parlamento en el próximo período, entonces habrá que admitir que la política no solo es el arte de lo posible sino también de lo imposible.

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