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Trump pidió a los miembros de la OTAN elevar el gasto militar y puso la mira en Rusia

El presidente de Estados Unidos solicitó que sus socios europeos incrementen el gasto en defensa hasta el 4% de su PBI

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12 de julio de 2018 a las 05:00

El próximo año la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) cumplirá 70 años de vida desde que fue creada en los albores de la Guerra Fría para contrarrestar la influencia de la Unión Soviética.

Cayó el muro de Berlín, la Unión Soviética implosionó, la perestroika abrió un otro capítulo en la historia rusa y un nuevo orden mundial se hizo lugar. Sin embargo, la alianza militar siguió allí, testigo de un mundo que ya no la necesitaba tal como había sido concebida.

El pacto verbal que los gobiernos de Estados Unidos y Rusia habían acordado se edificó sobre la narrativa artiguista de "ni vencidos ni vencedores", aunque cada una de las partes tenía sus propias interpretaciones sobre cómo había terminado el mundo bipolar. Más aún, las autoridades de turno de ambos países consensuaron que la nueva Rusia no tendría razones para temer cualquier intento de influencia del bloque occidental –especialmente a través de la OTAN- sobre patio trasero de la ex Unión Soviética (el área de influencia del Pacto de Varsovia).

Sin embargo, eso no ocurrió de acuerdo a lo pactado y desde el fin de la guerra la OTAN siguió creciendo y desplazándose hacia el este. Desde 1999 hasta la actualidad la alianza militar sumó 13 nuevos integrantes (casi la mitad de los que tenía antes de la reunificación de Berlín), entre ellos Polonia y Hungría, dos de los estados de mayor importancia en el oriente europeo.

El crecimiento de la organización no condijo con el nuevo rol que asumió la alianza en un contexto de tiempo de paz para Europa, tal como aseguraba el proyecto liberal de la Unión Europea. Y aunque la OTAN realizó algunas intervenciones en suelo europeo (1995 en Bosnia contra las fuerzas serbias y 1999 en Kosovo) pasó a ser un elefante burocrático de otro tiempo financiado mayoritariamente por Estados Unidos.

El desbalance entre el aporte de Washington y el de sus socios europeos ha sido motivo de queja de todos los presidentes estadounidenses desde la salida de Ronald Reagan, sin embargo fue Donald Trump quien estrelló su grito en el cielo. El controvertido mandatario llegó a amenazar, incluso, en abandonar la institución durante su campaña electoral.

Pero no lo hizo y, en cambio, se dedicó a presionar a sus socios europeos para que aporten más recursos. Así volvió a pasar este martes durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN que se desarrolla en Bruselas.

Trump propuso que los países miembros eleven el gasto militar hasta el 4 % de sus respectivos PIB, frente al 2 % acordado en la cumbre de Gales de 2014.

"Durante los comentarios del presidente hoy en la cumbre de la OTAN sugirió que los países no solo cumplan su compromiso de destinar el 2% de su PIB al gasto en Defensa, sino que lo incrementen al 4%", indicó a Efe la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

Sin embargo, este año solo ocho de los 29 aliados cumplirán ese objetivo y se prevé que para 2024 la cifra se eleve a 15.

Para el gobierno estadounidense la razón de ser de la organización está más vigente que nunca y sus pedidos de aumento presupuestal justificado curiosamente por la misma razón que se creó casi siete décadas atrás: Rusia.

De hecho, Trump criticó de nuevo este miércoles el proyecto Nord Stream 2, un gasoducto que hasta duplicaría las capacidades de distribución de gas ruso en Europa a través del mar Báltico. El proyecto, que es defendido por Alemania, formó parte de la reunión bilateral que el presidente de Estados Unidos tuvo con su par alemana, Ángela Merkel (ver recuadro).

El ambiente de la reunión entre ambos no fue especialmente tenso, pese a que a su llegada para dos días de cumbre de la OTAN en Bruselas, Trump cargó duramente contra Alemania, a la que consideró una "prisionera" de Rusia por su dependencia del gas ruso.

"Ellos pagan miles de millones de dólares a Rusia [por su gas] y tenemos que defenderlos contra Rusia", dijo estableciendo un vínculo entre comercio y seguridad.

Seguirá creciendo

Los 29 miembros de la OTAN invitaron a Macedonia a iniciar negociaciones de adhesión, lo que convertiría a este país de los Balcanes en el 30º miembro de la Alianza Atlántica.

"Acordamos invitar al gobierno de Skopie a iniciar negociaciones de adhesión", indicó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, al término de una reunión de trabajo.

El ex primer ministro noruego precisó, no obstante, que la adhesión tendrá lugar "cuando todos los procedimientos nacionales hayan sido completados para finalizar el acuerdo sobre el nombre" del país.

El gobierno macedonio resolvió a mediados de junio una disputa de 27 años de antigüedad con Atenas, al acordar con el gobierno griego que el nombre de su país sería "República de Macedonia del Norte".

Este nombre, ratificado por el Parlamento macedonio, debe todavía ser validado en referéndum en este país y llevarse a cabo una reforma constitucional. La oposición conservadora advirtió que pedirá el "No".

A cambio de este acuerdo, Skopie esperaba obtener una apertura rápida de negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), así como esta invitación para unirse a la OTAN.

La última adhesión a la OTAN se produjo en 2017, cuando otro país de la ex Yugoslavia, Montenegro, se incorporó a la organización transatlántica.

El Nord Stream 2 genera divisiones

El gasoducto Nord Stream 2, cuya puesta en marcha está prevista para principios de 2020, tiene una capacidad de 55.000 millones de metros cúbicos por año, lo que permitirá duplicar las capacidades del vigente Nord Stream.

El recorrido de ambos sería el mismo. Desde la costa báltica de Rusia hasta Alemania. Estos dos países, así como Suecia y Finlandia, ya dieron su autorización al proyecto que atraviesa sus aguas, pero todavía falta Dinamarca. Sin embargo, Polonia y los países del Este ya expresaron su oposición al proyecto.

La ruta por el mar Báltico permite evitar que la distribución del hidrocarburo ruso pase por las tuberías que atraviesan Ucrania, país con el que Moscú mantiene relaciones tensas y al que arrebató en 2014 la península de Crimea.

En el primer trimestre de 2018, Nord Stream se convirtió en la entrada principal de gas ruso a la Unión Europea (UE), con un 36% frente al 34% que transitó a través de Ucrania, según datos de la Comisión Europea.


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