Mundo > UNA GUERRA DE SIETE AÑOS

Trump se adjudicó derrota del EI y se lleva a sus tropas de Siria

La guerra en ese país lleva 7 años y 500 mil personas muertas

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20 de diciembre de 2018 a las 05:04

"Hemos derrotado al grupo EI en Siria, mi única razón para permanecer ahí durante la administración Trump", dijo este miércoles el presidente.

Como una victoria personal, Donald Trump se adjudicó haber vencido al grupo terrorista Estado Islámico en Siria y anunció, luego de que los medios estadounidenses lo informaran en base a fuentes del Pentágono, que retiraría a los 2.000 soldados que el país tiene desplegados en Siria.

Y con ese mismo talante lo informó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

"Hace cinco años, el EI era un grupo muy poderoso y peligroso en Medio Oriente y ahora Estados Unidos ha hecho que fracase su califato territorial", indicó. De todas formas, dijo que este paso es uno más hacia una "nueva fase", pero que su país y sus aliados están listos para volver "a comprometerse a todo nivel" para defender sus intereses cuando sea necesario.

La guerra en Siria lleva siete años, y medio millón de personas murió por esta causa, entre ellos miles de niños.

Una retirada

No todos ven esta nueva jugada como algo positivo. Charles Lister, investigador principal del Middle East Institute de Washington, consideró que la decisión de Trump revela una visión "extraordinariamente cortoplacista e ingenua".

"Esta medida va a parecer más como una 'retirada' que una 'victoria' y es otra evidencia más de la peligrosa imprevisibilidad del presidente estadounidense", afirmó Lister, y agregó que este panorama no sólo favorece al grupo EI sino que también beneficia a Rusia, Irán y al líder sirio, Bashar al Asad.

El EI lanzó una campaña fulminante que le granjeó enormes extensiones de territorio en 2014, cuando proclamó un califato a caballo entre Siria y Irak, con Raqa como su capital, del cual actualmente quedan unos pocos reductos.

Wendy Sherman, que fue la principal negociadora del acuerdo nuclear con Irán, el cual Trump abandonó, criticó la decisión al afirmar que retirarse no constituye una estrategia para Estados Unidos. "Hubo progresos con el EI, pero Rusia quedó a cargo, Israel sigue en riesgo y Asad, un dirigente cruel, queda reafirmado. No hay una verdadera estrategia sobre Irán (...) Quedan muchas preguntas y pocas respuestas", afirmó.

Esta decisión cambia la idea que existía sobre que Estados Unidos se quedaría más tiempo en el lugar, algo que el secretario de Defensa, Jim Mattis, había advertido anteriormente para evitar el resurgimiento del grupo terrorista.

Venía en caída

La semana pasada una fuerza siria dominada por combatientes kurdos y apoyada por Estados Unidos expulsó al EI de Hayin, principal localidad de su último reducto en el este de Siria.

Los últimos combatientes del EI están ahora confinados en una red de túneles y en los alrededores de Hayin, localidad situada a unos 30 km de la frontera iraquí.

El "califato" del EI, que llegó a su apogeo en 2014, se ha reducido luego de forma drástica debido a múltiples ofensivas contra los yihadistas. Pero el EI mantiene una gran capacidad para golpear con dureza mediante atentados especialmente sangrientos en países de la región y en el extranjero.

Este grupo acaba de reivindicar el atentado del mercado de Navidad de Estrasburgo, en el este de Francia, que dejó el martes tres muertos y 13 heridos.

 

Las claves de la guerra

Lo que en marzo 2011 comenzó como una sucesión de protestas pacíficas contra el presidente, Bachar Al Asad, culminó con un enfrentamiento civil en el que se cruzan el régimen, grupos rebeldes y organizaciones terroristas que montaron su gobierno en algunas regiones.

La guerra civil siria enfrentó en un principio a las Fuerzas Armadas de Siria que responden al régimen de Al Asad contra opositores rebeldes armados, organizados en lo que la comunidad internacional denomina oposición siria. Al Asad es presidente de Siria desde el año 2000, cuando llegó al poder para suceder a su padre, Háfez Al Asad, que gobernó el país por 29 años.

Se estima que desde ese año murió medio millón de personas.

El avance del conflicto que surgió en 2011 permitió la expansión en Siria, desde 2014, del Estado Islámico. Aunque sobre mediados de 2016 la comunidad internacional logró el retroceso del Estado Islámico al recuperar la ciudad de Faluya, el grupo terrorista llegó a dominar casi la mitad del territorio tras su ofensiva iniciada en junio de 2014.

 

¿Quién apoya al presidente al Asad y por qué?

Rusia: es uno de los aliados más fuertes que tienen el régimen sirio. Siria es, entre otras cosas, uno de los compradores más importantes de sus armas.

Irán: se opone al Estado Islámico y a los insurgentes sunitas, por ser al igual que Rusia un histórico aliado del régimen de Al Asad. El objetivo de Irán es que Al Asad se quede en el poder para así poder frenar la influencia en la región de su rival, Arabia Saudita.

¿Quién combate al presidente al Asad y por qué?

Estados Unidos: se opone al presidente de Bashar al Asad y al Estado Islámico. Entró al conflicto interno apoyando a grupos rebeldes moderados y a los kurdos. En septiembre de 2014, la administración de Barack Obama anunció que su objetivo era "degradar y en última instancia destruir" a EI.

Arabia Saudita: también se opone al régimen del presidente sirio y apoya a los rebeldes sunitas. Es uno de los proveedores más importantes de los rebeldes, incluso de algunos grupos más radicales.

Turquía: ingresó al conflicto apoyando a la coalición impulsada por Estados Unidos y a los rebeldes contrarios al gobierno sirio, especialmente al Ejército Libre Sirio. También es contrario a los separatistas kurdos.

 

 

 

 

 
Las idas y vueltas de Trump en Siria
Estas son algunas de las posiciones tomadas por Trump sobre la situación a lo largo de la guerra:
 
Críticas
"Debemos permanecer bien lejos de Siria", dijo en 2013, mucho antes de ser candidato a la Casa Blanca. En ese momento, el presidente demócrata Barack Obama había decidido llevar "apoyo militar" a los rebeldes que luchaban en contra el régimen sirio de Bashar al Asad.  "Los 'rebeldes' son tan malos como el régimen", protestó Trump en aquel momento en Twitter.
El debate también se refería a la "línea roja" dibujada por Obama con respecto al uso de armas químicas. Trump se manifestó en contra de la decisión. "No ataquen a Siria, reformen a Estados Unidos", dijo, burlándose de las "declaraciones estúpidas sobre la línea roja".
Luego acusó a Barack Obama de haber "fortalecido" a Bashar al Asad al renunciar a actuar contra Damasco.
"Demoler" el EI
"El EI es una amenaza más grande para nosotros que Asad", dijo Trump cuando era candidato, en julio de 2016. Negándose a participar en la guerra entre el régimen y los rebeldes, puso en cambio la presión contra el grupo yihadista.
Tan pronto como llegó a la Casa Blanca en 2017, pidió a su administración un plan de batalla que consistía en reforzar el esfuerzo ya iniciado por Obama para encabezar una coalición internacional. El objetivo: "demoler y destruir al EI", un "enemigo abominable". Los refuerzos coincidieron con una serie de derrotas para la organización yihadista, que perdió la mayoría de los territorios antes conquistados, lo que permite a la administración Trump reclamar el éxito de su estrategia.
¿Salir o no?
Con estas victorias sobre el terreno, Trump expresó rápidamente su impaciencia: aseguró que es necesario traer de vuelta lo antes posible a las tropas estadounidenses estacionadas en Siria, cuyo objetivo militar oficial era únicamente la derrota del EI.
En abril, el presidente parecía ya decidido a la retirada, pero sus aliados y asesores finalmente lo convencieron de que no fijara un calendario de partida, porque el EI no había sido aún totalmente derrotado. Pese a eso, este miércoles el presidente consideró que el EI fue "totalmente derrotado".
Ataques químicos
Además del compromiso antiyihadista, el ataque químico de abril de 2017 contra Jan Sheijun, atribuido al régimen de Asad, marcó un punto de inflexión para Trump.
El mandatario -que había ridiculizado las "líneas rojas" de Obama y estimado que una intervención contra Damasco requería una votación en el Congreso- decidió atacar una base aérea siria. "Este ataque a los niños ha tenido un gran impacto en mí", afirmó entonces. "Mi actitud hacia Siria y Asad ha cambiado significativamente".
Un año más tarde, anunció una nueva operación, con el apoyo de Francia y Reino Unido, contra el régimen sirio, tras otro ataque químico contra Duma.

 

El Observador con AFP y Sputnik

 

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