James Politi
Trump y Xi encaran confrontación comercial en la cumbre del G20
Seis temas principales dominarán la agenda durante la reunión de líderes mundiales en Buenos Aires
Seis temas principales dominarán la agenda durante la reunión de líderes mundiales en Buenos Aires
James Politi
La cumbre del G20 en Argentina — la cual comienza el viernes en el centro de convenciones de Costa Salguero, en la ribera del Río de la Plata en Buenos Aires — siempre estaba supuesta a representar un momento clave en el calendario político global de este año. Pero su importancia ha aumentado considerablemente durante las últimas semanas por una variedad de razones.
El presidente de EEUU, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, han dispuesto resolver sus disputas comerciales al margen de la reunión. Los aliados tradicionales estadounidenses estarán buscando recibir de Trump sus propias garantías sobre el comercio y sobre los aranceles.
Se anticipa que Mohammed bin Salman, el príncipe heredero saudita, haga su primera gran aparición internacional después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Las tensiones entre Rusia y Ucrania han vuelto a estallar. En Latinoamérica, donde se celebrará la cumbre, los anfitriones argentinos acaban de beneficiarse de un rescate masivo proveniente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Brasil tiene un nuevo presidente populista de extrema derecha, Jair Bolsonaro.
La dinámica personal entre los líderes — y las negociaciones tras bambalinas — pudieran influir en algunas de las preguntas más delicadas de la política mundial. A continuación se incluyen seis asuntos importantes a tener en cuenta.
No cabe duda de que el gran evento del G20 será el resultado de las conversaciones entre el Trump y Xi, las cuales estarán dominadas por el comercio. El objetivo, tanto en Washington como en Beijing, es llegar a un acuerdo para calmar las tensiones, posiblemente evitando una escalada de los aranceles en 2019, y los negociadores han estado trabajando arduamente durante las últimas semanas. Pero los funcionarios de ambos bandos también han estado enfatizando cuán amplia continúa siendo la brecha en relación con temas clave antes de la cumbre, y los partidarios de línea dura en ambas capitales han estado presionando a sus líderes para que se resistan a cualquier acomodación. En una entrevista para el Wall Street Journal el lunes, Trump reafirmó la amenaza de imponer nuevas exacciones a las importaciones chinas si no se llega a un acuerdo. El potencial de que ocurra una disputa que conduzca a una mayor escalada continúa siendo alto.
El príncipe Mohammed asistirá a la cumbre y hará su primera aparición importante en el escenario mundial después del asesinato el mes pasado de Khashoggi en el consulado de Arabia Saudita en Estambul. Los líderes mundiales — y los representantes de las principales instituciones internacionales — tendrán que decidir cómo lidiar con el príncipe heredero, lo cual pudiera ofrecer ideas tangibles acerca de hasta que punto él se ha convertido en un paria ante los ojos de los principales gobiernos. Si se le acoge, aunque sea tímidamente, Bin Salman seguramente lo interpretará como una rehabilitación para él y para Arabia Saudita.
El presidente Vladimir Putin volverá a la agenda después de la captura de buques de la Armada ucraniana por Rusia en el estrecho de Kerch, una parte en disputa del Mar Negro cerca de Crimea, el territorio anexado por Moscú en 2014. La administración Trump lo ha calificado como una "provocación" y como una "escalada peligrosa y una violación del derecho internacional", pero la pregunta es cuán lejos llegará el presidente estadounidense — y otros líderes mundiales, especialmente los países de la Unión Europea (UE) — en presionar a Putin para evitar otro estallido con Kiev. Aunque se ha hablado de nuevas sanciones, lograr un consenso para implementarlas probablemente sea bastante difícil.
Las tensiones transatlánticas están nuevamente aumentando. Trump tuvo una visita bastante desagradable con Emmanuel Macron, el presidente francés, y reafirmó su amenaza de imponer aranceles a las importaciones de automóviles, lo cual representaría un golpe para la canciller alemana, Angela Merkel. Él incluso arremetió contra el acuerdo del Brexit propuesto por la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, por ser demasiado débil. Como mínimo, es probable que los líderes de la UE y Shinzo Abe, el primer ministro de Japón, presionen a Trump para que posponga los aranceles de los automóviles. Si tuvieran éxito, eso eliminaría la gran nube que se cierne sobre el entorno comercial global.
Se espera que EEUU, Canadá y México firmen el acuerdo, alcanzado a fines de septiembre, para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y así evitar que el comercio en Norteamérica se derrumbe. Pero ha habido tanta acritud entre los países vecinos durante el proceso que se anticipa que los funcionarios del gabinete hagan los honores en lugar de Trump, de Justin Trudeau, el primer ministro canadiense, y de Enrique Peña Nieto, el presidente mexicano saliente. La principal fuente de discordia es que Ottawa y la Ciudad de México han estado esperando, hasta ahora en vano, a que Washington remueva los aranceles del acero y del aluminio como parte del acuerdo, pero Trump se ha resistido. Si él hace la concesión durante la reunión del G20, hay que esperar muchas más sonrisas.
Es probable que Trump tenga más aliados alrededor de la mesa del G20 que los que tuvo durante la última reunión en Hamburgo, Alemania. Desde entonces, Italia ha elegido un nuevo gobierno populista liderado por Giuseppe Conte, un primer ministro que ha adoptado la plataforma antiinmigrante y anti clase dirigente de Trump, recibiendo elogios del presidente estadounidense y enfrentándose repetidamente a la UE. Mientras tanto, Bolsonaro, un fanático de la extrema derecha, ha tomado el poder en Brasil con un mensaje similar. Aunque no se espera que asista, es posible que sus principales asesores interactúen por primera vez con otros líderes mundiales, incluyendo a Trump y a Xi.