El diccionario Oxford eligió selfie como la palabra del año 2013 y la Fundación del Español Urgente hizo lo propio en 2014 con su castellanización, selfi.
El fenómeno se volvió tan común como antes era buscar una superficie plana, ajustar el temporizador y correr para la foto. De hecho, lo raro hoy es dar con un perfil en cualquier red social sin alguna selfie en solitario o con varias personas detrás. Pero, como todas las modas, ya ha evolucionado.
Ahora se le agregó el selfie stick, un bastón que sostiene en un extremo el dispositivo con el que se va a tomar la foto, para permitir una toma más alejada. Es que el brazo de distancia ya no es suficiente para que más personas entren en la toma, para que se vea mejor el fondo o para buscar ángulos creativos. También hay quienes son más innovadores y lo utilizan como extensor para micrófonos. El límite para usar los selfie sticks en situaciones más allá de las obvias es la imaginación. En Uruguay se venden a partir de los $ 600.
Incluso, hay varios modelos para elegir según distintos factores como la longitud. Algunos son desplegables y pueden alcanzar el metro y medio de distancia, mientras que otros tienen tamaños fijos. Luego están los que se pueden manejar por Bluetooth, que pueden venir con el control integrado en el mango o aparte. Los más sencillos requieren que la foto sea tomada con el viejo y querido temporizador.
El concepto del selfie stick, sin embargo, no es del todo novedoso. Desde hace un par de años ya que este accesorio se podía ver entre los usuarios de las cámaras GoPro, diseñadas para acompañar el ejercicio de deportes extremos.
Hoy la fotografía ha alcanzado a los usuarios más inexperientes de teléfonos móviles, cuyas cámaras han crecido en potencia hasta ser casi profesionales. Los fabricantes del accesorio no tuvieron otra opción que adaptarse a la tendencia para no perderle el rastro al mercado.
Los contra
En Corea del Sur las autoridades se preocuparon de que los controles que funcionan con Bluetooth interfirieran con otros dispositivos, por lo que prohibieron la venta de selfie sticks que funcionaran a través de este método. Para poder ser comercializados deben pasar previamente por una serie de controles. Las penas por utilizarlos van desde multas por US$ 26 mil hasta la prisión para quienes los venden.
También fueron prohibidos en algunos estadios de fútbol y otros eventos de concurrencia masiva, como conciertos y fiestas, debido al peligro que representan estos accesorios. Es que, concentrados por conseguir una buena selfie, quienes los usan pueden golpear a quienes se encuentran cerca.
En Uruguay
El 25 de diciembre, Twitter fue dominado por el hashtag #SelfieStick, gracias a que aquellos que habían recibido uno para Navidad ya estaban probando su regalo y publicando fotos en internet con dicha etiqueta.
Si bien muchas tiendas uruguayas de tecnología manifestaron no tener idea de qué es el selfie stick o de su potencial de venta en el país, otras se adelantaron a la moda del verano y trajeron el accesorio antes de Navidad. Algunas de estas casas incluso tuvieron que volver a llenar su inventario antes de las fiestas, por la alta demanda durante la época de los regalos. En este sentido, los envíos a Uruguay también se demoraron debido a que el fenómeno es internacional.
La moda de las selfies se quedará un tiempo más y lo mismo ocurrirá con la oportunidad de negocio para muchos comerciantes. Solo basta con caminar por Punta del Este para darse cuenta dónde está el nicho en esta temporada.