Encender la tele y escuchar que en Uruguay había “terroristas fundamentalistas islámicos” fue el desencadenante para que el joven dramaturgo Alejandro Gayvoronsky se lanzara a escribir Men, la segunda parte de su trilogía teatral.
“Me pareció tan absurdo que no pude más que imaginarme una comedia descacharrante. Traté de satirizar la inseguridad de la que tanto se habla en los medios y la paranoia que tiene la gente con el planteamiento de una situación extrema: el secuestro del presidente”, explicó el dramaturgo a El Observador.
La historia vuelve a involucrar a las hermanas Zapata, las protagonistas de Women (primera parte de la trilogía que se vio en marzo de este año en el teatro Circular), pero suma nuevos personajes.
Las referencias y los guiños con la pieza anterior son permanentes y van desde una continuidad en el vestuario, la utilización de frases recurrentes y la evolución de las propias historias de las protagonistas. Sin embargo, Men fue concebido como un espectáculo independiente que puede ser comprendido por el espectador sin necesidad que haya visto la primera parte.
Más allá de las múltiples referencias, también se producen variaciones interesantes: Alberto, el policía corrupto de Women, ahora deja ver su faceta heroica; Matilde, que en la anterior se mostraba como una apasionada actriz de teatro, se devela como una agente de combate, y Delfina ya no es una alcohólica desenfrenada, sino una mujer buscando rehabilitarse.
Si el encierro y las penumbras de tres hermanas eran el eje temático de la primera parte de la trilogía, en Men el centro de la trama es la inseguridad que llega desde el exterior. En tanto, el caos escénico se agudiza a través de la inclusión de nuevos personajes y un espacio escénico más acotado.
Según contó Gayvoronsky, Men estuvo fuertemente influenciada por los aportes del dramaturgo argentino Alejandro Tantanian, con quien estudió este año gracias a una beca que obtuvo a través del MEC.
“Estamos en permanente contacto y siempre me va sugiriendo algunas ideas. De hecho, el final tuvo varias modificaciones a partir de sus aportes”, contó. Al mismo tiempo que Gayvoronsky ajusta los últimos detalles de la puesta que llegará hoy al teatro Torres García, también prepara la última parte de la trilogía que se llama Romeo y Julieta. “La idea es adaptar la obra de William Shakespeare a un lenguaje muy coloquial. Matilde, que en Men está embarazada,en la próxima tendrá un hijo llamado Romeo”, adelantó.
Si bien la idea de hacer una trilogía estuvo desde el principio, los puntos de contacto entre cada pieza llegaron a través de los ensayos, el diálogo con los actores y hasta los aportes ocasionales de la televisión y del propio Tantanian.
Egresado del Instituto de Actuación de Montevideo (2007) y formado como dramaturgo y director junto a Mauricio Kartún, Carlos Rehermann y Gabriel Calderón, Gayvoronsky se presenta como una prometedora figura del nuevo teatro uruguayo. El sanducero ya realizó varios aportes a la cartelera local con puestas como Santa Familia (2006), Bu, nadie tiene miedo (2007) y Paul Paul (2008).