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Un ciclo de actividades dedicado a los consensos que el país necesita

La sociedad uruguaya necesita más unión y menos fragmentación 

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10 de enero de 2019 a las 05:00

La sociedad uruguaya se encuentra fragmentada. Basta ver las manifestaciones públicas en favor o en contra de algún tema, los comentarios en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los lugares barriales de encuentro y hasta en los propios centros de enseñanza, para advertirlo.

La Academia Nacional de Economía entendió pertinente dedicar el ciclo de actividades del año 2018 a un tema que a su juicio es clave: la búsqueda de consensos.

En una charla brindada en ADM, el directivo de la Academia, Carlos Steneri reflexionó: “Uruguay necesita un nuevo paradigma que lo ilusione, detrás del cuál alinearse”.

Llevando ese concepto amplio al terreno concreto, los uruguayos tendríamos que ponernos de acuerdo en pocas pero importantes cosas.
A lo largo del año, se fueron delineando cuáles serían esos aspectos que necesitan consensos para viabilizar un crecimiento sostenido y socialmente armónico del país.

• En la inauguración del ciclo, en el mes de mayo, el presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, que es académico de honor, señalaba: “Los desafíos no se resuelven ni a los empujones ni a los gritos, ni por Twitter”. “Requieren reconocimiento hacia el otro, respeto, diálogo, consensos y acuerdos posibles, políticas consistentes de corto y mediano plazo, transparencia, eficiencia y resultados tangibles en beneficio de todos”. “Se requiere democracia como forma de gobierno, pero, además, como estado de la sociedad”.

• En junio, la Academia realizó un homenaje a la Concertación Nacional Programática (Conapro), en el entendido de que fue un muy buen esfuerzo a la salida de la dictadura, para lograr un ámbito de articulación multipartidario, multisectorial, donde diversos actores se pusieron de acuerdo en muchos temas. Más importante que si esos aspectos acordados se terminaron aplicando en su totalidad, lo que se destaca es el esfuerzo conciliador en un momento en que la sociedad estaba muy fragmentada y con mucha incertidumbre. Este homenaje se realizó en la persona de cuatro de sus principales exponentes: Carlos Baráibar, Hugo Fernández Faingold, Luis Ituño y Eduardo Pérez del Castillo. Los comentarios estuvieron a cargo del Nelson Fernández y Richard Read. Los panelistas hicieron un repaso de las actividades y acuerdos alcanzados en esas reuniones. Coincidieron en que el ingrediente básico para que se pudieran dar dichos acuerdos fue la confianza. Reflexionaron acerca de cómo la existencia de un problema común –la dictadura– unió a los interlocutores, de manera que cada uno sacrificó banderas propias en aras de lograr consensos. Y finalmente, se preguntaron: ¿cuál será este nuevo enemigo común? ¿La falta de educación? ¿La inseguridad? ¿El descaecimiento de los valores republicanos? A manera de reflexión final, se señaló que sea quien sea el partido político que gane las elecciones en 2019, seguramente no tendrá mayorías parlamentarias y ello puede abrir una buena posibilidad en la búsqueda de espacios de consenso como el que desarrolló la Conapro.

• En el segundo semestre del año se llevaron a cabo las mesas redondas que abordaron distintos aspectos en esta búsqueda de consensos: temas tributarios (Universidad de la Empresa), de inserción internacional (Universidad Católica) y temas de educación en la era digital (Universidad de Montevideo). Se realizó también un debate en torno a una de las publicaciones de Pharos   sobre un aspecto en el que aún no hay consenso: la pertinencia de que Uruguay ingrese a la OCDE.

•El 7 de noviembre, coincidiendo con los 61 años de la Academia, entregó el Premio Academia Nacional de Economía a jóvenes estudiantes y profesionales. El profesor Ariel Davrieux, académico de honor, fue el encargado de dar el premio a cada joven, al tiempo de hacerles comentarios sobre sus trabajos. El Primer Premio fue para la investigación sobre Regla Fiscal de Julián Barquín y María Paz Zufriategui. El Segundo Premio fue para Luciano Magnífico y José Luis Curbelo, por su trabajo sobre Inserción Internacional y el Tercer Premio para Álvaro Pereira Ramela, por su estudio sobre el Agro en el Uruguay. También se dieron Menciones especiales para  Ignacio González y Ana Santana por su análisis de la Seguridad social y para Diego Martínez y Darío Vecchio por su trabajo sobre Prosperidad compartida. Los jóvenes, dieron pues, una primera pista de dónde habría que buscar los consensos clave para el país: regla fiscal, inserción internacional, sector productivo, seguridad social, prosperidad compartida.

Con la mirada puesta en los debates realizados, en las propuestas de los jóvenes, es pertinente recordar las palabras de los fundadores de la Academia en 1957. Así, el doctor Juan Carlos Peirano Facio señalaba: “Nuestra Academia no es escuela docente. No nos reunimos acá para enseñar dogmas sino para discutir los planteos que interesan al progreso de la ciencia económica y a la solución de los problemas que desde esta perspectiva ininterrumpidamente debe afrontar la realidad nacional” y  el arquitecto Horacio Terra Arocena expresaba:  “La Academia de Economía no comienza a vivir como en lugar de reposo, sino en una militancia hirviente de inquietudes, en la que es necesario que cada uno plantee los problemas vividos y los enfoque con un sentir propio. Lo que importa, me parece, es que toquemos, aún en la contradicción, la fuerza con que se imponen nuestras responsabilidades y que todos salgamos de nuestras asambleas, con un estímulo nuevo a la reflexión y al estudio”.  Es precisamente en estos ámbitos pues, que se puede debatir y arribar a necesarios consensos… porque tampoco se puede pasar la vida debatiendo. 

 

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