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Un dictador, tres poetas, enfermedades oculares e hipoclorito: los uruguayos que casi ganaron el Nobel

Seis uruguayos han sido candidatos serios al premio Nobel hasta 1964, el año hasta el que la Academia Sueca libera sus registros

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12 de octubre de 2020 a las 05:00

Pasó otra semana del Nobel y Uruguay se volvió a quedar sin ningún premio. Ya han pasado más de 120 años desde que la Academia Sueca empezó a entregar el prestigioso galardón –y el cuantioso cheque que lo acompaña– pero ninguna de las medallas con la cara de Alfed Nobel ha ido a parar a las manos de uruguayos. Lo más cerca que hemos estado en los últimos años es la supuesta nominación para el expresidente José Mujica para el Nobel de la Paz en 2014, que acaparó titulares y especulaciones. Y si ponemos supuesta es porque vamos a tener que esperar unos cuantos años para saber si efectivamente el “Pepe” estuvo entre los candidatos reales, dado que la Academia recién revela los datos pasados los cincuenta años de las candidaturas. Habrá que ver qué publican los medios de 2064 sobre el tema.

Más allá de nuestra nula relación con el premio, sí hay algunos nombres uruguayos que realmente formaron parte de la candidatura de algunos de los premios, que este año concluyeron con el anuncio del Nobel de la Paz para el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas y que incluyeron la condecoración en Literatura de la poeta estadounidense Louise Glück. Desde 1901 hasta 1964 –el año que la base de datos de la Academia registra– esta suave penillanura ligeramente ondulada ha colocado seis personas en distintas categorías: tres en literatura, una en medicina, una en química y otro en el de la Paz.

¿Cómo se nomina al Nobel? Así lo explica su web: "Cada año, se solicita a miles de miembros de academias, profesores universitarios, científicos, ganadores anteriores y miembros de asambleas parlamentarias, entre otros, que presenten candidatos para los premios del próximo año. Estos se eligen de tal manera que estén representados tantos países y universidades como sea posible a lo largo del tiempo. Después de recibir todas las nominaciones, los Comités de las cuatro instituciones galardonadas son responsables de la selección de los candidatos".

Así las cosas, en el terreno literario –el área con mayor presencia autóctona– los que se llevan las candidaturas son Juana de Ibarbourou, Carlos Vaz Ferreira y Juan Zorrilla de San Martín.

La autora de Las lenguas de diamante fue candidateada en tres ediciones: en 1959, 1960 y 1963. La vez que tuvo más chances de ganar fue la primera, en la que fue propuesta por dos entidades diferentes: la Asociación de Escritores Americanos y por un grupo de profesores de los que no se especifica ni nombre ni país ni rango. Las otras dos ocasiones Juana fue nominada por la Academia Cubana de Lenguas y la Academia Nacional de Letras. Quienes le arrebataron el premio, en orden, fueron el poeta italiano Salvatore Quasimodo, el poeta francés Saint-John Perse y el griego Yorgos Seferis.

Juan Zorrilla de San Martín, el segundo que acumula más candidaturas en el terreno de las letras, fue propuesto en 1926 y 1928. La primera vez lo sugirió la Universidad de la República –perdió con la italiana Grazia Deledda– y la segunda la responsable fue un grupo de miembros de la Academia de Lima y de la Academia de Panamá –ahí el premio se lo llevó la noruega Sigrid Undset–.

Por último, el intelectual Carlos Vaz Ferreira fue nominado por la Academia Nacional de Letras en 1955. El que se llevó el premio ese año, al final, fue el islandés Halldór Laxness.

Otros rubros

Repasar el archivo de la Academia es tener la posibilidad de cruzarse con cosas asombrosas. Pero quizás para los uruguayos lo más curioso es saber que el único candidato al Nobel de la Paz del país revelado hasta el momento es un dictador: en 1934, poco tiempo después de dar el golpe de estado que lo pondría al frente de un gobierno de facto durante cinco años, el abogado Gabriel Terra fue propuesto por el escritor Abel Pérez.

De todas formas, el ganador de ese año fue el inglés Arthur Henderson, que fue parte de la Conferencia de desarme en Ginebra que se había reunido poco después de la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania.

Las ciencias también han tenido uruguayos participando por la posibilidad del premio más prestigioso de todos. En 1950, por ejemplo, el endocrinólogo Jean C. Mussio-Fournier fue nominado por el cirujano Velardo Fontana al Nobel de Medicina por su trabajo en el tratamiento de enfermedades oculares a través de instilación de extractos de hipófisis y tejido muscular.

El último uruguayo, al menos hasta 1964, en ser nominado es el químico Domingo Giribaldo, que buscó ser premiado por sus investigaciones en la producción de hipoclorito de sodio. Giribaldo es, hasta el momento, el profesional uruguayo con más candidaturas en un solo año: fue nominado por separado por Julio Princivalle, María Mercedes de Menarfa, Juan Saredo y Juan Chiarino.

¿Qué sucederá en el futuro? ¿Nos enteraremos de que Juan Carlos Onetti o Idea Vilariño estuvieron a punto de llevarse el Nobel de Literatura? ¿Qué a Mujica el de la Paz se lo arrebató Malala Yousafzai por poco? ¿O nos encontremos con sorpresas como las de Terra? Queda la tarea para quien esté sentado en este lugar en el futuro.

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