19 de junio de 2020 13:00 hs

La agricultura mundial se adentra en el año 2020, persistiendo una tendencia de aumento en el stock de los cereales –trigo, arroz y maíz–, con una situación más interesante sobre los precios en la soja, que seguirá con su fuerte crecimiento en América del Sur, mientras Estados Unidos parece acentuar su perfil maicero.

Esas dos grandes zonas de la producción mundial, Estados Unidos y el Mercosur, parecen persistir en su perfil de abastecimiento mundial de granos. Estados Unidos va rumbo a un récord llamativo en su producción maicera (de superar los 400 millones de toneladas), en tanto el Mercosur va a tener un nuevo récord de producción de soja, muy cerca de los 200 millones de toneladas, al menos si La Niña se lo permite.

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Los datos publicados durante la semana pasada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), con los cultivos ya sembrados, ratifican la preferencia de los farmers por el maíz, en tiempos en los que la guerra comercial entre China y Estados Unidos significa un riesgo para la soja.

En tanto, la expansión sojera de Brasil no se detiene. El país vecino exportó soja a China como nunca en este otoño, tiene una moneda super competitiva y así el negocio sojero cierra por todos lados.

En el panorama mundial, por un lado se destaca la acumulación de reservas en los dos granos más básicos. Tanto el trigo como el arroz tienen niveles récord de reservas previstos para mediados de 2021.

En el caso del trigo el salto es importante. Las reservas globales pasan de 296 millones de toneladas a 315 millones y es la primera vez que se superan las 300 millones de toneladas almacenadas. Y, como proporción del consumo anual, las reservas superan por primera vez el 40%, lo que es un indicador de un abastecimiento sumamente abundante.

A pesar de que los calores y la sequía recortaron algo de producción en Europa, las lluvias en Australia y el área récord en Argentina agregarán a ese buena abastecimiento global un componente de alta oferta local.

Para Uruguay el trigo parece un candidato a buscar en la diferenciación y en el prestigio de marca para defender un valor cercano a los US$ 200 por tonelada que permita sostener al cultivo.

En el caso del arroz el stock también es récord. Pero en este cereal, la trayectoria es más estable y previsible y acompasa el consumo. De todos modos parece advertir que pasado el pánico pandémico el precio del arroz puede volver a la calma, una vez que los grandes exportadores de Asia vuelquen sus excedentes al mercado. En este caso la diferenciación ya juega su papel y deberá seguir operando para escaparle a los precios del producto sin una diferenciación.

El stock previsto a mediados de 2021 pasa de 181 a 185 millones de toneladas. Y la proporción del consumo anual de 37,1% a 37,4%.

En el caso del maíz, aunque el stock subirá también por la muy abundante producción de Estados Unidos, no será el mayor de la historia, pero con un uso de etanol cada vez cada vez más cuestionado también en el caso del tercer cereal de consumo masivo se puede considerar que el mercado estará bien abastecido.

Si Estados Unidos logra concretar –como todo lo hace parecer– una cosecha de más de 400 millones de toneladas de maíz, no solo aumentará el stock global, sino que las reservas estadounidenses se volverán sumamente abundantes. El stock mundial aumenta en 25 millones de toneladas, de 312 a 327 millones. Y en Estados Unidos ese aumento es más notorio, supera los 30 millones de toneladas adicionales al pasar de 53 a 84 millones de toneladas en stock.

Es decir, en los mercados cerealeros hay poco margen para las sorpresas, excepto que un fenómeno climático extremo golpee.

Pero en el caso del trigo, la cosecha del hemisferio Norte ya está empezando, el partido está jugado y la producción del hemisferio Sur en un año Niña debe ser importante, tanto por las lluvias que lleva a Australia como por la moderación en las lluvias que trae al Mercosur, en ambos casos favorables para los cultivos.

El caso de la soja es diferente. La demanda por proteínas es tan fuerte que, aún en tiempos de pandemia por covid-19, fiebre africana de los cerdos en China y guerra comercial entre China y Estados Unidos, es un mercado que puede tener algun repunte sobre los precios de 2020, porque el grano almacenado dentro de un año será menos que el actual.

El stock estadounidense cae por segundo año consecutivo, de 25 millones de toneladas en 2019 a 16 millones en 2020 y pasará a 11 millones en 2021.

La hipótesis básica es que la conflictividad entre Estados Unidos y China no interrumpe las exportaciones que en este mes de junio han vuelto con fuerza. Esta misma semana China compró más de un millón de toneladas de soja estadounidense. De esa forma las exportaciones de Estados Unidos suben de un muy bajo nivel en los dos años anteriores, en el eje de 45 millones de toneladas, a 55 millones. Y las reservas quedan en un nivel interesantemente bajo.

De modo que  a lo largo del segundo semestre de este año el mercado deberá dar señales para que los farmers en la siembra de 2021 recorten área de maíz y pongan más énfasis en la soja. No es fácil, porque el rendimiento de maíz en Estados Unidos es asombrosamente alto, supera las 11 toneladas por hectárea promedio.

La caída de reservas llevará a una mayor variabilidad de los precios en Chicago y permite presupuestar con más tranquilidad los US$ 330 que este año fueron para muchos productores la referencia sobre la cual basaron sus presupuestos.

Pero tanto para la próxima siembra de maíz como para la de soja hay un gran factor de riesgo: las temperaturas en el Pacífico están frías y el riesgo de Niña es importante. Hay 46% de probabilidad de que la primavera y el verano transcurran bajo una situación Niña, es decir que hay riesgo de sequía.

Es una probabilidad, no un dato, pero los mapas de la Universidad de Columbia muestran un riesgo alto para el sur de Brasil y para noreste de Uruguay, especialmente.

Lo que se puede ganar por precio se puede perder por rendimiento. Algo que ya pasó en este año de rendimientos flojos. Fuera de ese factor de riesgo, las primeras proyecciones del USDA ratifican el impresionante crecimiento sojero del Mercosur, en el presente sostenido principalmente por Brasil.

Los brasileños superarían por primera vez las 130 millones de toneladas producidas. Pasan de los 124 millones de toneladas de esta cosecha (que ya eran récord) a 131 millones en la próxima cosecha.

También Argentina crecería a pesar de toda la incertidumbre que el intento de expropiación de la agroindustria Vicentín está generando, de 50 a 55 millones de toneladas.

La soja en Uruguay

Paraguay y Uruguay, en cambio, mantienen producciones estables. En Uruguay la ganadería se hace firme y complementa a la agricultura, sin perder más superficie. Es factible que se mantenga el millón de hectáreas para la soja, en lo que en los últimos años se ha encontrado el equilibrio de la superficie.
El clima determinará si puede superarse los magros 2.000 a 2.100 kilos por hectárea de este año, que hacen que de  200 millones de toneladas de soja que producirá el Mercosur Uruguay solo tenga 2 millones, el 1% del total.
Mientras, los productores sojeros esperan terminar las ventas de este año, actualmente sobre US$ 320 la tonelada, tal vez llegando a US$ 330 para cerrar un año de empate y volver a apostar en la próxima primavera.

Juan Samuelle

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