El crédito de Leonardo Ramos con el título del Campeonato Uruguayo, que estará vigente hasta fin de año, le brinda algo de oxígeno aún. Sin embargo, los hinchas se pusieron nerviosos. Su fórmula parece empezar a perder vigencia frente a las nuevas formas que estableció el debutante Alexander Medina, que irrumpió en el profesionalismo con impronta muy particular, con decisiones que transitaron bajo la lupa de críticos incrédulos y la confianza de un plantel que se aferró a su propuesta y que le brindó muy buenos réditos.
Por esa razón, por la forma en que vive en general el hincha de fútbol en Uruguay, atado al resultado como único valor para jerarquizar o defenestrar un trabajo, casi sin término medio, este sábado tiene para Nacional y Peñarol, un montón de ingredientes que lo hacen especiales.
El hecho de que Nacional defina el título en Jardines ante Danubio, carga de morbo el juego: 1) Danubio supo amargarle fiestas a los albos; 2) en los últimos tiempos, Nacional no supo cerrar títulos y regaló campeonatos que tenía en la mano; 3) más allá de la victoria de Nacional, en paralelo corre un triunfo muy particular, el de Alexander Medina como entrenador.
Que el técnico albo consagre hoy a su equipo será un espaldarazo para su fórmula, pero nada más que eso. Porque, como fue señalado, en la inestabilidad propia del gana-pierde, al final de la temporada un giro de Peñarol en su juego, simplemente con el regreso de Walter Gargano a la formación, será suficiente para que ese volantazo coloque a los aurinegros en el lugar que por estos días tienen los tricolores.
También el partido entre Peñarol y Defensor Sporting tiene condimentos muy especiales: 1) En el último partido de la primera edición del Intermedio, Defensor Sporting le endosó a los aurinegro un 3-2, de atrás en un partido que terminó con 9 violetas contra 11 aurinegros; 2) perder este sábado de tarde para Peñarol será un golpe muy duro para Ramos, que ya viene castigado; 3) si Peñarol no es campeón, aquella frase del 9 de abril del entrenador será como un boomerang: "Me piden rotación y hay otros equipos que rotaron siempre y tienen varios desgarros. Yo no creo mucho en eso de la rotación", y le hará mucho ruido al entrenador.
Con todos esos elementos flotando en la "ollita" a presión del fútbol uruguayo, en un torneo desmerecido por la escasa trascendencia de sus representantes en la Libertadores, los jueces estarán bajo la lupa y su honestidad cuestionada; los jugadores llegarán al final del primer torneo del Campeonato Uruguayo en diferente forma (Nacional será campeón hasta perdiendo, Peñarol tiene que ganar y esperar el resultado de su eterno rival –ver página 4–) y los técnicos con mochilas que llevan diferente peso.
Medina versus Ramos
Desde enero a la fecha, que comenzó mal para Nacional con las derrotas clásicas, Medina construyó su propuesta a partir de la rotación. Utilizó 26 jugadores, de los que el que jugó más disputó el 74% de los minutos.En otros tiempos, entrenadores de gran recorrido como Gerardo Pelusso y Martín Lasarte optaron por la rotación y no consiguieron los logros que por el momento recoge Medina, que está a un triunfo del título del Apertura y a un punto de avanzar a octavos de final de la Libertadores.
El DT de Nacional estableció claramente cuál es su forma: un plantel amplio, en el que tienen participación todos, evita que se agoten, todos juegan igual –con futbolistas que son más titulares que otros– y los mantiene en buena forma física para los momentos intensos de la definición. El rendimiento es uniforme y el nivel bastante de sus jugadores parejo.
Ramos prefirió la misma fórmula que en 2017 le dio el título: juegan los mismos, ganan los mismos. Nada de rotación. La diferencia es que en este semestre, el equipo se le fundió en el momento más importante, tiene ocho jugadores con problemas físicos y tiene que hacer debutar futbolistas en la última fecha.
Más allá de lo fortuito, por algunas lesiones, el tema de fondo apunta a otro lugar: Medina parece apostar por un plantel, por jugadores con un rendimiento similar y aprovechar a los mejores de acuerdo a la estrategia y el rival.
Ramos, que propone un juego agresivo, con una gran presión sobre el rival para la que necesita que sus jugadores estén muy bien físicamente, también mostró que es rehén de los buenos jugadores. El gran problema de Peñarol fue la lesión de Gargano y que en su plantel no tiene otro que le realice el trabajo más importante dentro del campo. Incluso más que el Cebolla Rodríguez, el de poner equilibrio en el juego. Por esa razón Peñarol volvió a ser el mismo del primer semeste de 2017, un equipo sin control, y Nacional descubrió con la rotación de Medina que no hay figura imprescindible. Un pequeño detalle que parece ser la diferencia, hasta que este sábado de tarde la pelota decida si el modelo perfecto (por estos primeros seis meses) fue el del técnico de Nacional o de Peñarol.
MINUTOS JUGADOS EN PEÑAROL EN EL APERTURA Y LIBERTADORES
Kevin Dawson 1620
Ramón Arias 1440
Agustín Canobbio 1363
Fabricio Formiliano 1338
Guillermo Varela 1260
Guzmán Pereira 1162
Maximiliano Rodríguez 1133
Lucas Hernández 1079
Cristian Rodríguez 998
Gabriel Fernández 958
Fabián Estoyanoff 896
Mathías Corujo 653
Rodrigo Rojo 622
Walter Gargano 620
Fidel Martínez 544
Giovanni González 523
Cristian Palacios 506
Luis Maldonado 385
Franco Martínez 290
Brian Rodríguez 99
Marcel Novick 90
Enzo Martínez 57
Rodrigo Piñeiro 56
Nota: Peñarol jugó 19 partidos (total 1.710 como máximo por jugador); Nacional disputó 23 (2.070 como máximo por jugador)
MINUTOS JUGADOS EN NACIONAL EN EL APERTURA Y LIBERTADORES
Gonzalo Bergessio 1549
Christian Oliva 1451
Guzman Corujo 1415
Esteban Conde 1260
Alfonso Espino 1206
Jorge Fucile 1153
Carlos De Pena 1148
Matías Zunino 1068
Diego Polenta 1066
Santiago Romero 1048
Gino Peruzzi 967
Gonzalo Bueno 932
Diego Arismendi 918
Tabaré Viudez 879
Sebastian Fernández 877
Sebastián Rodríguez 873
Leandro Barcia 749
Luis Mejía 720
Rodrigo Erramuspe 677
Luis Aguiar 612
Alvaro González 423
Gabriel Neves 317
Alexis Rolin 265
Facundo Labandeira 70
Diego Coelho 64
Matías Viña 5