13 de octubre de 2014 18:51 hs

Si en algo es generoso el género de horror es en sus subdivisiones. Hay lugar para todo: zombies, slashers, vampiros, monstruos y un larguísimo etcétera que incluye, como no, a los muñecos diabólicos. Este subgénero ha sido mucho más fecundo de lo que uno podría creer. Más allá de la emblemática Child’s Play –recordada en Uruguay como Chucky, el muñeco diabólico– que debe ser la más reconocida de esta variable con todas sus secuelas, hay múltiples ejemplos: la interminable saga de Puppet Master (10 entregas, nada menos), Doll de Stuart Gordon e inclusive el director de El Conjuro, James Wan, incursionó relativamente en el género en Dead Silence con aquel muñeco de ventrílocuo que podría pasar por primo hermano de la Annabelle.

La referencia a El Conjuro es obligatoria. Esta película funciona como precuela de aquella y directamente toma escenas de la misma, iniciando con las dos enfermeras que contaban la historia de Annabelle en El Conjuro. De allí, nos vamos a California durante la década de 1970, donde se conocen las peculiaridades que volvieron a esa muñeca de porcelana (bastante horrible, demonizada o no) en un receptáculo del mal.

Esto propicia bastante rápido el primero de los problemas de Annabelle. En la película anterior la muñeca era el eje de una subtrama, menor a todos los efectos de la historia principal, que sentaba las bases del funcionamiento de la pareja protagonista, los Warren, y cómo realizaban ellos su trabajo. Si bien la muñeca tenía su par de momentos de miedo, era siempre relacionado a la trama mayor, casi como un instrumento o artefacto terrorífico pero sin identidad propia. Aquí le toca en suerte ser el meollo del asunto. Por muy horrible que sea de aspecto y por mucho que genere un par de sobresaltos, no hay más que “una muñeca maldita” carente de la identidad de Chucky, por ejemplo, que le daba para bien o para mal una personalidad.

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La historia de Annabaelle comienza cuando John (Ward Horton) se la regala a Mia (Annabelle Wallis, sí, la protagonista se llama como la muñeca), quien embarazada prepara con estas macabras muñecas el cuarto del niño por nacer. Tenebroso, pero bueno, sobre gustos no hay nada escrito. La pareja está bastante preocupada por una serie de asesinatos que están ocurriendo en las inmediaciones, cometidos al parecer por un culto satánico, e incluso se mencionan a la pasada los crímenes de la familia Manson, que no tarda en golpear a su puerta.

En el ataque, una de las mujeres satanistas realiza un conjuro con la muñeca recién llegada –y a riesgo de reiterar, tiene tremendo parecido con lo que pasa en Chucky– y listo, asunto liquidado: muñeca diabólica lista y entregada.

El director John R. Leonetti tiene pocos antecedentes en este cargo –apenas la secuela de El efecto mariposa y una de Mortal Kombat– pero ha sido el director de fotografía de varias de las películas de James Wan, El Conjuro entre ellas, y replica el mismo clima y paleta que se había visto con anterioridad. No terminan allí las comparaciones: la recreación de época, aunque económica, es convincente y efectiva. La elección del elenco repite el esquema de no utilizar grandes estrellas pero sí efectivos actores de reparto (Alfre Woodard, Tony Amendola y Brian Howe son de esas caras que se han visto mil veces) y la construcción del miedo no parte de la sangre o el gore, sino del sobresalto ante la sombra, el ruido y la presencia solapada de lo sobrenatural.

Y aunque hay un par de sobresaltos, sobre todo si uno es algo novato en el género, en general Annabelle deja bastante indiferente. Será por lo chatos que son sus personajes protagónicos (y esto no es demérito de Horton o Wallis, en verdad no tienen con qué hacer más nada) o secundarios, porque en definitiva se sabe que a la muñeca no le pasará nada (consta que la esperan los Warren en su futuro y aquel demencial cuarto de cosas malditas) o porque el guión es esquemático y reiterativo.

El Conjuro fue una de las mejores películas de horror del año pasado y la idea de una nueva aventura protagonizada por los Warren es muy buena y todos los fans la están (estamos) esperando. Pero esta película derivada de aquella muñeca tiene tanto sabor a poco como ya se podía prever desde el tráiler.

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