5 de agosto de 2013 21:23 hs

"Fue de película". Así resumió a El Observador uno de los testigos de la balacera en el que murió un policía y un delincuente, tras un intento de asalto a El Correo, ubicado en Benito Blanco y José Martí.

Una persona, que estaba afuera, vio cómo se estaba perpetrando el asalto dentro del local y llamó a la Policía, que llegó rápidamente al lugar, contó a El Observador uno de los oficiales que participaban del operativo.

Los ladrones empezaron a intercambiar disparos con los agentes e intentaron escapar. Corrieron por la cuadra e ingresaron a Maui, un solarium que queda sobre José Martí. Mientras corrían, pasaron por una parada de ómnibus "repleta de gente", según contó a El Observador uno de los funcionarios de Fellini, una pizzería que queda justo en la esquina.

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"A esa hora había mucha gente en la parada. Nos golpeaban la puerta para entrar. Estaban desesperados", contó. Dijo que le pidió a las personas que estaban en su local que se tiraran al piso. Agradeció que los ladrones no decidieran entrar a su local. "Tuvimos suerte", señaló.

Una de las trabajadoras de Maui contó que hoy, casualmente, tenían roto el portero eléctrico. Por eso, había una persona que controlaba a las personas que ingresaban.

Ella se había asomado porque escuchó varios tiros. Por eso decidió esconderse en la cocina con la puerta cerrada junto a su compañera.

Los delincuentes encañonaron a la persona que estaba de portero en la puerta y subieron. Los efectivos policiales no lo hicieron, pero intercambiaron disparos en la corrida. Había algunas manchas de sangre en la calle. Según un video que grabó un vecino, y al que accedió Telemundo, los obligó a salir de la terraza del local. Luego, los detuvieron.

Luego de los hechos, Alejandro, un vecino que estaba en un local enfrente a El Correo, y que grabó con su cámara los hechos, dijo que al delincuente que murió, los policías "lo agarraron como un trapo y lo metieron adentro de una ambulancia".

Hubo algunos vecinos que no se percataron de los hechos y, otros, asustados, salieron de sus terrazas a ver qué era lo que pasaba. Una trabajadora del almacén que queda en la vereda de enfrente de adonde se produjeron los hechos contó a El Observador que vio "algo", pero prefirió esconderse "y no ser testigo".

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