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Economía y Empresas > RECURSO ECONÓMICO

Una planicie barrida por el viento, un mar de petróleo y una montaña de dinero

En Kazajistán, el oro negro sigue saliendo a borbotones y falta mucho más por venir

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03 de septiembre de 2019 a las 14:50

Por Stanley Reed

Kazajistán — En una tierra barrida por el viento, de salares y caballos salvajes, hay inversionistas desparramando dinero en uno de los yacimientos petroleros más lucrativos más allá del Medio Oriente.

El petróleo se ha bombeado desde esta planicie remota a inicios de la década de 1990 a un ritmo que ya habría agotado otros campos. No obstante, el petróleo sigue saliendo a borbotones y falta mucho más por venir.

Los operadores del yacimiento, encabezados por el gigante estadounidense Chevron, están desafiando los conocimientos convencionales de la industria con una enorme expansión, la cual esperan que pueda aumentar la producción casi un 50% a la exclusiva marca de un millón de barriles por día. Esperan que el yacimiento sea vibrante durante décadas.

Sin embargo, el proyecto es complejo, y la demanda del petróleo en el mundo se ha estancado. Una pregunta se cierne sobre la expansión de trabajadores y maquinaria pesada: ¿es esta una manera inteligente de gastar US$ 37.000 millones?

Alrededor de unas 48 mil personas, la mayoría de ellas de origen kazajo, están trabajando en la expansión, muchos viven en edificios parecidos a dormitorios. Todos los días, llegan piezas de equipo que pesan cientos de toneladas —secciones descomunales de centrales eléctricas y unidades de procesamiento de petróleo—provenientes de fábricas en Italia, Corea del Sur y Turquía. Después de un viaje por los canales en el interior de Rusia hacia un puerto recién construido en el mar Caspio, los segmentos son transportados unos 64 kilómetros al campo petrolífero, donde una grúa de 3.200 toneladas los levanta y los coloca en su lugar.

Wood Mackenzie, una firma de investigación de mercado, describe la iniciativa como la más grande de la industria en una década.

“Este es un proyecto que cualquier empresa quisiera si pudiera tenerlo”, comentó J. Robinson West, el director general de BCG Center for Energy Impact, una consultoría.

Faltan tres años para que se termine la expansión, pero el yacimiento Tengiz ya brinda casi una cuarta parte del ingreso nacional de Kazajistán y alrededor de una cuarta parte de las ganancias de Chevron. En 2016, la empresa estadounidense aprobó el proyecto en un momento que pudo parecer inoportuno: el mundo estaba inundado en petróleo, y la industria estaba tambaleándose por un colapso en los precios que había comenzado en 2014. Expandir la operación de Tengiz parecía ser una buena apuesta porque el yacimiento había rendido muy bien en el pasado y porque Chevron valora mucho su relación con Kazajistán.

“Cuando vimos esto, lo consideramos el principal proyecto de capital que valía la pena”, comentó Todd Levy, el presidente de exploración y producción de Chevron para Europa, Eurasia y el Medio Oriente.

No obstante, la expansión sigue siendo una apuesta calculada.

Comienza con el clima. El hielo en el Caspio puede detener envíos de equipo, lo cual dejaría a miles de trabajadores improductivos. Hasta ahora, Chevron ha tenido buena suerte, según funcionarios, y al proyecto le falta menos de la mitad para quedar terminado.

Tener progresos en Tengiz también requiere de mantener buenas relaciones con Moscú, pues no se ha olvidado que Kazajistán fue una república soviética hasta inicios de la década de 1990. Rusia se cierne sobre su vecino a lo largo de la frontera de 6760 kilómetros que comparten, así mismo el equipo que va a Tengiz se mueve por los canales rusos y el petróleo crudo desde Tengiz se envía a través de un puerto ruso en el mar Negro. Ayuda que la empresa rusa Lukoil sea una socia de la empresa conjunta, conocida como Tengizchevroil.

Transición política en curso

En algún momento, Kazajistán podría reconsiderar su relación con Chevron y Exxon Mobil, otra empresa estadounidense involucrada en el trabajo de expansión. Chevron ha tenido cuidado de tener una buena relación con los funcionarios gubernamentales al involucrarse en un diálogo frecuente, pero algunos analistas han hecho notar que Kazajistán está en medio de una transición política después de tres décadas de ser gobernado por el mismo líder.

Los analistas aseguraron que el nuevo gobierno podría decidir que los términos de su acuerdo de décadas son demasiado favorables para las empresas petroleras y tal vez busque reescribirlo.

La contratación y capacitación de decenas de miles de trabajadores es un desafío continuo. Todos deben ser alimentados, alojados y transportados con la productividad en mente. “¿Se tiene la capacidad de manejar eso de una forma eficaz, eficiente y segura?”, cuestionó Jim Mayeaux, el jefe de obra que Exxon Mobil asignó para la operación.

Para los y las jóvenes profesionales kazajos, el proyecto es una gran e inusual oportunidad. Togzhan Abdeshova, de 29 años, comenzó a trabajar en Tengiz justo después de terminar la universidad en 2011, antes de que empezara la expansión, y está recibiendo una capacitación ingenieril de Chevron. “Esta experiencia nos ayudará a trabajar en cualquier planta del mundo”, mencionó.

Expatriados como John Omelchenko, de 58 años, un supervisor de perforación de Chevron conocido como Johnny O, están introduciendo las últimas técnicas a Tengiz. Omelchenko, quien llegó en avión desde Maryland, trabaja varias semanas a la vez: 28 días de trabajo, 28 días de descanso.

Omelchenko disfruta de los sitios remotos de perforación, donde los perros que tienen de mascota mantienen a raya a zorros y lobos. Sin embargo, mencionó que las largas ausencias de casa habían sido difíciles para su esposa. “El auto o el refrigerador siempre se descomponen” en los meses que no está presente, dijo con un tono irónico.

Mantener la paz en una fuerza laboral aislada de muchos grupos étnicos es otro desafío. Los trabajadores kazajos se han quejado de los sueldos y las condiciones laborales inferiores en comparación con los de los expatriados, y las inquietudes alimentaron una gresca en junio que terminó con 40 trabajadores heridos.

Los contratistas sacaron a trabajadores del sitio y la gerencia se vio obligada a suspender las operaciones. A final de cuentas, los locales recibieron la promesa de un aumento de sueldo del 7%, comentó un funcionario de la empresa contratista, y el trabajo se reanudó poco a poco.

El proyecto Tengiz es caro y complicado, pero el riesgo más abrumador podrían ser las preocupaciones generalizadas por el papel de los combustibles fósiles en el cambio climático. Es decir, ¿la demanda por el petróleo disminuirá antes de que fluyan las ganancias totales de la expansión? Salvo la recesión, el consumo mundial de petróleo ha tendido al alza. No obstante, las preocupaciones por el clima están acelerando un cambio hacia energías alternativas y con el tiempo podrían debilitar la demanda por el petróleo.

Carbon Tracker, una organización sin fines de lucro que asesora a inversionistas sobre riesgos, arguye que los límites futuros al consumo del petróleo disminuyen las probabilidades de que Chevron pueda obtener un rendimiento aceptable a cambio de los miles de millones de dólares que está gastando en Tengiz. Andrew Grant, un analista senior del grupo, señaló que la expansión del yacimiento “equivale a una apuesta al fracaso” del mundo para mantener las temperaturas dentro de los límites establecidos en el Acuerdo de París.

Para Tengizchevroil, firma conformada por Chevron, con una participación del 50%; Exxon Mobil, con un 25%; KazMunayGas, la empresa petrolera nacional de Kazajistán, con el 20%; y Lukoil con un 5%, las ganancias potenciales aún valen más que los riesgos.

Una simple razón es que los yacimientos del tamaño de Tengiz —el cual, incluido un pequeño yacimiento cercano, se estima que tiene hasta 11.000 millones de barriles recuperables de petróleo— son raros.

“Este es el proyecto prototípico de mi carrera y en realidad de la industria actualmente”, comentó Mick Kraly, un gerente veterano de Chevron que dirige la expansión.

Debido a que el proyecto es tan crucial para el futuro de Chevron, la empresa ha reunido un equipo de expatriados incondicionales para que supere las expectativas. Además, un equipo de biólogos monitorea el impacto del trabajo de excavación en focas y aves. Aunque las estepas puedan parecer estériles, son lugares que nutren la vida silvestre. Nubes naranjas de mariposas vanesas de los cardos revolotean por ahí en su camino al norte de Europa, y manadas de caballos salvajes deambulan entre las instalaciones petroleras.

Para algunos veteranos de la industria, Tengiz parece una especie de último adiós.

“Es nuestro patio de juegos”, opinó Jay Pence, un gerente de construcción de Port Arthur, Texas, mientras caminaba hacia una grúa gigantesca y pasaban retumbando vehículos pesados. “Para los que les gusta esto, es lo mejor”.

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