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18 de septiembre de 2017 5:00 hs

La soleada tarde del domingo tuvo un clima de calma en las afueras del Estadio Centenario mientras los hinchas llegaban para una nueva edición del clásico del fútbol uruguayo entre Nacional y Peñarol.

Llegando al Parque Batlle por Avenida Italia podía verse a hinchas de ambos equipos caminando juntos, antes de bifurcarse y dirigirse a sus respectivos sectores para ingresar a las tribunas de sus equipos.

Ya en las puertas de acceso, hubo largas filas desde una hora antes del partido. Tras llegar a las puertas, los aficionados ingresaban a un vallado en forma de zigzag. Luego, pasaban por el control con las paletas detectora de metales, continuaban con el cacheo y revisación a cargo de efectivos policiales y luego sí podían entrar. Así fue en las cuatro tribunas, todas a un ritmo bastante ágil.

El ómnibus de Nacional fue el primero en llegar. Entre risas, y algún grito de aliento, los jugadores entraron por la América en la zona del vestuario de la Colombes, pero luego salieron a la cancha por el túnel ubicado en el lado de la Ámsterdam.

Al revés pasó con la delegación de Peñarol, que llegó por la Ámsterdam y tuvo más cerca el aliento de sus hinchas, quienes alentaron con más énfasis a Fabían Estoyanoff, el Cebolla Rodríguez y Marcel Novick; y también le hicieron un pedido especial a Leo Ramos: "hoy hay que ganar".

Dentro del estadio, la tarde comenzó con el triunfo tricolor en el clásico de Tercera.

Luego, cada hinchada tuvo su fiesta con el ingreso de los principales equipos al campo de juego. Nacional con inflables, paraguas y humo blanco; Peñarol con inflables amarillos, banderas y algunas bengalas.

En la cancha, los jugadores dejaron todo. En el inicio del segundo tiempo, a los 55 minutos, el duelo de hinchadas tuvo su pico máximo: Peñarol había salido con todo y Nacional respondió con un par de contragolpes, lo que puso rojas las gargantas de los hinchas que hicieron retumbar el Centenario.

En tanto, en las tribunas hubo gestos de desaprobación cuando Christian Ferreyra expulsó a Diego Polenta y Estoyanoff, se reclamó un penal de Alfonso Espino, hubo polémica por la pelota que sacó en la raya Ramón Arias y más reclamos por el penal que le cobraron a Agustín Rogel.

En los últimos minutos, con el 2-0 arriba, los aurinegros cerraron la tarde a toda orquesta, ya que volvieron a disfrutar una victoria clásica luego de mucho tiempo y le rindieron homenaje al Cebolla, el jugador que regresó para revivir estos momentos y que les respondió con la mano en alto. El partido terminó con triunfo mirasol y los carboneros tuvieron que esperar para salir del Centenario, pero poco les importó. La tarde ya era suya.

EO Clips

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