29 de abril de 2023 5:01 hs

Unos 3,4 millones de turcos que viven en el exterior comenzaron a concurrir a las urnas en el marco de las elecciones presidenciales y parlamentarias que tendrá su convocatoria central el 14 de mayo, cuando los residentes en el país emitan sus votos en el marco de una contienda que tiene como principales candidatos al actual mandatario, Recep Tayyip Erdogan, que lleva dos décadas en el poder, y Kemal Kilicdaroglu, líder del Partido Popular Republicano (CHP), el segundo mayor bloque legislativo de la Gran Asamblea Nacional.

Los comicios, en lo que además se renovarán los 600 integrantes del legislativo por un nuevo período de cinco años, son considerados los más importantes de los últimos veinte años y podrían poner punto final a la larga hegemonía del oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y de Erdogan, cuya popularidad ha disminuido a medida que se prolonga la crisis económica y que, además, ha sido duramente castigo por la deficiente respuesta del gobierno a los devastadores terremotos de febrero pasado en el sureste del país.

A la situación económica y las consecuencias políticas de los sismos, que acabaron con la vida de más de 46.000 personas y dejaron a cientos de miles viviendo en tiendas de campaña y alojamientos temporales, se suma la preocupación por la salud de Erdogan, después que el mandatario de 69 años se viera obligado a cancelar su participación en dos actos electorales durante esta semana.

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Los mayores contingentes de votantes en el extranjero incluyen 400.000 turcos en Francia y 1,5 millones en Alemania, los que pueden emitir su voto en las presidenciales y parlamentarias hasta el 9 de mayo.

Las últimas encuestas de opinión señalan una ligera ventaja para Kilicdaroglu, un político caracterizado por los medios locales como de centro-izquierda y que llega a estas elecciones respaldado por Millet İttifaki, líder de Alianza Nacional, espacio opositor que se constituyó en 2018 y que integran media docena de partidos, y en el que también confluyen espacios que se separaron del AKP.

Por lo pronto, los comicios se auguran difíciles para Erdogan, que se desempeñó como primer ministro de Turquía desde marzo de 2003 hasta agosto de 2014 y ha ocupado el cargo de presidente desde entonces. Comicios que podrían desembocar en un balotaje, pautado para el 28 de mayo, a menos que alguno de los candidatos se imponga con más del 50% de los votos, segunda vuelta que en el exterior se concretaría del 20 al 24 de mayo.

Según reflejan los medios locales, la elección tiene la particularidad de que muchos de los votantes, debido a los efectos devastadores del sismo, han abandonado sus lugares de residencia y se han refugiado en ciudades como Ankara, Estambul y Mersin, en la costa meridional del país. Situación de la que se deriva que tienen hasta el 2 de abril próximo para empadronarse y votar, o bien regresar a sus ciudades de origen para hacerlo.

La oposición ha denunciado que se trata de un plazo muy breve para hacer los cambios administrativos y que el gobierno busca de esta forma atajar un eventual voto de protesta, al tiempo que ha puesto como ejemplo que sólo 50.000 de los 82.000 votantes registrados en la provincia de Kahramnmaras pudieron cambiar sus datos para participar de los comicios, percibidos como los más importantes de la historia moderna del país.

El “Gandhi turco”

A los 74 años, Kilicdaroglu, un antiguo alto funcionario que durante mucho tiempo fue director de la Seguridad Social, se ha convertido en uno de los principales rostros de la oposición y desde 2008 ha sido noticia en varias ocasiones por revelar casos de corrupción en los que estaban implicados miembros del AKP.

En 2017, el hombre apodado "el Gandhi turco" por su tranquilidad y parecido con el histórico líder indio también se hizo notar al recorrer a pie 450 kilómetros desde Ankara hasta Estambul para denunciar "el autoritarismo del Gobierno". En 2019, también fue su partido el que consiguió ganar varias ciudades importantes, entre ellas Estambul, tras más de 20 años en manos del AKP.

A pesar de estos éxitos, muchos dentro de la coalición le reprochan su falta de carisma y habrían preferido la candidatura del alcalde de Estambul, o del alcalde de Ankara, mejor situados en algunos sondeos. Sin embargo, al mismo tiempo reconocen que podría conseguir aglutinar buena parte del voto kurdo. La razón: procede de la región de mayoría kurda de Dersim y pertenece a la minoría aleví, una rama heterodoxa del islam.

Según los observadores locales, la candidatura de Kilicdaroglu, además de convencer al ala nacionalista de la alianza, atraería a los votantes de izquierda y, al mismo tiempo, podría sumar el voto del prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP). En este sentido señalan que aunque un tercio de la población kurda es suní, conservadora y vota tradicionalmente a Erdogan, los dos tercios restantes, que se alinean con el HDP, el tercer partido del Parlamento, podría en esta ocasión votar por Kilicdaroglu, transformándose así en el árbitro la elección.

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