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Uruguay está en una emergencia social

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20 de enero de 2020 a las 05:00

Por Eduardo Rodas

Unos días antes de irse de pesca (por primera vez, a la semana siguiente lo hizo nuevamente), en un barco de la Armada Nacional, el señor presidente de la República entendió que la cifra de femicidios del año daban mérito para que se declarara que vivíamos una situación de Emergencia. Con eso muchos actores políticos estuvieron de acuerdo, otros dijeron que era tarde y los grupos feministas que hacen marchas quedaron medianamente conformes de acuerdo a lo que se vio en la prensa. Pero me quedé pensando en eso de “declarar de emergencia” determinadas situaciones.

 De acuerdo a lo que se maneja públicamente hubo algo más de 30 asesinatos y 20.000 denuncias en el año 2019 (más de 50 mujeres por día sufren agresiones), pero además tenemos entre dos y tres suicidios por día en Uruguay aunque por este tema nadie hace ninguna marcha. Estamos hablando que más de 700 personas por año deciden ponerle fin a sus propias vidas.

Por otro lado hay entre dos y cuatro denuncias de niños abusados diariamente, más de 650 por año. Además de 30 muertes violentas en las cárceles de nuestro país por año de una población carcelaria que aumenta año a año y llega a alrededor de 12.000 personas privadas de libertad que reciben aproximadamente la visita de 25.000 niños que tienen absolutamente naturalizado visitar al padre, a la madre o a un hermano en la cárcel.

Para enviarnos una carta: Web: https://www.elobservador.com.uy/servicios/carta-de-lectores Correo: Cuareim 2052, Montevideo (CP 11800), Uruguay E-mail : lectores@observador.com.uy Fax : 2924 4507
Es imprescindible que las cartas se firmen con nombre, apellido y que se proporcione número de cédula de identidad o credencial cívica. También debe constar dirección y teléfono de su autor. El Observador se reserva el derecho de resumir o extractar el contenido de las cartas y de publicar las que considere oportunas.

Mas de 190.000 personas viven en asentamientos irregulares. La mayoría son niños que se crian entre el barro, muchas veces sin agua y con basurales en sus puertas alrededor de 3.500 personas están en situación de calle y, al dar vuelta cualquier esquina de cualquier calle del país, los vemos de cabeza metidos en los contenedores buscando qué vender para drogarse o qué comer para subsistir otro día.

Es bueno agregar que el 80% tienen problemas de salud mental y de adicciones, no reciben ningún tipo de atención por parte del Estado y, por si fuera poco, con lo que recaudan cada día juntan mucho dinero las bocas de venta de pasta base. 

Cada año se desvinculan del sistema educativo miles de jóvenes que se transforman en lo que les llaman “nini” porque ni estudian ni trabajan y seguramente a futuro serán además inempleables.

En las farmacias hay más de 23.000 compatriotas registrados para el consumo de cannabis recreativo. A esto hay que sumarle los que tienen sus propias plantas, los que compran ilegal y los que consumen cocaína, pasta base o pastillas de éxtasis y no están contabilizados.

Trece o 14 años es la edad en que los jóvenes se inician en el consumo de alcohol. Más de 500 es el número de las personas que mueren en accidentes de tránsito. Se superan las 30.000 rapiñas y también hay más de 400 homicidios por año en el país. Cada año matan a algún joven por ir con la camiseta del cuadro de fútbol del que es hincha. En Uruguay nacen, números más o números menos, 45.000 niños por año y entre 1.500 y 2.000 corresponden a mamás adolescentes – menores de edad– , con padres en algunos casos mayores de edad que en un amplio porcentaje no asumen su responsabilidad paterna.

 Además, desde que se aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo la cifra fue de 7.171 en 2013 a 9.830 en 2017 en el país. No tengo datos de los años siguientes.

Seguramente algunos de los datos aportados no son números exactos pero nos alcanzan para ver la magnitud del problema que tenemos. Uruguay está todo en situación de emergencia social. La sociedad está enferma y nosotros somos parte de ella. A no olvidar este punto porque el 99 % de los hombres que matan a sus mujeres, o que abusan de sus hijos o hijastros, o rapiñan, o se drogan o se suicidan, o venden estupefacientes, o roban o dejan de estudiar son uruguayos. Son hijos de mujeres uruguayas, crecieron en hogares de uruguayos, concurrieron a nuestras escuelas, son nuestros vecinos, los vimos crecer, son conocidos de un amigo, tienen hermanas, sobrinos, recibieron un beso de maestras uruguayas algún día. ¿Qué quiero decir con esto? Que no son extraterrestes, que no son terroristas afganos, que no llegaron en un barco ilegalmente ayer a nuestro país.

Esto viene de años y tiende a empeorar. Tenemos muchos motivos para hacer marchas y reclamar justicia cada día pero como sociedad parece que nadie hace una autocrítica. Nadie levanta la voz e incluso nadie se pregunta qué nos pasó como especie.

 

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