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Uruguay tiene el índice de envejecimiento más alto de la región

Una de cada cinco personas es mayor de 60 años y la expectativa de vida será cada vez mayor, según estudio

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02 de agosto de 2018 a las 05:00

Uruguay tiene el índice de envejecimiento más alto entre 14 países relevados y también de la relación de dependencia en la vejez respecto a la población económicamente activa. Una de de las explicaciones señaladas para demostrar que Uruguay es un país envejecido fue que la población crece muy poco, con un incremento anual de 0,19% entre 2004 y 2011.

Además, las personas viven más tiempo, especialmente las mujeres. En ese sentido, un estudio de República AFAP marcó que en promedio un hombre vive 74,2 años mientras que las mujeres 80,8 y se proyecta que dentro de tres décadas los uruguayos vivirán cinco años más en promedio.

A su vez, a los 60 años la expectativa de vida se extiende por 25 más en los dos sexos. El documento reveló que hay 678.291 personas de 60 o más años, casi el 20% de la población total del país, es decir una de cada cinco. Dentro de ese grupo, el 10,1% tiene 85 años o más.


Entre 14 países relevados Uruguay tiene un índice de envejecimiento de 74 (que sale del número de adultos mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años). Es seguido por Argentina con un índice de 47,5, Chile con 44,2 y Brasil con 28,9. También Uruguay tiene la mayor relación de dependencia en la vejez, ya que hay 30 adultos mayores por cada 100 entre 15 y 59 años. La relación en Argentina es de 23 y en Chile de 18.

Impacto en el gasto social

Uno de los efectos que genera el envejecimiento de la población es la necesidad de los adultos mayores de acceder a más salud, cuidados y percibir jubilaciones y pensiones. El gasto público social en Uruguay es aproximadamente el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) y el 75% del gasto público total, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Banco Mundial (BM).

Según esos organismos, las transferencias monetarias asociadas a la protección social (asignaciones familiares, Plan de Equidad, seguro por maternidad, Tarjeta Uruguay Social, seguro de desempleo y jubilaciones y pensiones) equivalen aproximadamente a 10,5% del PIB. A su vez, la población adulta mayor a 60 años concentra el 75% del gasto de la protección social, mayormente destinado al pago de jubilaciones y pensiones. En contrapartida, los menores de 18 años son beneficiarios del 5% del gasto de la protección social.

Proyecciones realizadas por la Cepal y el Banco Mundial señalan que en los próximos 80 años se requerirá alrededor de un 7,5% adicional del PIB para hacer frente al pago de jubilaciones y pensiones.

Impacto en la economía

El estudio sostuvo que el envejecimiento tiene como resultado una disminución de las personas económicamente activas y en edad de trabajar. Eso se traduce en una menor oferta de trabajo e impacta en la recaudación de contribuciones e impuestos.

A su vez, para poder cubrir las mayores necesidades de protección social de cada vez más adultos mayores se requiere de un crecimiento económico sostenido y que los trabajadores sean más productivos.

Los dos organismos internacionales citados por República AFAP proyectaron algunos escenarios que en el contexto demográfica muestran cuánto tendría que crecer la productividad del trabajo para mantener la tasa de expansión del PIB de los últimos 30 años (2,5% promedio anual entre 1981 y 2013).

Pero aún en los escenarios donde se manejan mejoras muy importantes en el mercado de trabajo y en el nivel educativo de la población, los resultados indican que el crecimiento de la productividad del trabajo que se lograría sería insuficiente para que la economía mantenga el dinamismo registrado.

Por ese motivo, el impulso al crecimiento de más largo plazo quedará en manos de conseguir aumentos exógenos en la productividad, introducidos por la inversión y la incorporación de tecnología en la producción.

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