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Uruguay, un pequeño país con un gran problema: su gente

La falta de coraje está hipotecando el futuro de todos

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29 de junio de 2017 a las 12:58

El 48% de los niños uruguayos nace en el 20% de los hogares más pobres. ¿Esto sólo nos pasa a nosotros? No. Les pasó a otras naciones a las que ahora miramos como un niño pobre mira un helado con la ñata contra el vidrio. "Si sabemos que la población se reproduce en los sectores de carencias, debemos rescatar a la mayor cantidad de niños que nacen ahí, que sean sanos y preparados para lograr mejores trabajos. Eso es lo que hacen los países desarrollados y avanzaron en eso. El costo ha sido alto para ciertas generaciones. Corea del Sur, que en 1950 tenía una estructura infantil y ahora envejecida, postergó algunas generaciones, pero luego observó sus beneficios", dijo en una entrevista con El Observador Juan José Calvo, posiblemente el uruguayo que más sabe sobre demografía.

Postergar generaciones. ¿Se imaginan a Uruguay postergando a los más veteranos en beneficio de los niños, quienes, supuestamente, son los seres más frágiles que habitan entre nosotros?

Digo supuestamente porque las señales que damos, y no solamente desde las políticas sociales sino también desde áreas como el derecho y la seguridad, relegan a los niños a un segundo plano. Ahí tenemos una ley en vías de ser aprobada que, agrediendo el principio de igualdad de todas las personas ante la ley, trata como a desiguales no a los niños, sino a las mujeres. Matar a una mujer en Uruguay será más grave para el derecho local que matar a un niño. No debería llamarnos la atención que esto vaya a ser así.

De todo el gasto social, solo un tercio está destinado a los niños, mientras que dos tercios van a los adultos. Sí, suena a mantra demagógico, pero los niños no tienen representantes que hagan lobby. Y no votan. En todo caso, deja ya de joder con la pelota.

Un 60% de los niños uruguayos sufre habitualmente algún tipo de maltrato. Este dato lo aportó en una entrevista con El Observador la subsecretaria de Salud, Cristina Lustemberg, de las pocas gobernantes que brega siempre que puede por el beneficio de los niños, porque sabe que entre los 0 y los 3 años se forma el 80% del cerebro y allí se juega todo el partido de la vida.

Tres de cada 10 niños uruguayos tienen déficit de hierro. África no, Uruguay.

"Con ese déficit los condenamos porque todos nacemos de la misma meta pero a algunos le damos condiciones y otros no", dijo Lustemberg.

La Organización Mundial de la Salud señala como admisible que 2,3% de los niños de un país tengan retraso en su crecimiento. En Uruguay es casi el doble: 4%.

En otra entrevista con El Observador, el vicerrector de la Universidad Católica, Ariel Cuadro, contó que a nivel internacional se considera normal que entre 3% y 5% de los niños sufran de dislexia. En Uruguay la media es 18% y hay sectores donde llega a 27%. No se trata de dislexia estrictamente.

"No está en la neurobiología el problema, está en otro lado, en el ambiente", explicó Cuadro en referencia al clima de pobreza y violencia en el que nacen y viven los niños de las zonas marginadas.

En Uruguay, ya que no actuamos con la piedad que despierta en cualquier bien nacido un niño pobre, ni siquiera enfocamos el asunto con la visión economicista que planteó James Heckman, Nobel en Economía, quien sostuvo que "invertir en los niños es más ventajoso que invertir en bolsa".

En campaña electoral hay un latiguillo al que los políticos apelan: este es un pequeño país entre economías gigantes que lo mejor que tiene es su gente.

Sincerémonos. Casi todas las personas que amo y respeto son uruguayas, pero cuando analizo cómo nos comportamos como "comunidad espiritual", y veo cómo tratamos a los más débiles, y observo el accionar de corporaciones de adultos que no dudan en sacarle a los nenes cualquier moneda con la que beneficiarse, no puedo más que pensar que este es un hermoso país, que lo peorcito que tiene es su gente.


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