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Valeria Mazza: "Las mujeres somos muy tiranas con nosotras mismas"

La modelo y empresaria argentina habló en Punta del Este sobre el mundo de la moda, los cambios que ha atravesado en los últimos años, y su postura sobre las situaciones de acoso que se han revelado también en ese rubro

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10 de enero de 2019 a las 05:00

Las casitas con sus lomadas. El pasto verde, perfecto, de revista. Los regadores prendidos. Las hortensias en los jardines. Cuando Valeria Mazza recuerda sus primeras visitas a Punta del Este, hace casi 30 años, se le vienen a la mente esas casas, que se veían en el camino desde Manantiales o Punta Piedras, donde ella se alojaba habitualmente, hacia la ciudad balneario. Ese camino hoy está repleto de edificios. La ciudad cambió, se extendió. 

El mundo de la moda cambió.También se extendió, ahora es más accesible y, tal vez, más democrático. Valeria Mazza –rosarina, 46 años, una de las modelos argentinas de mayor proyección internacional a fines del siglo XX–  ha cambiado, se ha reinventado como empresaria. Además de sus propias marcas de lentes y perfumes, desarrolla junto a su esposo, el empresario Alejandro Gravier, y otros socios, diversos proyectos inmobiliarios. En Punta del Este, por ejemplo, es la cara visible de Selenza Village + Hotel y además tiene un vínculo muy estrecho con el proyecto Fendi Château (que combina una pata inmobiliaria con la de la moda, por la presencia de la firma italiana).

 Además, es docente en la Universidad de Palermo; realiza trabajo social en el barrio La Cava, en la zona de San Isidro, en Buenos Aires, al que define como su "verdadera vocación" y que conecta con los estudios de terapia ocupacional que inició a los 17 años. 

Todo eso responde a una necesidad personal de cambiar y moverse profesionalmente, pero también a una cuestión cronológica. "No podés trabajar como modelo a cualquier edad", sentencia Mazza. "Como el deportista, desde el día que empezás ya sabés que a los 60 vas a poder seguir jugando al fútbol si te da el físico, pero no profesionalmente. Con la danza pasa lo mismo y con la moda también. Pero te podés reinventar". Si bien ella sigue siendo la cara visible de marcas y productos, sabe que hay cuestiones que no se pueden cambiar. No lo pone en duda, lo aceptó desde que inició ese camino. "'Es así", dice. "Nunca me lo plantee ni lo sufrí porque supe que era de esa manera. A pesar de haberle puesto mucha energía a mi carrera, siempre traté de tener otras cosas, de tener otras inquietudes y llenarme de otras cosas. Me desarrollé como mujer, tuve mi pareja, mi familia, y la moda me fue abriendo distintas puertas y fui probando. Hoy estoy feliz". 

Ahora sí que no incomoda

Mazza reconoce los años 1990 como “su época”. Lo dice sin complejos. Y razón no le falta. Su cara ocupaba las tapas de revistas, sus pies caminaban sobre varias de las pasarelas más relevantes, y su cuerpo posaba con prendas de Armani, Versace, Dolce & Gabbana, Fendi, y toda marca grande imaginable. El nombre y la figura de Mazza remiten inmediatamente a los veranos de dos décadas atrás. Casi que se escucha el “sha-la-la-la-la-la-eh-oh” de la canción Rock me good de la banda Universal, ícono de la campaña de la radio Concierto FM.

Era también la época de las supermodelos. Mazza integraba ese grupo con colegas como Naomi Campbell, Cindy Crawford y Claudia Schiffer. Estaban por todas partes. Eran íconos. Hoy, de hecho, no hay figuras equivalentes en popularidad y presencia en el ámbito de la moda. Y eso, para Mazza, es parte del cambio que experimentó ese mundo.

La modelo argentina dice que en los '90 la moda estaba de moda. Y así “ocupamos distintos lugares, más allá de la pasarela o de las revistas de moda. Copamos el mundo de la comunicación. Hoy está más diversificado. Tenés una estrella del deporte en la tapa de una revista de moda, o haciendo una publicidad de accesorios. O alguien del cine, y a eso sumale todos los influencers, it girls, it boys, los nuevos personajes que surgen de esta nueva forma de comunicarse”.

Esa es, según Mazza, la gran alteración de estos tiempos. Lo explica así: “La moda cambió enormemente, sobre todo por el cambio que trajeron las comunicaciones nuevas. Hace 30 años cuando empecé era un mundo muy exclusivo, para pocos. Desde que se presentaba un desfile hasta que la tendencia llegaba a la gente pasaban por lo menos seis meses, y otros seis para que llegara al negocio. Hoy la tendencia llega en un segundo. La moda se ha popularizado, se ha democratizado”.

Moda para todos los bolsillos y gustos. Tendencias más flexibles y adaptables a la persona y su personalidad. Ya no existen las reglas tan marcadas como antes, compara Mazza. “Antes eran reglas muchos más pautadas: el zapato tiene que combinar con la cartera, y el cinturón. Y se usa este color y este corte. Y hoy sigue planteando tendencias, pero apunta mucho más a cada uno, y adaptarla a tu estilo, a tu edad, a tu modo de vida, a tu físico, y eso lo hace más entretenido, porque no sos tan esclavo de lo que hay que usar”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Trabajar para Vogue, el sueño de toda modelo #tbt @vogueitalia @voguemagazine @voguemexico @voguebrasil

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Más allá de cambios, del paso del tiempo, y del toque de nostalgia que muestra ocasionalmente, por ejemplo, en su cuenta de Instagram en la que comparte antiguas tapas, fotos y eventos en los que se cruzó con algunos de los nombres más destacados de la moda reciente, la modelo no vive solo del pasado, y no extraña la pasarela. "No extraño nada porque disfruté lo que tenía que disfrutar, aproveché todas las oportunidades que tuve. Me divertí como loca. En ese sentido no me quedó nada en el tintero. Y es parte de la vida evolucionar, crecer. Hacer cosas diferentes. Me pasa que veo fotos y digo 'guau, no me acordaba, que increíble esto'. Y es divertido compartirlo, porque como dice Mirtha, el público se renueva". 

Educación, educación, educación

Los titulares más recientes que ocupó Valeria Mazza fueron por una de los asuntos claves de esta época. Justamente en el programa de Legrand, contó que su esposo le pedía que volviera a su peso anterior luego de cada parto. Si bien se lo tomó con humor, también recibió críticas de parte del público feminista. Mazza se considera feminista, y destaca la lucha por la igualdad, pero se ha desmarcado de los movimientos más militantes que surgieron en Argentina en los últimos tiempo como, por ejemplo, el colectivo Actrices Argentinas.

Además de las reivindicaciones por la igualdad de derechos y importunidades, los movimientos son un respaldo para aquellas mujeres que contaron las situaciones de acoso y abuso que vivieron en la industria del entretenimiento y de la moda en todo el mundo. Incluso fotógrafos destacados como Mario Testino fueron acusados por algunos modelos hombres por situaciones similares. 

Mazza se refiere a estos casos así: "Cada uno dignifica el trabajo que hace. Y en mi rubro, el titulo de modelo está muy baqueteado. Yo lo llevo con orgullo. Siempre voy a ser modelo. Yo hoy ya lo veo como mamá, pero me parece que la vida está llena de tentaciones, en lo que hagas. De tentaciones, peligros, excesos. Entonces creo que es fundamental la educación. Aprender a decir que no". 

En su opinión, una de las razones por las que suceden estas situaciones es por la edad de los y las modelos. "Las modelos no son tontas, como se dice generalmente, las modelos son chicas. Salís a un ámbito laboral de muy joven, donde se trabaja con el físico, con el cuerpo, con lo estético. Puede ser peligroso. Entonces la familia tiene que estar cerca, hay que tener valores fuertes. Y si bien creo que la mujer ha ganado muchas batallas, aún estamos en una sociedad machista. Por eso creo que las mujeres que tenemos un rol completamente distinto al de 30 o 40 años atrás, tenemos que seguir peleando".

Consejos
Desde hace cinco años, Mazza trabaja en la Universidad de Palermo en los cursos de modelo y comunicación de modas. Participó incluso en la reforma de los programas de esos cursos. Destaca de esa tarea la posibilidad de intercambiar con las nuevas generaciones: aprender de ellos y transmitir las experiencias vividas. Pero no todos los estudiantes son futuros modelos, también hay personas preocupadas por su apariencia. "Trabajamos mucho con lo que es imagen personal, desde el espejo interno, aprender a conocerse, a mirarse y sacar lo mejor de vos".
En ese sentido, explica que el gran consejo es: "Nunca copiar ni querer ser otro. Lo mejor es sacar tu mejor versión. Hay que conocerse y aceptarse, las mujeres somos muy tiranas con nosotras mismas. Y después aprender a no sufrir la moda, sino usarla para empoderarte, sacar lo que más te gusta y esconder lo que menos te gusta".
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