Las cabezas nucleares fueron descubiertas cuando el avión aterrizó en la base aérea Barksdale, en Louisiana, y el incidente fue reportado al presidente George W. Bush, dijo un funcionario militar que pidió el anonimato.
El Pentágono no dio detalles del asunto, citando reglas secretas, pero un experto dijo que el incidente no tenía antecedentes y que implicaba un preocupante lapsus del sistema de control y comando de la Fuerza Aérea.
"El comandante del escuadrón de municiones fue relevado de sus tareas, y la decisión final sobre su futuro depende del resultado de la investigación", afirmó. "Además, otros miembros de la Fuerza Aérea fueron separados de las tareas relativas a municiones", dijo.
El experto en armas nucleares estadounidenses Hans Kristensen dijo que conocía antecedentes públicos de armas nucleares activas transportadas en bombarderos desde fines de los 60s. "Parece increíble que tantos chequeos hayan fallado", dijo. "Y eso que tenemos muchas instancias de chequeo precisamente para que no tengamos este tipo de incidentes", agregó.
Hay chequeos y procedimientos detallados en varios puntos desde el momento en que las armas son sacadas de bunkers hasta que son cargadas en los aviones y transportadas a otro lado, explicó. "Eso es lo que tal vez sea más alarmante sobre este incidente, que aparentemente alguna persona con autoridad de mando sobre traslados decidió mover estar armas y lo hizo", dijo.
El presidente de la comisión militar de la Cámara de Representantes, Ike Skelton, dijo que la noticia del error era "profundamente preocupante". "El pueblo estadounidense, nuestros amigos y nuestros potenciales adversarios necesitan tener confianza en que mantenemos los más altos estándares en cuanto a nuestro arsenal nuclear", dijo.
Estos misiles llevan cabezas W-80 de hasta 150 kilotones, es decir 10 veces la fuerza destructiva de la bomba que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima. Normalmente las armas nucleares son transportadas en aviones cargo, nunca en las alas de un bombardero, dijo Kristensen.
Los vuelos de aviones bombarderos con armas nucleares activas fueron suspendidos tras accidentes ocurridos en España en 1966 y en Groenlandia en 1968.