10 de febrero de 2013 20:52 hs

Estela Durán conoce a todos los vecinos de su cuadra y a los vecinos de enfrente, tiene siempre a mano sus teléfonos para avisarles si ve algo extraño en su calle. Es la función primordial de un “vecino alerta”. Un cartel que colocó en su fachada de Zorrilla de San Martín y Tabaré, en el corazón de Punta Carretas, la identifica como tal.

Vecinos Alerta es la campaña que inició la Comisión de Seguridad Vecinos de Punta Carretas, en diciembre de 2012, que tiene presencia en 150 viviendas, mientras que otras 250 esperan por la colocación del cartel, cuya elaboración y costo estuvo a cargo de Punta Carretas Shopping.

La mayoría de los vecinos atentos se encuentran a lo largo de las calles Zorrilla y Tabaré, pero el objetivo es que se repartan, cuadra por cuadra, y manzana por manzana, en todo el barrio, incluso en la “isla”, en la porción de Punta Carretas que queda del lado oeste de bulevar Artigas dentro de la jurisdicción de la seccional 5ª. El bar Tabaré y una iglesia bautista también se adhirieron a la campaña. Los vecinos manifiestan que ha servido para evitar delitos.

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Con el ejemplo de la comisión de Punta Carretas ya se armaron grupos en las calles Joaquín Núñez, 21 de Setiembre y Luis De la Torre. La adhesión sorprendió a sus autores intelectuales.

Richard vive en la cuadra desde hace 35 años, pero recién ahora conoce el nombre propio de todos sus vecinos. “Hubo un cambio en el barrio. La gente se dio cuenta que la comisión funciona. Dejamos hace tiempo las sesiones de terapia”, relató a El Observador en referencia a que ya no se detienen a quejarse de la inseguridad, sino a trabajar para mejorar el entorno, también en materia de recolección de residuos, alumbrado público (se consiguió incrementar la red lumínica de la calle Lagunillas luego de una serie de robos) y tránsito. Incluso, la comisión atendió a personas en situación de calle. Ahora quiere intervenir en el estado de los muelles de la rambla.

Disuasión compartida

El Mercado de las Carretas, un autoservice de Parva Domus y Zorrilla, fue asaltado dos veces durante las “olas de robos” de 2010 y 2011. Sin embargo, desde que los vecinos adquirieron notoriedad pública y se logró aumentar el patrullaje (con 50 nuevos efectivos, cuatro motos, un móvil y un plantel de perros), no entró otro delincuente.

“Dio resultado. Por los policías y por los vecinos hoy se notan los cambios”, dijo Valeria desde atrás del mostrador. La socia de Durán, en un local de diseño en la esquina de García Cortinas y Ariosto, también había sido amenazada a punta de pistola. Ninguna volvió a pasar por un mal momento.

Eduardo Carrier, otro miembro de la comisión, resumió la opinión de otros vecinos consultados: “Ha mermado la cantidad de delitos respecto al verano anterior”, dijo.

La comisión se reúne una vez por mes con las autoridades de la comisaría 10ª y de Prefectura. Jefatura de Policía de Montevideo envía reportes de episodios delictivos cada semana.

El vocero de la Jefatura, José Luis Rondán, detalló a El Observador que todas las semanas se le ordena al comisario que realice operativos “alba” (a la mañana) o “estrella” (a la noche) en su zona, a veces en conjunto con otras comisarías. Esto, sumado al patrullaje y la acción de los vecinos, ha hecho que Punta Carretas no aparezca hoy “vulnerable” a los ojos de los delincuentes.

Agregó: “Hay que terminar con el egoísmo del ‘no te metás’. Hay que cambiar ‘lo mío’ por lo ‘nuestro’”. Rondán vive en Pocitos y en su cuadra participa en una red similar.

La comisión de Punta Carretas también ha iniciado contactos con el Ministerio de Turismo y clubes y restaurantes de la zona. “No optamos por el miedo, sino a que la gente viva como vecino y denuncie”, afirmó Carrier.

La próxima intervención de los vecinos organizados será la “movida de los pitos comunitarios”. Será un simulacro de alerta de silbatos en distintas esquinas. A partir de ese momento, cuando suene el pito, será la señal de que alguien vio algo sospechoso o un delito en proceso. El resto deberá responder, encender las alarmas de su casa y todas las luces.

Durán, por su parte, ya tiene dos silbatos policiales. Uno lo lleva siempre en la cartera. El otro lo tiene en su casa. Hasta ahora solo algunos vecinos cuentan con este instrumento de disuasión, pero la comisión compró una partida en Escocia. También se trabaja para que todas las casas instalen luces automáticas.

Los vecinos relataron a El Observador que hace unos días, un vecino alerta de Zorrilla y García Cortinas avisó a la Policía de un sospechoso en las inmediaciones del centro comercial. Resultó que tenía un revólver en la mochila.

Otra vecina no pudo impedir el robo de unos parlantes del auto del vecino de puerta de Richard, en Zorrilla y Tabaré, pero sí que los ladrones ocasionaran más daños al advertirle telefónicamente al dueño de casa y salir ella misma a la vereda para demostrarles que estaban siendo vigilados.

Hace 15 días se registró una serie de rapiñas por parte de motociclistas a los clientes que salían de los restaurantes de Luis De la Torre. Otra intervención mancomunada de vecinos y policías logró que no volvieran. “Si los delincuentes entienden que todo el mundo tiene la misma actitud, habría menos probabilidad de que intentaran robar”, señaló Richard.

Otra aspiración de la comisión es el registro de los cuidacoches. Cada vez que aparece uno nuevo, se averigua si tiene antecedentes penales.

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