Carlos es habitué de las playas de Punta del Este en el verano. El año pasado compró el terreno para su casa y cambió de vehículo. La temporada anterior le dejó US$ 20 mil de ganancias, confesó a El Observador. Carlos Pais no es turista ni un gran empresario. El hombre se gana la vida vendiendo pulseras en la península puntaesteña y asegura que “mal no le va”.
Vendedores van a Punta del Este en busca de plata para todo el año
Según el gobierno se trasladan a la península de 5.000 a 10.000 trabajadores