La Justicia dispuso que cinco militares, en su mayoría procesados por delitos vinculados a la dictadura, declaren como testigos en la causa de los vinos envenenados, que investiga la muerte de Cecilia Fontana de Heber, madre del ministro del Interior, en setiembre de 1978.
Además, fue citado el exdirector nacional de Cárceles y de la Guardia Republicana, Enrique Navas.
Luego fueron convocados Jorge "Pajarito" Silveira (preso en Domingo Arena), Rodolfo Álvarez (sobrino de Gregorio Álvarez), José Sande, Ricardo Medina y Mario Frachelle.
Todos fueron citados como testigos a declarar este viernes 20 de octubre a las 13:30.
A fines de setiembre El Observador informó que la Justicia retomaría las audiencias por el caso de Cecilia Fontana de Heber, quien murió envenenada el 5 de setiembre de 1978, tras beber un sorbo de vino que había llegado de regalo para su marido, Mario Heber, por entonces uno de los principales dirigentes del Partido Nacional.
Tres botellas idénticas de vino Riesling habían sido dejadas unos días antes en la casa de Luis Alberto Lacalle Herrera. Según las tarjetas que las acompañaban, una era para el propio Lacalle, otra para Heber y la tercera para Carlos Julio Pereira. Fue Lacalle quien las repartió, pero sólo Fontana bebió de esos vinos y murió envenenada.
El pasado viernes 13 de octubre el expresidente Lacalle Herrera declaró como testigo en la causa. "Yo pude haber sido víctima de esto; estuve a punto de tomar la botella con veneno adelante de mis hijos y esas cosas que manda Dios, mi mujer me dijo: 'no tomes', y no tomé", afirmó en una rueda de prensa luego de la audiencia.
La Policía Técnica había encontrado en 1978 huellas del comisario Juan Ricardo Zabala en una de las botellas, pero nunca fue indagado. El lunes 30 de octubre, sin embargo, fue citado a declarar por la jueza Silvia Urioste, quien tiene a su cargo la causa que se rige por el "código viejo".
El Observador señaló a fines de setiembre que la investigación retomó la pista de Zabala. Se ha analizado el recorrido hecho por las botellas desde que se denunció el caso para determinar si Zabala tuvo oportunidad de tocar las botellas después de la muerte de Fontana, o solo cabe la posibilidad de que las hubiera manipulado antes, lo que lo implicaría en el caso.
Zabala fue procesado en 2012 por el asesinato y desaparición forzada del maestro Julio Castro en 1977. El agente admitió haber apresado a Castro cuando prestaba funciones en el Servicio de Información de Defensa (SID). Su procesamiento, sin embargo, fue revocado por un Tribunal de Apelaciones en 2014 que entendió que no existían pruebas que lo vincularan con la posterior ejecución del maestro.