Una de las causas más habituales de la gastritis es la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori que se trasmite de persona a persona. Otras causas frecuentes son:
Algunos trastornos autoinmunes como la anemia perniciosa.
El estrés o la ansiedad elevada, ya que aumentan los ácidos gástricos y provocan lo que se denomina gastritis nerviosa.
El abuso de comidas copiosas, muy pesadas o picantes.
Las infecciones alimentarias.
El tabaco.
Otras infecciones virales (citomegalovirus o herpes simple).
Estos factores se dan solos o combinados y es importante considerarlos para prevenir futuros empujes.
Algunas recomendaciones para sentirse mejor durante la gastritis:
Comer de manera fraccionada unas 4 o 5 veces al día.
Comer poco, ya que comidas muy abundantes dan lugar a digestiones lentas, dándoles mucho trabajo al estómago.
Comer lo más lento que se pueda.
No irse a dormir enseguida de cenar.
Buscar el relax con actividades que se adapten a la personalidad, horarios y presupuesto: yoga, meditación, actividad física, etc.
Cuidar las comidas muy ricas en grasas.
Evitar frituras en esta etapa, así como alimentos muy quemados o tostados.
No incluir sal, azúcar, vinagre, pimienta ni otros condimentos fuertes.
Consumir los alimentos a temperatura ambiente o apenas tibia. Ni muy frios ni muy calientes.
El café, el té, el alcohol, las bebidas cola o las bebidas con gas no son buena compañía en ésta etapa.
Frutas y verduras son bienvenidas. Cocidas, peladas y sin semillas hasta salir del empuje.
No limitar la dieta más de lo estrictamente necesario por la gastritis ya que ésta se vuelve monótona, incompleta y difícil de cumplir. Adaptar las comidas a la tolerancia personal, que es variable e individual.
Cuando el organismo se va sintiendo mejor, recuperar de a poco una alimentación más completa, con alimentos de todos los grupos sin retomar los hábitos que puedan haber llevado a la gastritis.