Escool.uy es un sitio de e-commerce en el que se encuentra el surtido completo de artículos escolares que solicitan los colegios privados a comienzo de año. Además, en la plataforma se encuentran las listas de los materiales de algunas instituciones
Para manejar una papelería es necesario conocer las reglas del mercado. Ser resaltador. Ver los mínimos detalles con lupa. Tener tijera en mano para cortar por lo sano. En fin. Una cartuchera llena de útiles que le permitan a uno bailar entre la oferta y la demanda pero con un buen compás. Adrián Meneses (43) parece tener el bagaje cultural necesario para no volverse papel desechable. La plataforma digital escool.uy deviene de un hombre que se encuentra detrás de un mostrador en una papelería. El año lectivo se hacía inminente y los amigos que tenían hijos en edad prescolar o escolar le decían “Adrián, yo te dejo la lista que me pidió la maestra. Preparala como quieras y decime cuánto es”. De eso se trata esta idea: una página web donde se encuentre el inventario de útiles ya confeccionado para comenzar las clases tal y como las piden los colegios, sumándole el plus de que el cliente puede darse la libertad de customizarlo a su parecer. A veces los portaminas sobran y las minas faltan.
Cuando los pedidos le llegaban, Meneses debía priorizar la atención al cliente por sobre los pedidos de amigos; el trajín del día a día. “La idea me quedó dando vueltas en la cabeza. Comencé a escribirla y aproveché que estoy cursando un postgrado vía online en Marketing Digital en Barcelona para usarlo como caso y darme la libertad de pivotear”. Más tarde hizo un poco de terapia de Coaching para ordenar la mente, armar cronogramas y no fallarle a su palabra. Meneses fue gerente de Marketing en Mercado Papelero, el mayorista más grande que había del rubro hasta su cierre. Paralelamente comenzó a abrir sus propias papelerías. Luego de meditarlo un poco, tomó coraje y se volvió su propio jefe. Al primer salón lo denominó Plaza Papeles, por hallarse frente a la plaza de la ciudad de San José. Más tarde abrió un local en Las Piedras y otro en Pocitos. “A fines de 2013 vendí mis tres locales, que ya habían crecido lo suficiente. Me quedé con los conocimientos de la materia y los contactos”, cuenta. En estos negocios, a diferencia de las farmacias, por ejemplo, los puntos de venta chicos siguen siendo relevantes. De hecho, los principales clientes de los mayoristas son la papelerías minoristas, sobre todo en el interior del país. En Montevideo, afirma Meneses, sucede que las grandes superficies como los supermercados son los que ponen más fichas en la mesa de apuestas, especialmente en la vuelta a clases.
El creador de escool.uy hizo una lectura de la sociedad para dar cuenta si con este emprendimiento saciaba la necesidad de alguna población particular. “Antes, cuando era la vuelta a clase, era divertido que la mamá y el hijo fueran a comprar los útiles: armar la cartuchera, forrar los cuadernos, preparar la mochila. Esa idea fue desapareciendo al igual que la del ama de casa. Hoy la madre que trabaja en un banco quiere solucionar rápidamente este tema”, sostiene. Así delimita su público objetivo: familias que tienen niños en edad escolar (inicial o primaria); de clase media y media alta y que los padres se hallen en la franja etaria de entre los 30 y 40.Con base sólida de cómo obrar comenzó a realizar llamados. Primero se lo comentó a los proveedores, viejos conocidos, y les encantó. El punto cúlmine, como dice él, fue cuando presentó la idea a los bancos y tuvo una receptividad positiva. En el sitio se puede ver el respaldo que tiene. “Di a conocer el proyecto a los principales bancos privados. El BBVA me ofreció mejores beneficios y fueron los primeros que me llamaron”, narra.
Sin error en el papeleo Adrián Meneses es meticuloso hasta la médula, pero en el buen sentido. En su casa se respira perfección y este proyecto unipersonal no admite errores. Pero para llegar a tener tal modus opernadi hay que reventarse los pies pateando piedras. “Me equivoqué un montón de veces. Cerré tiendas preciosas. Tuve negocios en Chile. Esta es la primera vez que me animo a salir online. Este es el momento”, dice. El estar detrás del mostrador le sirvió para conocer el margen de ganancia, qué proveedor tiene qué artículo. Antes era el Mercado Papelero, hoy hay que saber quién tiene la goma eva más barata, los bolígrafos de mejor calidad o los permanentes recargables. Así se fue haciendo tablas comparativas de todos los productos hasta llegar a autodenominarse el “master de las planillas de Excel”.
Luego de un auto-brainstorming surgió el nombre. Vio que era bueno y siguió. Lo registró como sitio web de varias formas como método preventivo (escool.uy, escool.com.uy y school.uy). Más tarde hizo lo correspondiente en Marcas y Patentes. También contrató los servicios de CobrosYA, un integrador de medios de pago, para hacerlo más inclusivo. Personalmente gestionó los contratos con cada una de las tarjetas, que lo describe como una negociación ardua y tediosa. Desbloqueó su celular y llamo a Upostal Correo Privado para que se encargara de toda la logística y de que los pedidos llegasen a la puerta de los hogares. La demora dependerá de lo que esté dispuesto a pagar el comprador, pero si supera los $ 2.000, Meneses paga.
Para estar al día solo faltaba tachar las listas de materiales de los colegios en el cuaderno de deberes. “No tuve la recepción que esperaba de ellos y dije ‘chau, colegios’. Están los inventarios colgados en sus páginas web. Elaboré las que faltaban a partir de los hijos de mis amigos”, apunta. El objetivo que persigue este emprendedor es que, tal como sucede con los uniformes, las instituciones educativas estén asociadas a escool.uy.
Sacarle punta El punto débil de este proyecto salta a la vista: la zafralidad. Para eso ideó la pestaña “regalos”. Meneses calculó un cumpleaños por semana. En esta viñeta uno decide cuánto desea gastar en el regalo de menganito o fulanito. “Las madres, o los padres, no gastan más de $ 400. Así, uno puede escoger entre diferentes rangos de precios y que le llegue al niño a la fiestita”. Otra cosa menos en la que pensar.
La confianza del proyecto radica en el visto bueno que le dieron sus proveedores –que conoce hace ya tiempo–, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que le avaló como un excelente emprendimiento al que poco tuvo para corregirle, y en sus allegados, que le tiran de la manga cada fin de febrero. “En cuanto a precios, variedad y calidad, estoy seguro. Soy más barato que Mosca, que Infantozzi y que los supermercados. Llego a la puerta de tu casa. Si tenés tarjeta BBVA obtenés 25% de descuento. Trabajo con marcas conocidas. Garantizo una calidad certificada y si algo no funciona te lo cambio”, sentenció.