Lejos de su familia y a cargo de dos plantas con 300 empleados, Tucci sintió en carne propia “la soledad del líder”. “Cuando vas creciendo y ocupando posiciones de mayor responsabilidad te das cuenta de que cuanto más arriba estás, más solo estás, porque el que tiene que tomar las decisiones sos vos”, dice Tucci a El Observador y agrega que la experiencia de casi dos años en el exterior en una cultura tan diferente fue muy enriquecedora.
Tucci es ingeniero químico de profesión, graduado de la Universidad de la República, y mientras era estudiante comenzó a trabajar en Zenda (Branáa), donde hizo carrera pasando por varias áreas y cargos de liderazgo. Allí permaneció por 21 años hasta que le surgió la oportunidad en 2013 de incorporarse como gerente general a la empresa de origen alemán Bader, también del rubro del cuero.
“Me pareció que era una linda oportunidad ocupar el cargo más alto de una organización y Bader es un referente mundial, está en los primeros puestos del mundo en este negocio”, cuenta Tucci, cuyo interés por conocer la totalidad del proceso industrial y de negocio lo impulsó a realizar un MBA en la Universidad de Montevideo en 2012.
A través de su trabajo en Bader, se involucró en la Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana, de la que es presidente desde 2019 y a la que le dedica parte de sus tardes.
Tercera generación de directivos de River Plate Football Club, Willie Tucci, además de hincha, es presidente del equipo “darsenero”, por tercera vez consecutiva.
De su pasión futbolera, los negocios y el manejo del tiempo hablamos en esta entrevista.
Siempre estuvo vinculado al rubro de los cueros, ¿nunca quiso probar en otra industria?
En la industria de los cueros la gente se queda muchos años, porque apasiona. Combina el producto natural con lo artesanal, con lo industrial, es muy parecida a otro tipo de agroindustrias como la del vino, por ejemplo. De una materia prima distinta entre sí tenés que llegar a un producto lindo, estándar y con parámetros muy claros. Tuve ofertas de otras industrias, pero hasta ahora me he quedado en esta porque me apasiona.
¿Cuál fue el impacto de la pandemia en su sector de cueros para automóviles?
Al principio, la pandemia frenó a la industria automotriz, no solamente por la falta de consumo sino porque las propias fábricas tuvieron que cerrar en todos lados, así que todo se frenó. Pero en agosto empezó a reactivarse y tuvimos meses como setiembre, octubre y noviembre con producción casi igual a la prepandemia.
Ahora estamos en un nivel de producción más bajo del que proyectábamos, pero se sigue moviendo el mercado internacional en la región, que es nuestro principal foco, fundamentalmente Brasil y Argentina, aunque ahí tenemos algunas barreras.
Desde 2013 lidera la empresa de origen alemán Bader
Una de esas barreras es la economía, ya que como nuestros vecinos están tan mal económicamente el consumo es bajo, sobre todo para vehículos de cierto nivel. También hay barreras desde el punto de vista del tipo de cambio, de costos —con Brasil tenemos una diferencia enorme— y todavía tenemos, increíblemente, problemas de inserción en los mercados del Mercosur, con trabas, con acuerdos bilaterales que hacen que no haya una fluidez tan grande.
A pesar de todo, hemos estado creciendo en los últimos años en la región y hoy somos jugadores importantes. Ahora tenemos un desafío muy lindo, que es empezar a producir para un nuevo vehículo que se está desarrollando en Argentina de la firma Volkswagen. Tanto el cuero como la funda cortada y cosida serán producidos totalmente en Uruguay. Para este nuevo proyecto tomamos a unas 150 personas en los últimos meses.
¿En qué está trabajando actualmente la Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana?
En la Cámara tenemos un montón de proyectos y creamos pilares temáticos en base a las necesidades de las empresas. Uno de esos pilares es la formación dual [combinación de estudio con práctica profesional], sobre la que se ha hablado mucho y que estamos muy cerca de concretar. Estoy convencido de que la formación dual se adapta muy bien para Uruguay y que, si bien no está enfocada en la gente de menos oportunidades, para ese grupo puede ser una de las únicas chances de incorporarse al mundo laboral.
Los otros pilares de la Cámara son: emprendedurismo y startups —ahí estamos trabajando con la fundación da Vinci—; medioambiente y economía circular; digitalización e innovación, logística e infraestructura y futuro del trabajo.
Tenemos también toda la parte de ferias y eventos. Hemos llevado delegaciones enormes a Alemana a distintas ferias, pero lamentablemente ahora la mayoría son virtuales.
¿Qué le faltaría mejorar al vínculo comercial entre Uruguay y Alemania? ¿Están trabajando en algún acuerdo bilateral?
No, no hay acuerdo bilateral. Lo que le faltaría a Uruguay es el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que lo hemos hablado durante muchísimos años y parecía que iba a concretarse en 2020, pero no salió. Alemania es uno de los principales inversores en Uruguay, creo que habrá muchas oportunidades y muchas sinergias entre ambos países en la medida en que tengamos el acuerdo. Permitirá que más inversores vengan.
La base de la economía alemana no son las grandes empresas, sino las medianas, generalmente familiares, que se enfocan en un nicho. A estas empresas les queda muy bien venir a desarrollarse en países como Uruguay donde es fácil hacer negocios. Tenemos esa ventaja de ser más estables que nuestros vecinos.
¿Objetivos para este nuevo período como presidente del club River Plate?
Por supuesto que cuando uno agarra un club y empieza el año quiere ser campeón, pero la realidad te dice que es muy difícil salir campeón. Les cuesta a los clubes grandes que tienen mucho más presupuesto y más recursos, cuanto más a un club chico.
Aspiramos a meternos en copas internacionales, tener una buena participación en ellas y a poder hacer alguna transferencia, que nos permitan un ingreso de dinero suficiente para plasmar proyectos que hace muchos años que tenemos de infraestructura y de crecimiento. Sobre todo de infraestructura en nuestro complejo de Colón para los juveniles que, en definitiva, son la base del "modelo de negocio" del club, que es formar jugadores, proyectarlos y después transferirlos.
¿Cómo conjuga su vida empresarial con la de dirigente deportivo?
Son mundos bastante distintos. El fútbol uruguayo se parece más a algo seudoamateur que profesional y hay muchas cosas que no funcionan como deberían funcionar en una empresa o en los clubes profesionales de otros lados.
Como en cualquier negocio que te metés, tenés que aprender cómo son las reglas y tratar de darle tu impronta. Uno está ahí dedicándole tiempo, esfuerzo y dinero para ver progresar al club que quiere y que este pueda aspirar a otras cosas.
La parte económica es la que más nos preocupa a los que estamos en estas posiciones. Ver cómo hacemos con esos presupuestos tan grandes en relación a los ingresos. Pero es medio perverso, porque cuando uno quiere ajustar el presupuesto, la parte deportiva se hunde y es como un círculo vicioso. Es un problema al que no le veo una solución clara a corto plazo.