La explosión, la agresividad y la potencia que le atribuyen a Camilo Zúñiga en el fútbol parecen hoy pruebas para condenar al colombiano, el más odiado por 200 millones de brasileños, un demonio que merece un fin, el punto en la mira de quienes por miles hoy le amenazan e insultan en las redes sociales.
Zúñiga, el más solitario y odiado
La Confederación Brasileña pide que el "verdugo" de Neymar reciba un castigo similar al de Luis Suárez