Uruguay lleva años debatiendo cuántos de sus homicidios son "del crimen organizado". La respuesta más honesta es que nadie lo sabe con precisión y el problema no son solo los datos, sino que la pregunta está mal formulada.
Este gobierno, empujado por los sectores más radicales del partido de gobierno en alianza con el PIT-CNT, busca retroceder en un tema que, si no se maneja con una gran responsabilidad, puede hacerle perder a nuestro país la imagen de solvencia, credibilidad y confianza