El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
29 de septiembre 2024 - 5:25hs

Por supuesto que el mundo no se acabará el 27 de octubre por la noche si triunfa el plebiscito previsional. La tierra no estallará cuando se abran las urnas en este rincón de Sudamérica. Pero así como las palabras trascienden su literalidad, la economía tiene razones que la política no entiende. Y en su primera aparición pública como eventual ministro de Economía de un gobierno del Frente Amplio, Gabriel Oddone olvidó esos preceptos.

“El plebiscito no es el fin del mundo. Es una situación compleja, pero se va a poder manejar como otras situaciones complejas en el pasado”, sostuvo Oddone este lunes en relación a la propuesta que, entre otras cosas, termina con las AFAP, baja de 65 a 60 años la edad de retiro y empareja la jubilación mínima con el salario mínimo.

Oddone fue designado por Yamandú Orsi en una coyuntura de suba del dólar debido a que la incertidumbre por el resultado del plebiscito llevó a algunos inversores a desprenderse de sus títulos en moneda nacional. Y ese lunes desde la sede del FA intentó hacer lo que Orsi espera de él: tranquilizar a los mercados y a los inversores a los que puede llegar a inquietar el retorno de la izquierda al poder.

Por eso, pareció de sentido común escucharlo decir que su responsabilidad era “transmitir certezas” porque “eso es lo que hace un piloto, por más complejo que sea el escenario de un vuelo: jamás pierde la calma y jamás transmite a sus pasajeros que se va a producir una situación dramática, porque su responsabilidad es que eso no ocurra”.

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Pero, como fue dicho, a pesar de que Oddone advirtió que Uruguay no está en condiciones de financiar las medidas que conlleva el plebiscito y que la consulta “es inconveniente, innecesaria, injusta, y no resuelve los problemas que se plantean", una sola frase –el plebiscito “no es el fin del mundo”- desató una tormenta política que ensombreció sus dichos.

El principal adversario del FA, el candidato nacionalista Álvaro Delgado lo acusó de minimizar los riesgos del plebiscito que impulsan el PIT-CNT y los partidos Comunista y Socialista.

“No señores, es el fin de muchas cosas que nosotros creemos como prioritarios. Esto genera un colapso económico, genera un colapso a las jubilaciones, desfonda al Uruguay económico, perdemos el grado de inversión, no vamos a poder pagar las jubilaciones, va a haber que subir los impuestos y no vamos a hacer las políticas sociales que hay que hacer. Si queremos que haya menos pobreza infantil en Uruguay y menos asentamientos, si queremos que los chicos no deserten del sistema educativo, si queremos tener un Uruguay con mayor sensibilidad vinculada a la discapacidad, tenemos que invertir en ello. (…) Es el fin del mundo para todos esos sectores", golpeó Delgado.

“Es irresponsable minimizar los impactos del plebiscito”, se sumó Diego Labat, quien será ministro de Economía si Delgado es presidente.

El candidato colorado Andrés Ojeda dijo haber quedado “perplejo” al ver como el exsocio de la consultora CPA/Ferrer “depuso su prestigio y trayectoria para ponerse al servicio de la irresponsabilidad y el desgobierno”. “Hay que entender que una frase de esa magnitud dicha por alguien que disputa la posibilidad de ser ministro de Economía le hace un daño irreparable al Uruguay”, consideró Ojeda.

A pesar de que Oddone advirtió que Uruguay no está en condiciones de financiar las medidas que conlleva el plebiscito y que la consulta “es inconveniente, innecesaria, injusta, y no resuelve los problemas que se plantean", una sola frase –el plebiscito “no es el fin del mundo”- desató una tormenta política que ensombreció sus dichos. A pesar de que Oddone advirtió que Uruguay no está en condiciones de financiar las medidas que conlleva el plebiscito y que la consulta “es inconveniente, innecesaria, injusta, y no resuelve los problemas que se plantean", una sola frase –el plebiscito “no es el fin del mundo”- desató una tormenta política que ensombreció sus dichos.

Tal vez Oddone pudo decir lo que dijo de otra manera, pero su talón más débil parece ser su escasa cintura política que, ya antes de su nominación, le había generado problemas dentro del propio Frente Amplio. Así sucedió, por ejemplo, cuando se manifestó a favor de la desindexación de los salarios lo que provocó que el propio presidente de la coalición, Fernando Pereira, advirtiera que los dichos del economista no representan a la fuerza política.

Además, el dirigente comunista Juan Castillo afirmó en Búsqueda que Oddone no era el más indicado para llevar adelante el programa del Frente Amplio. Y la dirigente del sector Casa Grande, Constanza Moreira, también manifestó en la diaria su desconfianza al ahora propuesto ministro: “No lo conozco personalmente y no conozco su trayectoria, pero me parece que necesitamos un ministro de Economía político. (…) Los empresarios no apoyan al Frente por razones ideológicas, si fuera por razones pragmáticas lo apoyarían, porque a ellos les fue muy bien. Necesitás un ministerio político, y a Oddone se lo ve como un representante del gran empresariado”, dijo Moreira.

En definitiva, Oddone es un hombre respetado en el sector privado pero no despierta confianza en los sectores radicales de la izquierda.

Sin embargo, Orsi desoyó los pedidos de los críticos internos y apuró una designación que la pasada semana, cuando se presentó ante empresarios argentinos prometiéndoles que no iba a tocar las grandes líneas económicas desplegadas por el gobierno de Luis lacalle Pou, no había considerado tan urgente.

“No hemos resuelto, todavía (nombrar al eventual ministro de Econonomía). Incluso dije que el gabinete se nombra después de octubre, salvo algunas excepciones, que ha habido en la historia del Frente Amplio”, había dicho Orsi.

Fuentes del Partido Nacional dijeron a El Observador que en esa colectividad ya estaban preparados para disparar contra Oddone cuando Orsi eligiera a su ladero financiero. Y sus dichos sobre el inexistente fin del mundo les dieron el pie que necesitaban.

Un operador blanco aseveró que de aquí en más estarán atentos a lo que diga el economista para marcar las diferencias que lo separan de la izquierda radical.

E intentarán que ese nombre que Orsi pensó como aval de moderación en la conducción de una futura política económica de la izquierda, se convierta en una oportunidad para demostrar que en el Frente Amplio conviven dos visiones de país que colisionarán sin remedio si se encuentran compartiendo el poder.

En este caso, comunistas y socialistas pueden convertirse en los mejores aliados del oficialismo si se ensañan en sus críticas contra Oddone.

No obstante, oficialistas y opositores se enfrentan a un dilema común que deberán develar ante los votantes. Ambos bandos han reconocido que buena parte de sus planes de gobierno caerán en el vacío si prospera la reforma previsional.

¿Cuál es el plan B que proponen si la noche del 27 de octubre se les torna aciaga? Mientras tanto, unos y otros rezan, se juegan a la suerte o confían en la sensatez de los votantes para que el camino de la primera vuelta hasta el balotaje no se convierta en una incertidumbre generalizada.

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Frente Amplio Reforma de la seguridad social oficialismo Gabriel Oddone

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