El frío de junio, el inicio de las vacaciones de invierno, la Copa América, el desinterés creciente, la percepción de que lo que ocurrirá en la noche de este domingo ya está casi definido. Demasiadas acechanzas para unas elecciones internas que han ido menguando en su participación pese a que allí quedan por el camino o son promocionados los candidatos que aspiran a la presidencia de la república.
La pugna en el Partido Nacional parece tener una sola duda y es qué porcentaje de votos obtendrá la precandidata Laura Raffo a quien las encuestas le otorgan muy pocas chances de triunfo en la pelea contra el favorito Álvaro Delgado. Pero la cantidad de sufragios condicionará a Delgado en la elección de su compañero de fórmula. Si Raffo supera el 30% se habrá ganado ese lugar por derecho propio. Por debajo de ese porcentaje, Delgado tendrá las manos libres para elegir a quien lo acompañará en la dupla. Y debe hacerlo sin generar enojos, sin que nadie, o casi nadie, se sienta desplazado.
Aunque se han llegado a manejar los nombres de la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, del exministro de Salud Publica Daniel Salinas y de la exsindicalista Valeria Ripoll para ocupar ese lugar, difícilmente Delgado pueda tomar otro camino que no sea el que conduce a Raffo. El costo político interno de otra decisión, puede resultar muy alto y la campaña blanca empezaría con el Herrerismo y Alianza Nacional –los principales respaldos de Raffo- mal predispuestos.
Izquierda y colorados
En el Frente Amplio, las últimas semanas consolidaron el favoritismo de Yamandú Orsi pero los seguidores de Carolina Cosse aún guardan esperanzas. El resultado de esta interna es la que más interés despierta ya que la diferencia entre los postulantes no es tan amplia como la que separa a los nacionalistas, y Cosse tiene una base militante muy activa de los partidos Comunista y Socialista que pueden dar una sorpresa. Es decir, cuántos menos votos de “opinión” y más de “aparato”, mejores posibilidades para Cosse.
Y, se sabe, el que surja ganador de esa contienda será el que disputará con Delgado la presidencia en la primera vuelta de octubre o en un eventual balotaje.
La fórmula presidencial del FA se conocerá la misma noche del domingo y sus integrantes serán Orsi y Cosse.
En tanto, los colorados siguen hundidos, siempre según los sondeos, en un lejano tercer lugar en las preferencias de los uruguayos. Por eso, su interna solo tiene el interés de la imprevisibilidad debido al escaso muestreo que los encuestadores pudieron evaluar y que, en principio, le dan una mayor chance al abogado Andrés Ojeda. En este caso, los “aparatos” colorados más poderosos, todo lo poderoso que puede ser un aparato colorado, parecen favorecer a Tabaré Viera, Gabriel Gurméndez y Robert Silva, en tanto que Ojeda apuesta al voto de “opinión”.
Pero, gane quien gane, como fue dicho, difícilmente tenga alguna chance en octubre. Habrá que ver cómo el candidato ganador logra juntar a la tropa colorada y, en caso de que Delgado resulte ganador en las nacionales, cómo será la estrategia de cogobierno en la próxima administración.
Por lo pronto habrá que esperar hasta la noche de este domingo para conocer el interés de la gente este proceso electoral. Una encuesta de Factum, de principios de junio advertía que solo cuatro de cada diez uruguayos conocía la fecha de las elecciones. La estadística muestra que la participación en las internas ha decaído casi constantemente. En 1999 votó el 53% del padrón, en 2004 el 46%, en 2009 el 45%, en 2014 el 38% y en 2019 el 40%.
Si la participación desciende aún más, los políticos deberán tomar nota acerca de la expectativa que sus propuestas están despertando en el electorado y de su real convocatoria cuando los uruguayos no están obligados a concurrir a las urnas.
Y, tal vez, el desinterés los impulse a dejar de lado las críticas vacías al adversario para obligarlos, en el camino a octubre, a explicarle a la gente qué harán para mejorarles la vida si llegan al poder.