26 de mayo 2024 - 5:00hs

El escándalo volvió a salpicar al partido de gobierno y empujó a una renuncia frente al bochorno que generó que se hiciera pública una conversación privada con implicancias político-judiciales.

El mensaje de tranquilidad de Iturralde al entonces recién indagado senador Gustavo Penadés por casos de abuso sexual a menores porque el caso había caído en una fiscal “amiga” cayó en la instancia final de la campaña para las internas y en una fiscalía muy frágil, por lo que todo esto tendrá consecuencias. De eso te hablaré en esta edición de EnClave.

El que quedó peor parado fue Iturrlade y se tuvo que ir

En el casi monólogo entre Iturralde y Penadés el presidente del Directorio blanco quedó muy mal parado. Por un lado da a entender que influyó para que la denuncia contra el senador le tocara a Ghione, luego –en otra conversación– celebra que el caso haya sido asignado a esa fiscal porque es “de las nuestras”, dijo, –léase blanca– y “amiga” personal de él, afirmando que ya en otros casos aparentemente tomó decisiones que beneficiaron a dirigentes blancos, como en una denuncia contra el intendente blanco de Durazno Carmelo Vidalín por manejo irregular de donaciones para los evacuados que se archivó, y un caso de Colonia, vinculado con el intendente Carlos Moreira, que no queda claro a cuál se refiere.

Por otro lado, evidencia que en el partido estaban en campaña para sacar a quien en ese momento ejercía el cargo de fiscal de Corte subrogante, Juan Gómez –dice que es un cagón y que “hay que presionarlo. Hay que empujarlo que se caga y se va”–. Estos mensajes tuvieron lugar en marzo y ya antes de ese momento el oficialismo buscaba la manera de designar a un fiscal de Corte, sin suerte, ya que se requieren mayorías especiales y la oposición bloqueó las negociaciones.

El escándalo tuvo consecuencias nuevamente en los planos político y en el sistema de justicia, cada vez más salpicado por la política.

Cayó a un mes y una semana de la votación por las internas por lo que era necesario actuar rápido y cortar por lo sano con la renuncia. El hecho en sí es grave porque trasunta la idea que para defender a “uno de los nuestros” todo vale. Además, da la sensación de que es “una más” que se suma al collar de desprolijidades y turbiedades como fue el caso Astesiano y el caso Marset, el primero con coletazos judiciales que aun siguen y el segundo en plena indagatoria.

Como era de preverse, el Frente Amplio recogió el guante al instante, pidió que esto no muera con la renuncia de Iturralde sino que se investigue a fondo si el sistema político se inmiscuyó en la Fiscalía y procuró instalar la idea de que esto compromete al gobierno de Luis Lacalle Pou. Así lo dijo el candidato Yamandú Orsi: “Compromete a todo un partido y a una gestión de gobierno”, mientras que Carolina Cosse afirmó que se trata de un “hecho gravísimo, un nuevo escándalo en el marco de este gobierno”.

Desde el partido de gobierno otra vez cuestionaron las filtraciones y apuntaron a que hay olor a opereta política por el momento en que salen a la luz los chats. Dos apuntes sobre esto: los periodistas vivimos de que nos filtren información, documentos y expedientes judiciales así que defiendo las filtraciones y recae sobre nosotros la responsabilidad de utilizar lo que sea estrictamente de interés público. Asimismo, no se puede descartar la intencionalidad de quien filtra. Es cierto que el contenido de la carpeta fiscal donde están los chats fue entregado hace meses a las defensas del caso Penadés y hasta ahora no se había filtrado nada, pero también es cierto que sigue siendo noticia y si hubiera accedido a ellos los habría publicado.

Con respecto a la implicancia del presidente, esta vez la bomba explotó lejos y no queda relacionado de ninguna manera, por lo que es seguro que no afectará su imagen y es difícil pensar que pueda impactar en los votantes convencidos, pero sí puede generar en los indecisos una sensación de disgusto o molestia que aleje a los suyos de la meta de retener el gobierno. En las próximas mediciones de la opinión pública se conocerá el impacto.

El hilo que separa –o une– al sistema político del judicial

El mensaje de Iturralde –sea verdad o no– implica que se pasó una raya que en este país no se perdona que es poner en tela de juicio la independencia del sistema de justicia públicamente. Digo públicamente porque es sabido que por lo bajo, antes de votar una venia en el Parlamento a un juez para que ascienda a la Suprema Corte de Justicia o al Tribunal de lo Contencioso Administrativo y antes de designar al fiscal de Corte, se averiguan las inclinaciones ideológicas o las preferencias políticas de cada postulante y para eso cada partido tiene sus informantes dentro del sistema de Justicia, y en ciertas ocasiones los propios magistrados hacen saber su corazoncito blanco o frenteamplista –ha pasado–.

Además este hecho impacta de lleno contra una fiscalía que atraviesa un momento de fragilidad con una jerarca sustituta del sustituto, que a la hora de tomar decisiones debe medir muy bien lo que hace para no despertar más resistencias internas y externas.

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Fiscalía General de la Nación
Fiscalía General de la Nación

De todos modos, Mónica Ferrero hizo lo que podía hacer con los hechos a la vista. No hay prueba hasta el momento de que Ghione haya favorecido a Penadés, más bien al contrario. Además de imputarle los 22 delitos de abuso sexual de menores, se ha mostrado muy dura con la medida cautelar de la prisión oponiéndose a que espere el juicio en libertad.

¿Dónde está la irregularidad? Podría estar, si se prueba, que hubo una maniobra para lograr que el caso recayera en Ghione porque se pensaba que Penadés correría mejor suerte. La denuncia de Romina Celeste Papasso cayó en dos etapas, primero contó los hechos sin mencionar a Penadés y luego lo denunció con nombre y apellido. En la primera fecha estaba de turno Mariana Alfaro y en la segunda Ghione, por lo que Alfaro declinó competencia en su colega por entender que le correspondía a ella.

De todos modos, la propia fiscal dio la pista sobre que está pensando dar un paso al costado del caso porque consideró que este escándalo “es un enchastre gratuito” para ella, explicó que su militancia blanca fue en el gremio universitario cuando era estudiante y negó haberle pedido el teléfono de Penadés a Iturralde, como el blanco dice en los chats. Además, Ghione dijo que esos mensajes de Iturralde no estaban en la carpeta fiscal, lo cual es extraño porque me consta que sí están en las copias que se entregaron a los abogados y no puede ser que ella no los tenga. Sí es cierto que son 129.000 páginas de mensajes y se le puede haber escapado en la búsqueda.

Si Ghione quiere dejar el caso, tendrá que planteárselo a Ferrero y esta aceptar designarla en otra fiscalía, con lo que perdería todos los casos que lleva a cargo la fiscalía de Delitos sexuales de 6 turno.

Esta no es la única investigación que enfrenta la fiscal que está en el centro de la opinión pública desde que tomó el caso. También se le abrió una investigación en octubre pasado, luego de que Santo y Seña divulgara unos chats con Jonathan Mastropierro, una de las victimas del caso, a quien revelaba aspectos de la investigación que salían de aspectos relacionados con él. A siete meses del inicio de esa investigación, no se conoce en qué está.

Pero su actuación quedó bajo la lupa en otro caso de abuso sexual donde fue denunciada por los abogados Diego Camaño y Rodrigo Martínez. En ese caso luego de que ella les había comunicado que pediría la imputación del abuelo, el tío y el primo de la víctima, dio marcha atrás y cerró el caso pero además no cumplió con los protocolos que establecen los cuidados que hay que tener con la víctima. Esa denuncia está recorriendo caminos administrativos y Ghione debe hacer sus descargos.

En todo este berenjenal de acusaciones y turbiedades donde lo político y lo judicial se mezclan, hay algunas conclusiones que se pueden sacar: será muy difícil probar que existió una maniobra para asignarle el caso a Ghione, es muy probable que la fiscal termine alejada del caso, más por decisión propia que funcional con lo que le soluciona el problema a Ferrero, y es muy seguro que el Iturraldegate nos acompañará todo este año electoral por acción de la oposición que se encargará de recordarlo y por reacción del oficialismo que tendrá que hacer malabares para defenderlo.

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Pablo Iturralde Gustavo Penadés

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